Shabat Shalom !

por bajurtov

20101203

PARASHÁ MIKETZ

“Y sucedió, al término de dos años, que el Faraón soñó, y he aquí que estaba parado junto al río”. (Bereshit 41:1).

La parashá de esta semana comienza diciendo que el Faraón tuvo un sueño en donde el observaba siete vacas gordas y de buen aspecto que emergían del río Nilo. De pronto siete vacas flacas y de feo aspecto subieron y del mismo y devoraron a la vacas hermosas. Posteriormente volvió a dormir y esta vez soñó que siete espigas de trigo crecían en el mismo tallo y eran buenas y grandes, pero de pronto siete espigas secas y abatidas por el viento emergieron y devoraron a las anteriores hasta no quedar nada.

El Faraón estuvo perturbado por querer saber el significado de sus sueños que mandó traer a sus adivinos para que los interpretaran, pero ninguno de ellos logró hacerlo. Al ver que ninguno de sus adivinos tenía la capacidad de interpretar su sueño tuvo que recurrir a otros medios; en eso el jefe de los coperos recordó la hazaña de Yosef dos años antes.

Entonces fue que sucedió el momento tan esperado por Yosef; el jefe de los coperos se le persuadió a Faraón para que consultara al joven intérprete diciendo: “Una misma noche soñamos un sueño yo y él (el panadero) cada uno soñó conforme a la interpretación de su sueño. Y allí con nosotros estaba un “jovenzuelo hebreo”, siervo del jefe de los matarifes. Le relatamos los sueños, y él los interpretó”. (Bereshit 41: 11-12).

El Faraón algo renuente accedió y mandó traer a Yosef de la cárcel; lo asearon, le mudaron sus ropas y le presentaron ante Paró.

El hecho de que un gobernante como el Faraón pidiera consejo de un extranjero como lo era Yosef, según el copero lo había llamado: “jovenzuelo hebreo”, era poco usual entre los gobernantes Egipcios. Por el contrario, el Faraón era el dios; Jojav Ha Boker V´e Jojav ha Erev (según la película El Príncipe de Egipto de Dreamworks, versión Hebreo). ¿Cómo fue entonces que se prestó para esto?

Podemos pensar que el gobernante en turno pertenecía a la dinastía correspondiente a los Hicsos, puesto que ellos si involucraban a extranjeros en su gabinete.

Con el fin de la XII dinastía entra en crisis el poder estatal de Egipto. Fue una crisis de origen político quizás interna debido a la sucesión de varios faraones reinantes (a veces de origen humilde o extranjero no capacitados para la tarea, según nos cuenta Manetón en el papiro del rey donde figuran 123 nombres), o bien a infiltraciones extranjeras conocidas con el nombre de hicsos

(señores de los países extranjeros). Lo cierto es que con la aparición de los hicsos se plantea uno de los mayores dilemas de la historia egipcia. Su origen, su significado y su permanencia son todavía objeto de investigación y estudio. Se cree que la expansión del imperio hitita hacia la Alta Siria provocó la fuga hacia el sur de pueblos de distinta etnia (semitas, indoeuropeos y pueblos autóctonos), que entrando por el delta del Nilo primero en forma pacífica y luego conquistando militarmente la región, se adueñaron paulatinamente del imperio. Esta conquista fue facilitada por la utilización del caballo y los carros de guerra desconocidos por los egipcios.

En cualquier caso la llegada y la infiltración de los hicsos trajo un cambio drástico en la sociedad, historia y cultura egipcia, hasta ese momento Egipto no hacia sufrido cambios dado lo aislado que se encontraba el imperio con respecto al resto del mundo. Surge una nueva aristocracia guerrera y otras clases artesanales que se impregnan de las técnicas importadas, comienzan a trabajar el bronce, modificaron el telar vertical y el torno de alfarero. Desde el punto de vista bélico incorporan el doble arco, artísticamente se impregnan de las costumbres egipcias por lo que el arte no se modifica mayormente, si cambia la música y la danza debido a que se introducen nuevos instrumentos.

Según Francois Castel, El contexto de Bereshit en que se desarrolla la figura de Yosef es un relato muy largo que tiene todas las características de una novela. Se trata probablemente de una historia compuesta en la época de Salomón. Ya que el mismo Yosef reviste todos los rasgos de la sabiduría salomónica; detrás de esa novela se han intentado señalar diversas fuentes. En la base de los sueños de Yosef sobre los astros habría un cuento arameo muy cercano a la novela de Ahikar. El genio de la tradición bíblica consiste en proponer una interpretación de la historia de Israel y de Judá, en la que Israel está representado por Yosef opuesto a sus hermanos del sur: Judá, Simeón y Levi.

El sueño del Faraón sobre las vacas gordas a las que suceden las vacas flacas se inspiraría en un cuento egipcio. En un primer tiempo la explicación del cuento justifica las posesiones de Faraón sobre toda la tierra y su derecho a conservar una parte de la cosecha almacenada en los graneros.

De hecho el nombre de Yosef, deriva del vocablo hebreo Leosif, que significa añadidura; la añadidura sobre el impuesto de lo segado.

La historia bíblica permite justificar esta misma política practicada por Salomón. El relato de Yosef se inspira muy bien en el contexto legendario del Oriente Medio. Pero impregna esta historia de un contenido histórico. Primeramente hace referencia a los asiáticos que tuvieron grandes funciones en Egipto; luego actualiza su relato para justificar los tiempos de Salomón. Pero no sólo hay que tributar alabanzas al monarca, sino que hay que advertir a los sucesores de Salomón. A imagen de Yosef, se tienen que aprender el perdón, la necesidad de la reconciliación, de la unidad entre las tribus del norte y las del sur.

Cuando llegaron los días de hambruna sobre Egipto, varios de los asentamientos vecinos también se vieron afectados, entre ellos los Cananeos. Yaakov mandó a sus hijos a que trajeran alimentos de Egipto. Este relato es algo curioso, ya que mandó a todos los hijos menos a Benyamin, el hijo que Rajel le pariera antes de morir. Pero el dato realmente curioso es que mandó a los 10 hijos, siendo que la mayoría ya eran hombres maduros que tenían hijos inclusive casados y hasta muertos, como en el caso de Yehudá. ¿Cómo se puede ser que se presente este escenario bíblico si al parecer cada uno de sus hijos ya había hecho su propia vida?

Cuando llegaron los hijos de Yaacob ante Yosef, éste de inmediato los reconoció, sin embargo los trató con dureza (Bereshit 42:7). ¿Por qué lo habrá hecho?… ¿después de tanto tiempo no los había perdonado? ¿Los odiaría? ¿Acaso el ícono y estandarte de la revelación de los sueños sería rencoroso con sus hermanos?

En este caso el Ibn Ezrah, explica que al escuchar la conversación que tuvo Rubén con sus hermanos, comprendió que Rubén quiso salvarlo y nunca se enteró que había sido vendido, motivo por el cual no lo dejó preso, siendo el primogénito, sino que escogió al segundo hermano: Shimeón, para dejarlo preso. Desde mi perspectiva muy personal, aunque se le quiera justificar a Yosef de que su proceder no fue por venganza sino para darles una lección a sus hermanos, pienso que realmente si se vengó de ellos. En este momento preciado pudo realizar el sueño que había tenido de joven; lograr que sus hermanos se inclinaran ante él.

Redactada por Eyal Wong Katz

Diciembre de 2010.

1. La Torá con Rashi. Editorial Jerusalén de México.

2. Historia de Israel y de Judá desde los orígenes hasta el siglo II d. c. Francois Castel. 5ª edición, edit. Verbo divino. Navarra. España. 1998.

3. Diccionario hebreo-español. Editorial Prolog Itda.

4. http://www.egiptomania.com (revisada el 30 de noviembre de 2010

Pu

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: