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enero 16, 2008

La historia de Carlos, asesinado en un kibutz por un francotirador palestino

por bajurtov

Por Galili.

JOVEN ECUATORIANO DE 20 AÑOS
La historia de Carlos, asesinado en un kibutz por un francotirador palestino
Fue abatido el miércoles mientras trabajaba desde la vecina Franja de Gaza

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Un compañero del voluntario ecuatoriano Carlos
Andrés Mosquera despide su cuerpo. EFE
Actualizado miércoles 16/01/2008 17:29 (CET)

SAL EMERGUI
JERUSALÉN.- “Estábamos trabajando en el campo de patatas cerca del Kibutz cuando empezaron a dispararnos. Vimos un coche que se acercaba y nos aproximamos para refugiarnos de las balas”.
“Yo consegui subirme y Carlos cuando ya tenía medio cuerpo dentro chilló: ‘Me han dado!’. Le recogí en mis brazos y sólo veía sangre. Él gritaba que le dolía mucho y que se iba a desmayar. Le dije: ´No te vayas, estáte conmigo´. Pero al cabo de unos segundos, se fue”.
Quien habla es el joven ecuatoriano David Lanas, que recuerda los últimos momentos de su compatriota y amigo, Carlos Andrés Mosquera Chavez, abatido el miércoles por un francotirador palestino desde la vecina Franja de Gaza.
David (19 años) -junto a su otro amigo ecuatoriano Marco Acosta (18 años)- tenía previsto celebrar este domingo el 21 aniversario de Carlos, una inocente víctima del conflicto y la guerra que mantienen israelíes y palestinos. Inocentes que caen en ambos lados. “En lugar de celebrar su cumpleaños, estamos aquí delante de su cadáver. Es muy difícil estar tranquilos cuando hace unas horas nos reíamos con él. Es una tragedia”, nos dice Marco, que pese a todo no abandonará Israel.
“Yo vine hace unos meses para trabajar en el campo de este kibutz y lo hare como lo tenía planeado hasta el 25 de abril. Quizás luego me quede y estudie aquí”.
¿Seguir aqui? ¿Seguir siendo un fácil objetivo de los cohetes Kassams y las balas que proceden diariamente de Gaza? Son preguntas que Marco contesta con una serenidad y resignación a prueba de francotiradores.
Vivir en un kibutz
“Es verdad que en Ecuador no caen Kassams contra las poblaciones como aquí pero tiroteos hay en todos los lugares del mundo. Es una decisión de Dios, cuando te toca, te vas y hay que aceptarlo. No podemos hacer nada contra su voluntad”.
David dejará el kibutz este viernes. “Pero no por la muerte de Carlos sino porque así era el programa. Voy a visitar Israel y Egipto antes de volver a mi país”. Esté donde esté, nunca olvidará la mañana del miércoles.
“Me acuerdo que antes de los disparos estábamos sentados conversando y riendo. En el pasado, habíamos escuchado muchas veces disparos o kassams y lo comentábamos ya como una rutina. Pero nunca como esa mañana las balas llegaron tan cerca de nosotros”.
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Los tres voluntarios amigos. El del centro es Car-
los Andrés Mosquera Chavez.

El ya difunto Carlos, Marcos y David eran un trío inseparable. Voluntarios procedentes de Quito y del pueblo norteño de Ambato y unidos desde noviembre por el destino, las patatas y los tractores. El kibbutz Ein Hashlosha, en el que viven casi 300 personas y situado en el sur de Israel (a tan solo un kilometro de la Franja de Gaza), fue el destino de los tres apasionados del trabajo agrícola.
Y eso era precisamente lo que Carlos y David estaban haciendo el miércoles: en un campo adyacente al kibutz y a tan solo 150 metros de la verja que separa Gaza de Israel. Una verja que impide la entrada de personas pero no de las balas. Las del rifle F5 de un miliciano palestino a escasos 300 metros.
Alta tensión
Duelo en el kibutz, con mayoria de residentes sudamericanos que despiden estos dias a Carlos y ahora no salen al campo por ordenes del Ejército. Nadie quiere tomar riesgos y que haya un nuevo Carlos en el Kibutz. La tensión en estas lares es máxima. Los ataques de unos y otros no cesan.
Duelo en Quito donde la familia de la víctima vive en la sorpresa y conmoción absoluta. Su hermana Diana en declaraciones al diario ‘Yediot Ajaronot’ lo resume en una frase: “Es el día más duro en nuestras vidas y lo será para siempre”.
Se despide de su hermano recordando su carácter: “Siempre estaba sonriendo y alegre. Tenia pensado volver a Ecuador en un mes y empezar a estudiar. Su gran sueno era viajar por todo el mundo”.
Duelo en Tel Aviv donde viven Rudy y Sonia Haim, una pareja israelí que consideraba a los tres ecuatorianos como sus propios hijos. Sonia (nacida en Chile) no puede contener sus lágrimas al hablar de su Carlitos.
“Era un chico tan bueno y tan simpatico. Siempre estaba contento pese a estar tan lejos de su familia. Le encantaba estar aquí y ser voluntario en el campo. Era muy brillante”, nos comenta en un caudal de emociones y recuerdos. Como el de la pasada Navidad en el que “Carlos se quedó triste porque pasaba estas fiestas, tan importantes para el, lejos de su casa y su familia”.
Carlos como sus dos amigos solian ir a su casa en Tel Aviv. “Sonia y Rudy eran como nuestra familia aqui ya que nos ayudaban en todo”, añade David.
El embajador ecuatoriano en Israel, Rafael Veintimilla, visitó el Kibutz horas despues del ataque. “He venido para ver de primera mano cómo y dónde sucedió. Es un acontecimiento penoso”.
El embajador israelí en Ecuador, Eyal Sela, afirma que están en permanente contacto con las autoridades de Quito y con la familia de Carlos para gestionar el traslado del feretro. La familia de Carlos recibirá -como las familias de víctimas en acciones terroristas- una indemnización económica.