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diciembre 7, 2009

EL PUEBLO JUDIO TIENE TODO EL DERECHO DE ESTAR EN ISRAEL

por Israel y Oriente Medio
Durante una entrevista con EL SIGLO, el presidente de DAIA Tucumán, Ricardo Cohen, defendió la causa judía y respondió a las críticas islámicas.

En la edición del lunes pasado, se publicó una entrevista realizada al presidente de la Organización Islámica Argentina (OIA), Mahmud Aid, con motivo del 62° aniversario de la aprobación del plan de partición de Palestina y la conformación del Estado de Israel. En esta ocasión, EL SIGLO quiso proyectar cuál es la visión sobre esta temática por parte de quien representa o defiende la posición contraria a la del Islam.
En este contexto, nuestro matutino entrevistó al presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), Ricardo Cohen, quien enunció su postura ante el conflicto palestino-israelí y refutó algunos dichos vertidos por Mahmud Aid.
Hay prejuicios impuestos en la sociedad sobre el Estado de Israel, que se inició como conclusión de poder concretar en un territorio la idea de nación para normalizar una  situación inestable que data de muchos años. Esto se logró por medio del sionismo, que es el movimiento de liberación del pueblo judío. Aquellos que traten de dividir sionismo y judaísmo caen en una falacia, una mentira total, es algo intrínseco”, destacó Cohen, al momento de referirse al por qué del establecimiento de Israel, criticando la división realizada por Aid entre judaísmo y sionismo.
Cuando se le consultó sobre los derechos de ambos estados, que se ponían en juego con este conflicto, reparó: “EL PUEBLO JUDIO TIENE TODO EL DERECHO DEL MUNDO DE ESTAR EN ESAS TIERRAS. Es falso, malintencionado y mentiroso lo que se le adjudica  a Israel, no se excedió en sus atribuciones y no se cercenó los derechos de los palestinos. A nadie se le pasa por la cabeza exterminar al otro”.

Negar la esencia

Siguiendo este razonamiento, Cohen señaló que las acciones armadas llevadas a cabo por Israel fueron como respuesta a provocaciones: “Israel siempre respondió a agresiones de los árabes, nunca promovió ataques sin fundamentos. Los sectores que atacan a Israel tratan de ganar ilegalmente lo que perdieron en la guerra, se basan en la mentira y les da un buen resultado, esa es la herramienta de batalla que utiliza el grupúsculo político que gobierna a esto que se llama Palestina, porque no sé si es nación, no sé que es, lo tendrán que decidir ellos (el gobierno)”.
En otro pasaje de la entrevista, el presidente de DAIA reclamó que es complejo tratar esta problemática desde Tucumán y desde posturas como las tomadas por Aid: “se autoproclaman líderes espirituales y proclaman la muerte, el fanatismo, la persecución.  El fundamentalismo altera las reglas del dialogo, porque son poseedores de la verdad absoluta. Yo no me siento a dialogar con alguien que niega a Israel. Es una forma básica de entendimiento, porque están negando mi esencia”.
Cohen retruca categóricamente los planteos que sostienen que Israel cometió abusos a la hora de promover su asentamiento: “Las guerras del mundo árabe fueron peores de lo que pudo hacer Israel, las matanzas islámicas fueron terribles e infinitamente superiores. Ellos (fundamentalismo islámico) toman la causa judía como pretexto para ganar el liderazgo del mundo árabe, quien no responde a sus intereses, lo matan. Acaso ¿los malos son los judíos e israelíes, y con los otros no pasa nada?, y en esto tienen que ver las mentiras de la prensa mundial”, sentenció un tanto molesto.
En el momento en que se le consultó por las causas que esgrimen un continuo odio hacia los judíos, la respuesta vislumbró los siguientes conceptos: “Hay un perjuicio en el mundo que tiene que ver con la concepción corporativa del judío. Este conflicto no es una consecuencia de algo, sino es una causa, exclusivamente el antisemitismo. Siempre caemos en lo mismo, a ese odio contra nosotros”.

Sociedad del martirio

A través de la judeofobia se nos atribuye un montón de cosas, que solamente una imaginación enferma y racista puede realizar. Acá el problema en sí no es de pueblo judío, como para que hagamos una autocritica del porqué somos atacados continuamente, entonces significaría que tengamos que cambiar, tendríamos que alinearnos con una  igualdad uniforme. Ellos (antisemitas) están en la cuestión visual, Aid hace de eso su forma de vida, aquí molesta la diversidad, la diferencia, esto no es peyorativo. Hay que hablar con los verdaderos palestinos, no con personajes como Aid, la  sociedad que propone Aid está basada en el martirio y en el asesinato, lo que este señor defiende es poco serio e inconcebible”
“Además, plantea (Aid) como única solución la desaparición jurídica de Israel, eso no es solución, es masacre.
Está criticando lo mismo que propone, entonces ¿con quién va a llegar a la paz si los mata a todos?”.
En otro orden, Mahmud Aid enalteció la figura del terrorismo (“es un honor ser terrorista”), lo que valió una suerte de ironías por parte de Ricardo Cohen: “Me gustaría saber si también se inmolaría por la causa para convertirse en un mártir. Sería interesante preguntarle si se anima a colgarse los cartuchos de dinamita, es más, no hay problema que venga aquí a la Kehilá a inmolarse, a ver si lo hace. Que un tucumano diga estar orgulloso de ser terrorista me parece una estupidez, una payasada, no es serio”.
Finalmente, el diario le requirió a Cohen sus conceptos ante un posible acuerdo de paz entre Palestina e Israel: “La paz significaría plasmar algo muy deseado, no se debe sesgar en su intento. Pero, si desde un principio no me reconocen, de qué se puede conversar, cómo vamos a dialogar, el dialogo actual es muy difícil”, concluyó.

diciembre 7, 2009

Mientras el eunuco Netanyahu ”congela” las construcciones judías,autoriza la fundacion de una ciudad ”palestina”

por bajurtov

Estará construida en un plazo de dos años

La primera ‘city’ palestina

Maqueta de la futura ciudad palestina de Rawabi. | Sal Emergui

Maqueta de la futura ciudad palestina de Rawabi. | Sal Emergui

  • Cisjordania acoge un proyecto de viviendas y ocio para 40.000 habitantes

  • ‘Si hay éxito, podrán construirse también ciudades modernas en Gaza’

Sal Emergui | Ramala

Algunos lo ven una locura. Otros, una arriesgada aventura que se estrellará con la realidad. En unas modernas oficinas en Ramala, se limitan a sonreír, trabajar y soñar. Un equipo local con asesores de medio mundo protagoniza el proyecto más importante de su historia: construir la primera ciudad palestina de la era moderna.

“La idea surgió en 2007 con el inicio de la mejora económica y de seguridad en Cisjordania. Tras construir con éxito en Marruecos, Egipto y Jordania, nos dijimos que era el momento de invertir en nuestro país”, explica Bashar Masri, máximo responsable de la ciudad, bautizada con el nombre de Rawabi, “colinas” en árabe. Es la corona del plan del primer ministro, Salam Fayad, de impulso de las infraestructuras para declarar en dos años el Estado palestino. “Rawabi es un proyecto económico, social y, sobre todo, una clara expresión política”, confiesan en su sede de Ramala.

Visitamos las colinas que darán paso en poco más de dos años a Rawabi. La elección no es casual: a nueve kilómetros de Ramala, 25 de Nablús y 20 de Jerusalén. Este mes, los ‘bulldozer’ empezarán a trabajar en 6,3 kilómetros cuadrados. “Las ciudades suelen ser construidas por los países, pero aquí el sector privado es el único que puede hacerlo”, afirma Masri.

Rawabi es el hijo mimado de Fayad. La nueva ‘city’ dará empleo a 10.000 personas y ofrecerá un soberbio centro de ocio con cines, teatros, hoteles, cafeterías, un centro comercial y un parque tecnológico. Y varias mezquitas.

“Gracias a Rawabi, esas colinas no acabarán algún día en manos de los colonos”, añade un funcionario palestino. El vicedirector ejecutivo, Amir Dayani, se muestra convencido de que “un Estado se crea con proyectos como Rawabi, que suponen un boom económico y una enorme inyección de esperanza”.

Viviendas de lujo

Bashar Masri, responsable del proyecto.

Bashar Masri, responsable del proyecto.

Con un capital de 800 millones de dólares palestinos y principalmente qataríes (unos 530 millones de euros), la ciudad está diseñada para 40.000 habitantes e incluye 1.000 viviendas de lujo. “Yo no me desperté una mañana y me dije: ‘Voy a construir una ciudad’. Es un largo proceso. Buscamos algo moderno y eficiente que cumpla las expectativas de mi pueblo. Nos dirigimos a la clase media, los sectores profesionales, solteros o recién casados, parejas donde la mujer también trabaja”, indica Masri, de vuelta ya en su despacho. Cuando contempla su sueño en un modelo en miniatura, sus ojos brillan y su voz se vuelve solemne. “Aquí, en los pisos más altos, se divisará el Mediterráneo”, nos dice señalando un barrio que parece inmaculado.

La realidad no lo es tanto. Hay mejora económica, pero no proceso de paz; los palestinos se encuentran divididos y se habla de una tercera intifada. “No podemos rendirnos. Soy consciente de los elevados riesgos. ¿Es éste el mejor lugar para invertir? Por supuesto que no. Es preferible invertir en España. Pero tenemos que ser responsables de nuestro destino. Si la situación mejora, aparecerán decenas de Bashar Masri y Rawabi”, anuncia antes de soltar una premonición: “No habrá una nueva intifada, pero algo va pasar”.

Masri aspira a repetir el modelo en la Franja de Gaza, controlada por Hamas y bajo bloqueo israelí. Rawabi es el ejemplo más contundente de la diferencia entre la emergente Cisjordania y la arruinada Gaza. “No me siento culpable por este proyecto. Quizás deban enfadarse conmigo en Nablús, donde nací, por no hacerlo allí. Si hay éxito, habrá otras Rawabi en Nablús, Yenin y Gaza”, promete.

Masri reconoce que la ciudad sería imposible sin la autorización israelí: “Rawabi estará mayoritariamente en el ‘área A’, controlada por las autoridades palestinas. Podríamos hacer este proyecto sin Israel, pero necesitamos el acceso a las carreteras. Nos han prometido permiso para pasar, pero de momento sigue siendo una bonita promesa”.

A falta de un Estado, los palestinos esperan declarar la creación de su primera ciudad moderna y convertir la loca aventura en un cimiento de realismo. Porque Rawabi “es algo más que una ciudad”.