Irán o no irán

por suso14

Por Ramón A. Mestre 

El régimen iraní tiene una vocación genocida. Sus dirigentes proclaman la necesidad de destruir a Israel, de aniquilar a los judíos. El presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, y su jefe, el ayatolá Alí Jamenei, el líder supremo de la república islámica, han dicho en más de una ocasión que Israel es un cáncer maligno, un tumor que se debe extirpar. El antisemitismo de Ahmadinejad y Jamenei es mucho más que la manifestación demagógica de un odio que comparten con millones de musulmanes. Para estos bergantes iraníes y sus seguidores, el antisemitismo genocida es un ingrediente esencial de su visión del mundo. Ambos son devotos del mesianismo apocalíptico vinculado al Mahdi, el duodécimo imán, el redentor oculto que, de acuerdo a las doctrinas del chiismo persa radical, sólo saldrá de su escondite tras la destrucción de Israel.

Por eso un Irán armado con bombas nucleares constituye una gravísima amenaza existencial para el Estado judío y una pesadilla para Arabia Saudita, Turquía y los emiratos. ¿Y para Estados Unidos? En 2007, la administración Bush publicó un llamado National Intelligence Estimate sobre Irán, una chocante valoración elaborada por varias agencias de inteligencia estadounidenses. Concluía que en el 2003 los ayatolás habían suspendido un programa cuyo fin era desarrollar armas nucleares. Así, Washington se unía a la paniaguada línea oficial del la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) encabezada hasta el 2009 por el Premio Nobel de la Paz, el diplomático egipcio Mohamed El-baradei.
Sin embargo, bajo la dirección del japonés Yukira Amano, la AIEA ha adoptado una postura más escéptica y más enérgica hacia Irán. De ahí que la agencia soltara la bomba que acaba de estallar en público. Un análisis que contradice la valoración estadounidense del 2007 e informes anteriores de la AEIA. Según la evidencia presentada por el cancerbero atómico de la ONU, Irán sigue trabajando sigilosamente en el desarrollo de armas nucleares.
Hace meses que los gobiernos de Israel y Estados Unidos conocen el contenido del informe. Desde antes de su divulgación, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, inició los primeros movimientos de una operación de guerra psicológica con el propósito de convencer a Irán y a Estados Unidos que Israel, sola o acompañada, va a destruir las instalaciones nucleares iraníes… si los aliados no imponen sanciones más fuertes contra Irán. Pero Netanyahu también tiene que convencer a los escépticos de su gobierno, en la cúpula militar y en los servicios de inteligencia.
Porque como señala el respetado columnista Nahum Barnea en Yediot Ahronot, el diario más leído de Israel, en el gobierno israelí no hay unanimidad de criterios sobre las consecuencias y la factibilidad de atacar la infraestructura atómica de Irán con aviones, bombas inteligentes, misiles y comandos. Los principales partidarios de la opción militar, Netanyahu y su ministro de Defensa, Ehud Barak, se enfrentan a la oposición, no solo de la mayoría de los miembros del Consejo de Ministros, sino de prestigiosos generales y de Efraim Halevi y Meir Dagan, dos ex jefes del Mossad, la agencia de inteligencia y operaciones especiales en el exterior.
Hace falta meditar sobre los argumentos de Dagan, uno de los mejores jefes que ha tenido el Mossad, duramente criticado por las posturas que ha asumido en público contra el ataque a Irán. Para Dagan, Netanyahu es un líder débil que enmascara su debilidad con bravuconadas belicistas, un hombre inseguro empeñado en silenciar opiniones discrepantes. Por eso el primer ministro destituyó a Dagan y al general Gabi Ashkenazi, jefe del estado mayor.
El jefe de espías sostiene, con argumentos coherentes, que una operación militar no destruiría el programa nuclear iraní y sí hundiría a Israel en una devastadora guerra regional, disparando el precio del crudo y creando una carga insostenible para la seguridad de Israel. Hay otras opciones, según Dagan, para infligirle daños el programa nuclear iraní. El lo sabe mejor que nadie pues bajo su mando el Mossad saboteó equipos indispensables, penetró computadoras iraníes con el virus informático Suxnet y asesinó a integrantes claves del programa atómico.
Israel tiene derecho a hacer lo posible por detener las ambiciones nucleares de un régimen fanático, antisemita, apocalíptico. Tiene derecho a echarle a perder al Mahdi su retorno triunfal al mundo. Según el primer ministro israelí y su titular de defensa, por medio de una arriesgada operación militar. No sé si Barak y Netanyahu tienen razón. Un patriota israelí dice que no. Como quiera que sea, en Israel Meir Dagan protagoniza un debate sin precedentes que pone de manifiesto las virtudes de la única democracia pluralista en el Medio Oriente.

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/2011/11/11/v-fullstory/1063765/ramon-a-mestre-iran-o-no-iran.html#ixzz1dZM4Fnly

Eskerrik asko, Daniel!

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