Mejor tarde que nunca

por malapeste

Haaretz

24/01/2012

Para el Secretario General de Naciones Unidas la capacidad militar de Hezbollah no es aceptable. Para Israel, como para cualquier otra nación que enfrenta una amenaza terrorista similar, es intolerable.

Por Moshe Arens

Aquí  hay buenas noticias desde Beirut para el cambio. El Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dio datos durante su reciente visita: “Estoy profundamente preocupado sobre  la capacidad militar de Hezbollah y la falta de progreso en el desarme”, dijo en una conferencia de prensa, en Beirut,  luego de reunirse con líderes libaneses. “Todas esas armas, fuera de la autorización de la autoridad estatal, no son aceptables”, declaró.  Es tiempo que alguien aclare las cosas a los libaneses.  La respuesta del líder de Hezbollah Hasan Nassrallah podría haber sido predecible: “Nos complace su interés”, dijo, dirigiéndose al Secretario General de ONU. “Queremos que tanto usted, como EEUU e Israel,   están preocupados… Hezbollah no renunciará a sus armas”.

Nassrallah debería saber que, todos, estamos realmente preocupados, y lo que es más: intentamos hacer algo al respecto.

Las armas en cuestión son decenas de miles de misiles balísticos además de toda clase de otro armamento moderno que fue suministrado, durante años,  a Hezbollah  por Irán y embarcado hacia Líbano a través de Siria, sin tener la autorización del gobierno libanés. Están desplegadas por todo Líbano y destinadas a Israel. El alcance de los misiles balísticos en el inventario de Hezbollah es suficiente para cubrir todo Israel y hacer llover la destrucción sobre esa población civil. Esas son armas terroristas en manos de una organización terrorista.


Para el Secretario General de ONU esa situación no es aceptable. Para Israel, como para cualquier otra nación enfrentada a una amenaza terrorista similar, es intolerable. Hasta ahora, y durante una cantidad de años,  Israel enfrentó  la amenaza misilística de Hezbollah desde Líbano, y ese peligro crece, año a año.  Es una bomba de tiempo que amenaza la estabilidad en Medio Oriente y, además, es una violación a la soberanía libanesa.

Infraestructura terrorista de Hizbolá en Líbano

Pero los libaneses no deberían olvidar que eso, además, representa una amenaza a la existencia física de Líbano y a su pueblo. Los misiles de Hezbollah están desplegados en todo el país y fueron colocados, deliberadamente, en medio de centros poblacionales civiles de Líbano, en la vecindad de escuelas, mezquitas y hospitales. Serán lanzados, contra Israel, cuando Nassrallah así lo decida, o cuando se reciba, desde Teherán, la orden. Son un escudo protector para las ambiciones nucleares iraníes.

Como el despliegue de misiles soviéticos en Cuba (1962)  que ocasionó la crisis de misiles en Cuba y su  extracción, los misiles de Hezbollah tendrán que ser quitados cuando llegue el momento en que, Israel, neutralice la amenaza misilística y ese momento llegará, tarde o temprano, si los misiles no son desmantelados. Esos misiles  están destinados a dar, como resultado, la destrucción absoluta de todo Líbano. Los misiles de Hezbollah son una invitación suicida a la destrucción de Líbano.

Sin embargo es claro que, el gobierno  y el ejercito  libanes no son capaces de conseguir el interés nacional de Líbano, dominando  la milicia de Hezbollah,  forzando el desmantelamiento de los misiles, que plantean – al mismo Líbano –  una amenaza tan grande. De manera que, la bomba de tiempo, se mantiene latente.

Cohete antitanque Kornet

Por supuesto, es preferible que quitar los misiles de Hezbollah en Líbano sea un trabajo realizado por una acción diplomática (más que por medidas militares). El gobierno libanés debería ser alentado a insistir en demostrar sus derechos de soberanía en todo Líbano y ordenar, a Hezbollah, remover los misiles. Toda asistencia que se pudiera requerir debería ser provista. La comunidad internacional debería dejar en claro que, el despliegue de esos misiles, es una violación a la soberanía libanesa y constituye un peligro para la paz en la región.

Plan de ataque de Hizbollá

Por demasiado tiempo, hubo una conspiración de silencio sobre el despliegue de esos misiles en Líbano. La declaración, realizada por el Secretario General de Naciones Unidas en su reciente visita a Beirut, llegó  justo a tiempo. La cuestión debe ser tratada en el Consejo de Seguridad de ONU, y la necesaria acción diplomática debe ser adoptada por EEUU y los países de Europa y Asia. Los misiles de Hezbollah representan una amenaza a la paz en la zona. Ban Ki-moon hizo, al final, sonar la alarma. Mejor tarde que nunca.

Cidipal

http://www.cidipal.org/index.php?option=com_content&task=view&id=7820&Itemid=106

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