Qué haría falta para que usted se uniera a la yihad?

por bajurtov

¿Lo haría por dinero? ¿Por amor? ¿Por justicia? ¿Por sentido del deber religioso?

por Robert Spencer

¿Qué haría falta para que usted cometiera un asesinato en masa en nombre de Alá?
¿Lo haría por dinero? ¿Por amor? ¿Por justicia? ¿Por sentido del deber religioso?
Por absurdas que parezcan son preguntas serias, porque a medida que se desarticulan planes de cometer atentados yihadistas masivos en Estados Unidos, con mayor frecuencia que nunca los acusados de ser sus autores materiales y varios grupos islámicos tienden la trampa de la acusación de detención ilegal: que los fanáticos agentes del FBI empujan a inocentes musulmanes a tomar parte en unos planes yihadistas que de lo contrario no se estarían dando.

Y eso sucedió el pasado martes, cuando un converso al islam de 21 años de edad, Antonio Martínez (que ahora se llama Mohammed Hussain), comparecía ante el gran jurado y se presentaban cargos de asesinato en grado de tentativa de personal militar estadounidense (que él considera enemigo del islam) intentando detonar un arma de destrucción masiva.

El abogado defensor recién estrenado de Mohammed Hussain, Joseph Balter, afirmaba que su cliente “rechaza enérgicamente las acusaciones” y estaba considerando pedir que se declare ilegal su detención. El mismo recurso ha sido planteado en el caso de Mohamed Mohamud, un musulmán de Portland, Oregón, que trató de asesinar a los congregados en la ceremonia de encendido del árbol de Navidad del consistorio.

El caso de Mohamud es muy parecido al de Hussein, en que los dos implican la tentativa de yihadistas islamistas de detonar explosivos que en realidad eran trampas inofensivas proporcionadas por agentes encubiertos del FBI sin que ellos lo supieran — en lugar de explosivos reales.

Los colectivos islámicos de activismo político como el Consejo de Relaciones Islámico-Estadounidenses (CAIR), que tiene vínculos con Hamás, también denuncian la presencia de confidentes de las fuerzas del orden en el interior de las mezquitas, diciendo que algunos de los atentados yihadistas desarticulados nunca habrían existido si los agentes de paisano no hubieran intervenido.

Pero la acusación de detención ilegal es un recurso estúpido por parte de Mohammed Hussain, Mohamed Muhamed o de cualquier otro musulmán sorprendido cometiendo un atentado yihadista. Porque todo indica que Hussain y Mohamud estaban más que dispuestos a hacer lo que fuera necesario para permitir el asesinato de estadounidenses en gran número. No era algo que hubiera que tentarles a hacer.

La fiscalía del caso Hussein afirma que rechazó varias oportunidades de echarse atrás, incluso después de tener conocimiento de que Mohamud había sido detenido y de que los que Mohamud creía correligionarios yihadistas eran en realidad agentes del FBI de paisano.

Es más, el hecho mismo de que siguieran adelante con sus planes tendría que ser suficiente indicador en sí mismo de que no hubo ninguna detención ilegal. Piénselo: ¿qué haría falta para convencerle a usted de participar en un atentado terrorista masivo? Si unos agentes de paisano contactasen con usted y trataran de persuadirle de trabajar para matar a un gran número de inocentes, ¿hasta qué punto sería difícil convencerle de hacerlo?

Hablando por mi parte estrictamente, no tengo ninguna inquietud por ser detenido de manera ilegal de esta forma: simplemente no hay nada, bajo ninguna circunstancia, que alguien pueda decir para convencerme de inmolarme. Y si alguien se presenta y empieza a tratar de engatusarme para hacerlo, simplemente lo encontraría irritante, pero ni siquiera me acercaría a hacer algo que pudiera servir de prueba para imputarme un delito. Mohammed Hussain y Mohamed Mohamud, por el contrario, siguieron adelante con sus planes de asesinato yihadista. Los agentes del orden no tienen la culpa y no se les puede pedir cuentas con justicia de las decisiones tomadas por los otros.

Estos recursos de detención ilegal cada vez más frecuentes deberían de considerarse lo que son: otra tentativa más de desviar la atención de la desagradable realidad de la actividad islámica yihadista en Estados Unidos y en todo el mundo, y de achacar la responsabilidad de los delitos yihadistas a los no musulmanes — sobre todo aquellos que tratan de frustrar los planes de los yihadistas. Tras el 11 de septiembre de 2001, se nos aseguró una y otra vez que la gran mayoría de los musulmanes en Estados Unidos y en todo el mundo eran pacíficos, y que condenaban de manera sincera tales actos de violencia cometidos en nombre de su religión. Pero más de nueve años más tarde, aún tenemos por ver un esfuerzo eficaz y honesto en el seno de las mezquitas por evidenciar y denunciar a los que tienen las creencias que conducen a esos ataques.

En lugar de eso, tenemos más balones fuera. Y eso significa que también vamos a tener más yihad.

Robert Spencer es director de Jihad Watch y autor de La guía políticamente incorrecta del Islam (y las Cruzadas) y La verdad sobre Mahoma.

Fuente:ELRELOJ.COM

One Comment to “Qué haría falta para que usted se uniera a la yihad?”

  1. EL SHABAC EN iSRAEL HACE LO MISMO CON LOS ”COLONOS”

    Les manda algun agente disfrazado para inducir a los muchachos a apedrear arabes y depues los detienen acusados por ese delito

    Me gusta

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