10 de Tevét

por bajurtov
Ayunar para Corregir

Por: Rabino Eliahu Kitov

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Nuestros Sabios enseñaron: “Toda generación en la cual no es reconstruido el Sagrado Templo, es considerada como si lo hubieran destruido”… 

10 de Tevet – Ayunar para Corregir 

¿De qué se trata el ayuno de 10 de Tevet?

Maimónides escribe lo siguiente (Leyes del Ayuno 5):

“El ayuno del 10 de Tevet es como los demás ayunos que fueron establecidos para lamentar la destrucción del Beit HaMikdash” (el Sagrado  Templo) y el exilio de Israel. Sin embargo, el propósito principal del ayuno no es el dolor y el lamento, pues la aflicción sentida cuando tuvieron lugar estos acontecimientos fue suficiente. Por el contrario, su finalidad fundamental es la de estimular el arrepentimiento, recordarnos las malas acciones de nuestros antepasados, como así también las propias acciones que acarrearon, a ellos y a nosotros, grandes tribulaciones. Mediante el recuerdo de todo esto nos arrepentiremos y obraremos correctamente, como expresa el versículo (Levítico 26:40): “Y confesarán sus pecados y los pecados de sus antepasados por el mal que Me han causado…”.

Nuestros Sabios (Talmud Ierushalmí, Tratado Iomá 1) enseñaron: “Toda generación en la cual no es reconstruido el Beit HaMikdash, es considerada como si lo hubieran destruido”, puesto que cada generación tiene la capacidad de despertar la misericordia Divina, redimir a Israel de sus enemigos, reunir a sus exiliados de los lugares en que se encuentran dispersos, y reconstruir el Beit HaMikdash. ¿Cómo se puede lograrlo? Mediante un arrepentimiento íntegro y la enmienda de los pecados de las generaciones anteriores. Mientras no llegue la salvación ello mismo es señal de que aún no nos hemos arrepentido de nuestros pecados, y por eso estamos sufriendo a causa de nuestras propias transgresiones y las de nuestros antepasados. Es como si estuviésemos retrasando la redención final, y como si nosotros mismos hubiésemos provocado la destrucción.

Incluso cuando el Beit HaMikdash se encuentra en ruinas e Israel permanece en exilio, y nuestra tierra yace desolada en manos foráneas – ninguno de estos factores puede ser visto como señal de que Di-s se ha “divorciado” de Su pueblo -Di-s no lo permita-. No decretó un exilio perpetuo para los judíos, como tampoco una destrucción eterna para Su Santuario. Exilio, destrucción y angustia – todo ello es temporario y puede, en cualquier momento de misericordia Divina, ser transformado en regocijo. Que el pueblo judío viva en su tierra, y la construcción del Gran Templo – es lo único que fue destinado a ser eterno.

Exilio Temporario

El versículo expresa: …No sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que la habitó antes que vosotros (Levítico 18:28). Este versículo no es sólo una advertencia, sino también una promesa. Di-s asegura a Israel que incluso de contaminar la tierra, ella no los expulsará. Sólo la nación que la habitó previamente fue “vomitada” a perpetuidad, para nunca regresar, así como aquel que vomita y nunca volverá a tragar aquello que ha expulsado de su cuerpo, pues le resulta repugnante. Mas Israel no fue “vomitada” por la tierra, sino desterrada a raíz de sus pecados, pero pronto regresará para poseerla como heredad eterna. Su retorno sólo depende del arrepentimiento y la misericordia Divina que apresurarán el momento de la redención final.

Por lo tanto, el objetivo del ayuno es someter nuestra mala inclinación restringiendo el placer, y abrir así nuestros corazones al arrepentimiento y las buenas acciones, con lo cual se nos abrirán los portales de la misericordia Divina.

De modo que toda persona debe comprometerse seriamente a examinar sus acciones y arrepentirse durante estos días [de ayuno], ya que ello constituye su propósito fundamental. Como declara el versículo (Ioná 3:10) respecto de los habitantes de Ninvé: Y Di-s vio sus acciones. Los Sabios (Tratado Taanit 22a) explicaron: No dice que Di-s vio sus cilicios y ayunos, sino que Di-s vio sus acciones – es decir, el propósito de su ayuno era servir como medio para despertar en ellos el arrepentimiento [y al hacerlo, sus acciones eran ahora consideradas dignas].

Leemos en Jaiéi Adám (133):

Así, aquellas personas que ayunan pero pasan el día viajando o malgastando su tiempo, sólo toman en cuenta lo secundario [el ayuno] y dejan de lado lo esencial [el arrepentimiento]. Sin embargo, el arrepentimiento por sí solo -sin ayuno- no basta, ya que es mandamiento positivo, instaurado por los Profetas, ayunar en estos días.

Nuestros Sabios (Talmud Ierushalmí, Taanit 2) declararon:

En cuanto a todo ayuno que no sea cumplido correctamente, el versículo expresa (Jeremías 12:8): “Ha levantado su voz contra Mí, por tanto, la aborrecí”.

– Selección extraída de Nosotros y el tiempo – Sefer Hatodaá. Por el Rabino Eliahu Kitov –

(Con la amable autorización de www.Torá.org.ar)

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