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junio 27, 2009

Otro asesinato de ETA:”Mi marido salvaba vidas”

por bajurtov

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El inspector Eduardo Puelles junto a su familia.


REPORTAJE: OTRO ASESINATO DE ETA
“Mi marido salvaba vidas”
La viuda de Eduardo Puelles, el inspector de policía asesinado por ETA en Bilbao, reivindica su figura con orgullo

JOSÉ LUIS BARBERÍA 27/06/2009

‘Mi marido salvaba vidas’ es un reportaje del suplemento ‘Domingo’ del 28 de junio de 2009

El jueves 18, por la noche, Eduardo Puelles se acostó con la sonrisa puesta. Él y su hijo de 16 años, Asier, habían disfrutado de lo lindo con ¡Vaya semanita!, el programa de la televisión vasca que ofrece una semblanza irreverente y desmitificadora de Euskadi. Se metió en la cama diciendo que le encantaba esa serie porque se reían de todos y de todo. Era casi la medianoche y cayó rendido enseguida. Faltaban nueve horas. Su coche estaba aparcado donde siempre, en batería, con el morro sobre la valla quitamiedos, que, precisamente, luce una vieja pintada con esas tres letras siniestras tan familiares para los vascos. A esa hora, los asesinos no habían aparecido todavía por la pequeña explanada que sirve de aparcamiento en el barrio de La Peña, en Bilbao, no habían colocado su carga mortífera en ese ángulo muerto, junto al depósito de gasolina, que queda fuera de la vista en una inspección superficial de los bajos del vehículo.

“¿Por qué no hacemos asociaciones de héroes, en lugar de asociaciones de víctimas?”, se pregunta su hermano

Cuando oí la explosión supe que era él porque acababa de darme el beso de despedida: ‘Cariño, me voy a trabajar’, y sólo habían pasado unos pocos minutos, el tiempo de bajar a la calle, subir al aparcamiento y montar en el coche”. Francisca Hernández habla para EL PAÍS, pero es como si no hubiera dejado de hablar con su marido, como si la imagen de Edu le acompañara todavía. Sus palabras, seguras, precisas, brotan de una sonrisa dulce que por momentos se descompone en un rictus de amargura. “Era un hombre muy grande, buen padre, buen marido y un gran policía”, dice. Después de 23 años de matrimonio, habla como una mujer enamorada. “Ahora que tenemos a los hijos crecidos nos apetecía recuperar la vida de pareja, un segundo noviazgo, salir solos, ir a comer fuera, ver una puesta de sol…; sí, era romántico, aunque reservado. Bueno, el lunes me dijo que vivía para hacerme feliz”.

Puede decirse que ha venido ya llorada a la cita con este periódico. El mismo día del atentado decidió que en su casa y con los suyos daría rienda suelta al sufrimiento, pero que a los verdugos no les daría el gusto de verla sollozar en público o con los ojos arrasados por el llanto. Contra lo que suponen quienes temen las declaraciones de las viudas de los asesinados, ella ha mostrado que ni el dolor nubla necesariamente la razón; ni la entereza y el orgullo tienen por qué sustentarse en los efectos tranquilizantes del Orfidal. “Me siento la mujer más orgullosa del mundo porque él ha sido una persona digna. Cuando me quejaba de que metía muchas horas en la oficina, me decía que en su trabajo salvaban vidas cada vez que quitaban de la circulación a un terrorista. Edu me enseñó a andar con la cabeza alta. Sufría si me veía insegura”.

Como si se tratara de una actitud convenida, la familia rechaza en bloque que se aplique a Eduardo Puelles el término de “víctima”. Ven en esa palabra una incitación implícita a la conmiseración y a la lástima, trazos de pasividad, victimismo y fatalidad que no encajan con la personalidad del policía anti-ETA asesinado. Cuando el presidente del Gobierno les dio el pésame, Arantza, la tercera de los cinco hermanos Puelles, le pidió que no empleara ese término. “Víctimas serán todos aquellos que se autocensuran por miedo, pero no los que combaten valientemente. ¿Por qué no hacemos asociaciones de héroes y no de víctimas?”, pregunta Josu, el cuarto de los hermanos, miembro de la Ertzaintza. “Hasta el viernes no me atrevía a decirle a la gente a qué se dedicaba mi marido, pero ahora puedo decirlo y bien alto. Igual he dejado de ser víctima del miedo”, dice la viuda.

No hay precedentes de una reacción pública semejante en casos similares, así que puede que el orgullo y la falta de complejos de la familia Puelles surja de su sentimiento de pertenencia plena a esta tierra. Los barrios de La Peña y Ollargan, Bilbao y el País Vasco son su territorio natural porque nacieron y se criaron ahí, porque se saben vascos y españoles y porque, como dice Francisca, “de nuestra casa no nos saca ni Dios”. Los asesinos no sabían nada de su víctima, más allá de que era policía y un objetivo a su alcance. “Se equivocó al pensar que lo tenía todo controlado“, dice un compañero y amigo suyo que aún no le ha llorado porque está volcado en la tarea de atrapar a los asesinos. “Él quería vivir en su barrio y estaba dispuesto a asumir cierto riesgo”, explica su hermano, Josu.

Los asesinos ignoraban que su objetivo era un inspector de 49 años, muy cualificado, padre de dos hijos, querido y admirado por su personalidad y profesionalidad, que como responsable de una red de vigilancia a los sospechosos por terrorismo, incluido el islamista, había participado en muchas detenciones. “Le gustaba su trabajo, era meticuloso y disciplinado porque sabía que esta guerra se gana en los detalles”, apunta uno de sus subordinados. Hijo de padres castellanos que emigraron a Bilbao de niños, Eduardo Puelles fue un chico curtido en un barrio duro y buen estudiante que al terminar el bachillerato soñó con ser piloto de aviones de combate, pero que se hizo policía con 22 años para poder hacer frente a las cargas económicas familiares.

El día que recibió la carta de admisión se sentó en el suelo de la cocina a pensar si responder o no. Mi madre sufrió mucho porque era el año 1982, una época terrible de atentados diarios. Edu siempre tuvo claro que si entraba en la policía no sería para quedarse como agente raso”, comenta su hermano. No lo hizo. De hecho, el caso de este tipo ocurrente y con sentido del humor, poco futbolero, pero del Athletic y de la selección española, que aspiraba a la plaza de inspector jefe, era presentado puertas adentro de la policía como prueba de que se puede llegar alto partiendo de la escala básica. Los asesinos no saben todavía que Puelles, buen conocedor de las calles y de las gentes, experto en el rastreo, hizo escuela en el Cuerpo Nacional de Policía y que cada vez hay más vascos con uniforme de ese cuerpo que les combatirán con el orgullo y la falta de complejos de quienes saben que así defienden su espacio vital. –

‘Mi marido salvaba vidas’ es un reportaje del suplemento ‘Domingo’ del 28 de junio de 2009

junio 27, 2009

Netanyahu ”se abrió de patas”…?

por bajurtov

Gilad_Shalit
Se durmió dentro de su tanque y lo secuestraron.
Ahora vale el precio de 1.100 terroristas libres.

SEGUN  INFORMA  EL  DIARIO  ”CLARIN”, BIBI NETANYAHU  ACEPTO LIBERAR  A MIL CIEN TERRORISTAS A CAMBIO DEL SOLDADO CAUTIVO GILAD SHALIT

Versiones publicadas por un diario árabe indican que Israel y el movimiento islamista llegaron a un acuerdo para intercambiar en los próximos días al soldado israelí Guilad Shalit, en poder de Hamas desde 2006, por 1.100 prisioneros palestinos.


Por: Por Shlomo Slutzky

Israel y el movimiento terrorista Hamas, que gobierna de facto la franja de Gaza, habrían llegado a un acuerdo para intercambiar en los próximos días al soldado israelí Guilad Shalit por 1100 prisioneros palestinos, según informan fuentes europeas y árabes. Varias de esas fuentes -que repiten versiones que circularon durante la última semana, al cumplirse tres años del cautiverio del soldado israelí- son citadas por el periódico árabe A Shark El Awssat que aparece en Londres.

Shalit fue capturado en junio de 2006 en territorio israelí, cuando tenía 18 años. Desde entonces no ha sido visitado por representantes de ninguna organización de derechos humanos. Fuentes israelíes consideran que Guilad está vivo, pero temen por su salud mental tras tres años sin ver luz de día.
El informe de A Shark El Awssat revela que Guilad Shalit sería trasladado a Egipto, que es la mediadora en el acuerdo que habría sido logrado tras ceder ambas partes (Israel y Hamas) en algunas de sus exigencias.

Según trascendió, Israel liberaría a 1100 prisioneros del Hamas, dentro de ellos 400 de una lista presentada por la organización fundamentalista islámica. Asimismo serían liberados los diputados palestinos del Hamas que fueron detenidos poco después de la captura de Shalit, mujeres y niños.
Como parte del acuerdo, Israel ademá eliminaría el “bloqueo” de la Franja de Gaza a la libre salida de mercaderías y personas y se abriría el paso de Rafah, que posibilita la salida hacia Egipto y de ahí al mundo.

Varios puntos permiten creer en la veracidad de esta versión –pese a las desmentidas formuladas por ambas partes– que circuló durante la última semana:

El plazo del 7 de julio fijado por Egipto para que los islamistas de Hamas y la facción Fatah del presidente palestino, Mahmoud Abbas, solucionen la división que dividiera a Gaza de Cisjordania, que imposibilita –de hecho- el adelanto en las tratativas con el gobierno israelí, que se niega a llegar a un acuerdo que no obligue a una parte del pueblo palestino.

Como parte de los preparativos entre Hamas y Fatah, la Autoridad palestina liberó a varios detenidos políticos del Hamas en la Cijsordania. Por otra parte, Israel liberó al Presidente del Parlamento Palestino, Abdel Aziz Duaik, y se comprometió a no actuar dentro de las grandes ciudades palestinas en la Cisjordania, a menos que hayan informaciones acerca de un ataque inminente contra israelíes.

Todos estos signos insinúan un intento de arreglo regional que encadene la liberación de prsioneros isarelíes y palestinos con una solución del conflicto Hamas-Fatah y la apertura del “cierre” sobre la Franja de Gaza. De todos modos, esto no asegura la continuación en un acuerdo de paz israelo-palestino, aún con el apoyo del muy activo Barack Obama, la Unión Europea, Rusia y las Naciones Unidas, pero parece una condición previa e indispensable para que una solución de este tipo sea viable