Se encontraron el hambre con las ganas de comer.

por bajurtov

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Erdogan conversa con Ahmadineyad en Teherán

27/10/2009

Turquía se acerca al Islam radical

La República de Turquía viene dando desde hace un tiempo, bajo la férula de su Primer Ministro, Recep Tayyip Erdogan, preocupantes indicios de acercamiento a las posiciones más radicalizadas del Islam radical.

Por Rubén Kaplan para Radio Jai

La República de Turquía, el país euroasiático de relevante posición estratégica, cuna de grandes civilizaciones y escenario de centenares de batallas a lo largo de la historia, y considerado hasta hogaño una república democrática, secular y constitucional, viene dando desde hace un tiempo, bajo la férula de su Primer Ministro, Recep Tayyip Erdogan, preocupantes indicios de acercamiento a las posiciones más radicalizadas del Islam radical.

Turquía, cuyo sistema político fue establecido en 1923 bajo el liderazgo de Mustafá Kemal Atartük tras la caída del Imperio Otomano, como secuela de la Primera Guerra Mundial, se ha integrado desde entonces cada vez más a Occidente. Su afiliación a organizaciones como el Consejo de Europa en 1949, La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en 1952, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en 1961, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y el Grupo de los 20 en 1999 son pruebas irrefutables de su alineamiento hasta el presente. Asimismo, Turquía, el país transcontinental ubicado en camino entre Europa y Asia, en 2005 comenzó las negociaciones para la adhesión plena a la Unión Europea, después de haber sido miembro asociado desde 1963 y llegado a un acuerdo de unión aduanera en 1995.

La asunción en 2003 como Primer Ministro de Turquía por parte de Erdogan, fue el comienzo de una disimulada, gradual y progresiva aproximación al fundamentalismo islámico, en detrimento de la alianza con Occidente.

Recep Tayyip Erdogan, nació el 26 de febrero de 1954 en Rize, una localidad ribereña del mar Negro. En 1967 su familia decidió trasladarse a Estambul y él prosiguió allí sus estudios secundarios en un instituto religioso, donde descolló por su capacidad oratoria, su afición por la poesía y su pasión por el fútbol, que motivó que le fuera endilgado el apodo de Beckenbauer, el célebre zaguero del seleccionado alemán.

Más proclive al estudio del Corán que al deporte, en 1973 Erdogan completó su formación en una escuela para imanes y luego estudió economía y comercio en la Universidad de Estambul, donde obtuvo su diploma. En los claustros, trabó amistad con Necmettin Erbakan y comenzó a militar en las juventudes del Partido de Salvación Nacional (MSP) de orientación islamista y derechista, que propugnaba el liberalismo económico, el alejamiento de Europa y la obligatoriedad de la indumentaria islámica para las mujeres.

Erdogan perdió su primer empleo como funcionario del Servicio Municipal de Transportes de Estambul tras el golpe militar de septiembre de 1980 que ratificó la fidelidad castrense al legado laico de Mustafá Kemal Atarük. El MSP, al igual que los otros partidos políticos fue declarado fuera de la ley.

Morigerado el rigor dictatorial, Erdogan fue uno de los primeros militantes del Partido del Bienestar Refah Partisi (RP), creado en 1983 por Erbakan como continuador del MSP. Luego de una meteórica incursión política, que incluyó ser elegido en 1985 máximo responsable del RP en Estambul y en 1986 integrar el Comité Ejecutivo Central, fue candidato a diputado en las elecciones legislativas en octubre de 1991, puesto para el que no resultó electo. Sin embargo, su carrera recibió un impulso decisivo el 27 de marzo de 1994 cuando fue elegido alcalde de Estambul por sufragio universal, aunque su lista, la más votada obtuvo sólo el 25% de los sufragios.

Su desempeño como intendente le deparó gran popularidad en los sectores más humildes al mejorar las infraestructuras de la ciudad y combatir la corrupción endémica de los funcionarios. En los sectores laicos y el comercio, su iniciativa de prohibir el consumo de bebidas alcohólicas, como exige la Sharia, generó rechazo y fue acusado de ahuyentar el turismo.

Durante su gestión al frente de la Comuna, Erdogan evitó pronunciarse sobre la controvertida disposición islámica del atuendo de las mujeres, pero aclaró que su esposa no asistiría a los actos oficiales para no contravenir la legislación que prohibía a las mujeres el ingreso a las oficinas y a las escuelas, con el pañuelo en la cabeza.
No obstante desenvolverse profesionalmente en unos ambientes poco propicios para las manifestaciones religiosas y presentar un talante liberal en comparación con los tradicionalistas del partido, Erdogan era un musulmán devoto convencido de que Turquía debía reencontrarse con sus raíces islámicas y dejar de mirarse en el espejo de Europa y Occidente.

La aprensión que generaba Erdogan en los sectores laicos, especialmente del ejército y el sistema judicial turco, hallaron justificación para procesarlo y posteriormente condenarlo a diez meses de prisión, una fuerte multa e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, en un poema religioso que éste citó en un mitin electoral: “Las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas nuestros cascos, los minaretes nuestras bayonetas y los creyentes nuestros soldados”.

La sentencia fue confirmada en apelación por un tribunal de Ankara, que redujo la pena a 120 días de cárcel. Cesó forzosamente como alcalde de Estambul el 26 de marzo de 1999 y fue enviado a la prisión de Pinarhisar.

Durante el tiempo de reclusión, Amnistía Internacional, lo consideró un preso de conciencia. Recuperó su libertad el 24 de julio de 1999.

Años después de su liberación, el 19 de julio de 2001, Erdogan se encontró con la buena noticia que el Tribunal le levantaba la prohibición perpetua de 1998 para ejercer cargos públicos, dejándole expedita la vía para fundar y liderar su propia fuerza política.
La reinserción de Erdogan al escenario político fue acogida en Turquía con dispares reacciones de entusiasmo, expectación e inquietud, en virtud que fue en el contexto de una gravísima crisis económica y financiera que estaba destruyendo una miríada de puestos de trabajo y empobreciendo a millones de turcos. Se columbraba que el carismático ex intendente de Estambul, sería primer ministro de su país, en el mediano plazo.

El 3 de noviembre de 2002, se celebraron elecciones generales, en las que el AKP enarboló la bandera de los vínculos democráticos con la Unión Europea (UE), con la que Turquía llevaba años en conversaciones para su posible integración. Dos meses antes, la Junta Electoral había impedido a Erdogan presentarse a los comicios por el asunto de su proclama de 1997. Su partido ganó las elecciones y obtuvo la mayoría absoluta, y el presidente de la República, Ahmed Necdet Sezer, nombró primer ministro, el 16 de noviembre, al vicepresidente de aquel, Abdullah Gül. Erdogan, al estar inhabilitado, no podía ser diputado ni, por tanto, primer ministro, pero era reconocido por casi todos, incluso por los líderes internacionales, como tal. Una reforma electoral posterior sí le permitió presentar su candidatura por Siirt, provincia en la que hubo que repetir los comicios el 9 de marzo de 2003. Ese día, Erdogan obtuvo el acta de diputado; el 11 de marzo, Gül presentó la dimisión y él fue nombrado primer ministro por Sezer. Tres días después, formó su propio gobierno, en el que Gül pasó a ser viceprimer ministro y titular de la cartera de Asuntos Exteriores.

Al presentar su programa, Erdogan aseguró que no tenía “una agenda religiosa secreta”, y señaló el ingreso en la Unión Europea como la máxima prioridad.

El 3 de octubre de 2004, Erdogan fue recibido por el canciller alemán Gerhard Schröder, quien era junto con su par francés Jacques Chirac, uno de los firmes defensores del ingreso de Turquía en la UE. Hoy día, El 50% de los franceses comparte la opinión de su presidente, Nicolas Sarkozy, y se opone a la entrada de Turquía en la Unión Europea, según un sondeo elaborado por CSA que publicó el diario ‘Le Parisien’. El presidente estadounidense Barack Obama expresó en Praga su apoyo a la entrada de Turquía en la Unión Europea (UE), una adhesión que es objeto de negociaciones y que no suscita unanimidad entre los países europeos.

Alemania tiene sus dudas. Merkel había afirmado que la UE “no puede asimilar” el ingreso de Turquía y en consecuencia su partido, no promoverá como hacía el gobierno del canciller Schroeder, su candidatura.

La guerra que enfrentó a Israel con el grupo terrorista Hamas en Gaza, puso en evidencia al embozado Erdogan, quien como primer ministro de Turquía declaró: “Israel se autodestruirá, será maldito por las lágrimas de las madres y Alá lo castigará antes o después”.

Las virulentas críticas al Estado hebreo, incluyeron difamaciones y calumnias, impropias de un país que mantenía hasta ese momento, excelentes relaciones militares, políticas y comerciales. El anuncio de hace unos meses que tropas turcas estaban entrenado a militares sirios, disparó la primer alarma. Las maniobras militares “Anatolia Tagle” esperadas para el pasado lunes 12 de octubre – de la que también se esperaba la participación de fuerzas de OTAN y EEUU – fueron postergadas, producto de la intención de Ankara de excluir a Israel. Esos ejercicios implicaban la prueba de los sistemas aéreos de defensa y de reposición en vuelo, así como la planificación de movimientos en el espacio turco fronterizo con Irán, Siria e Irak.

Entrevistado por el diario londinense “The Guardian” en relación a la suspensión de las maniobras militares, Erdogan dijo que “cada autoridad política debe considerar los deseos y las demandas de su pueblo”. “Eso es lo que hicimos”, aseveró el mandatario turco. En el mismo reportaje, Recep Tayyip Erdogan, acusó a Israel de haber amenazado a Gaza con utilizar armamento nuclear.

Según la prensa turca, la tensión entre ambos países ha aumentado después de que Israel convocara a consultas al embajador turco para protestar por la emisión en la televisión pública de Turquía de un programa que, según Israel, “presenta a los soldados israelíes como los asesinos de niños inocentes”.

Como correlato directo, miles de manifestantes quemaron banderas de Israel en Estambul.

La inminente visita de Erdogan a Irán para entrevistarse con Mahmoud Ahmadinejad , del que se declara amigo, y el ayatolá Ali Jamenei, robustece las dudas sobre el primer ministro turco, sospechado por mucho tiempo de conspirar para transformar a Turquía en un estado teocrático similar a Irán.

Fuente: Rkpress

5 comentarios to “Se encontraron el hambre con las ganas de comer.”

  1. Que se puede esperar de un imbecil, Endorgan, que dijo aquello de “La Democracia es como el tranvia, se baja uno cuando quiere…” y del enfermo de fistula, Armadimierda!

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  2. Se estan quedando Cholitos, cholitos, cholitos.

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  3. Ahmadinejad viene a Brasil en Noviembre, y por que no a Chile, ojalá que lo inviten para intercambio cultural, estrechar lazos con un pais lejano y desconocido para nosotros como es Iran, sería bueno hay que crear puentes entre los pueblos y las culturas y en este mundo globalizado.

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  4. Los turcos son entre los moracos los más peligrosos y asquerosos. Son el país de los harenes hasta hace poco. Me daría miedo tener que vivir allí. Las mujeres allí somos simple objetos de placer.

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