A 45 años del grito sagrado

por bajurtov

Con un golazo del Chango Cárdenas, El Equipo de José le ganó 1-0 al Celtic en Montevideo y se llenó de gloria

Ellos. Cárdenas, Parenti, Rulli, Chabay (arriba), el técnico Pizzuti, Martín, Maschio y Martinolli (abajo) son un pedazo de historia de Racing.

Cumple años “El equipo de José”. Y hay fiesta en el pasaje Mozart y Corbatta. Poco a poco, haciendo pie en los empedrados, van llegando al Cilindro estos históricos del fútbol.

Se jubilaron con el orgullo de haber llevado por primera y única vez hasta la cima de los cielos, el sufrido peso de esos bastones celestes. Los oídos de estos hombres puede que ya no tengan la agudeza de aquellos tiempos. Pero aún así, hay algo que nunca dejarán de escuchar: el “dale, campeón”, ese grito sagrado que se propagó en el Este y en el Oeste, en el Norte y en el Sur, hace ya 45 años.

Un sábado 4 de noviembre de 1967, Racing vencía al Celtic por 1-0, en Montevideo, y se consagraba campeón mundial, algo inédito para el ámbito local, en un fútbol que ya padecía ausencias de audacias. “Ese equipo fue una verdadera revolución, jamás imaginé que íbamos a ganar tanto, yo me conformaba con terminar los torneos entre los primeros cinco”, dice Juan José Pizzuti. El, por cierto, fue el técnico que parió a un equipo bien suelto de cuerpo, casi sin posiciones fijas en ataque, con el arco de enfrente entre ceja y ceja, idea que retomaría y perfeccionaría una década después, Holanda, con la Naranja Mecánic a de Cruyff.

Reunidos por Clarín , estos campeones ni alcanzan a ser entrevistados que se largan a hablar. Pizzuti, con una chispa indómita, entra al Recinto de Honor que lleva su nombre. Acelera el paso. Y se abraza con su otro yo: una estatua con su figura, que posa al lado de la deMostaza Merlo. “Eh, ¿por qué no me hicieron alcancía? No hubiese estado mal que cada hincha ponga su ofrenda, ¿no?”, bromea. Y se percata de que hay un carrito esperándolo para llevarlo a hacer las fotos en el campo de juego.

El Bocha Humberto Maschio, el cerebro de aquel equipo, ni lo piensa. Y se sube al carro del éxito, tal como si fuese un Papa. “Que también suba Chabay, que está achacado, ja. Tengo la rodilla derecha jodida, me pusieron una prótesis, ya voy a andar mejor”, dice, mientras sostiene un bastón. “Aquel Racing era un grupo fuerte. Durante la Libertadores casi nos matamos en un viaje de Medellín a Bogotá, casi se cae el avión. Después de eso dije: ‘Si zafamos de esto, somos campeones del mundo’”, expresa Juan Carlos Rulli. “Era un grupo fuera de lo normal, revolucionó a todos los equipos del país, todos se mandaban al ataque, Perfumo se tenía que desdoblar para defender”, agrega el capitán Oscar Martín, que tiene oficina en el club.

“Con el Celtic, después de ganar acá, fuimos a Montevideo. Salió un partido sucio, feo, para mí, el mejor fue Rulli”, comenta Maschio. “¿Eh?¿Estás loco?”, arremete Rulli, con gracia. Y las risas estallan. Hay ansiedad en los diálogos. Tanto que Rulli cuenta una anécdota post final. “Me echaron faltando cinco minutos, y entró un periodista de El Gráfico destrozado al vestuario ‘¿Porqué llorás?’, le pregunto. ‘Porque salieron campeones’, me dice. Y por eso llorás, gil, ja ja. Y me quedé consolándolo. Insólito. No habíamos tomado conciencia de lo logrado”, se sincera.

Todos dicen. Pero el Chango Cárdenas aún no habló: “El mérito de Pizzuti fue depurar un plantel de 35 jugadores que había cuando él llegó, se quedó con 18, o 20 compañeros. Hizo un equipo a su imagen y semejanza de lo que había sido como jugador: siempre protagonista”. Rebasan de recuerdos. Y Fernando Parenti hace una mención para los que no están. “No nos olvidemos de Tita Mattiussi, que era la madre de todos”, pide. Hay una mención especial para Basile, Perfumo, El Panadero Díaz, João Cardoso, Agustín Cejas, Antonio Spilinga, Néstor Rambert, Antonio Manillo, Rodolfo Vilanoba, y Oscar Cáceres, Y a los fallecidos Miguel Mori, El Yaya Rodríguez y El Toro Raffo y Luis Carrizo.

Parenti, además, destaca que “fue clave también el trabajo hecho por el profe Rufino Ojeda, nunca pesas, mucha gimnasia. Gracias a él, Basile era una pluma, volaba en las dos áreas”. Ahora sí, después de una hora de charla, Maschio vuelve al partido para contar el gol. “Salimos jugando de abajo entre tres, la abrimos para Rulli, éste se la dio al Chango, que la clavó desde 35 metros, al ángulo”. Rulli, pícaro, desafía a Cárdenas: “Vos te hiciste famoso gracias a mí”. “Es cierto”, reconoce el Chango , mientras llegan las camisetas.

“Fue una locura cuando llegamos a Ezeiza desde Montevideo, había hinchas de muchos clubes esperándonos. Había ganado Argentina. Y en la cancha se juntaron cien mil personas”, coinciden todos. “Hoy es un día soleado, es un día racinguista”, proclama Cárdenas. Y Pizzuti, encaprichado, pregunta: “¿Muchachos, y dónde están los bonetes para la foto?”

One Comment to “A 45 años del grito sagrado”

  1. UFA! BAJUR…SOY DE RIVER… Y SIN EMBARGO, CON 62, RECUERDO EL GOL DEL CHANGO…Y SIEMPRE TUVE UNA DUDA MORTAL: FUE DE CHIRIPA? SE DECÍA QU EL AHORA CONSAGRADO SANTO NESTOR K. ERA DE RACING…NO POR PREJUICIO, O SÍ…PERO…NO ME SIMPATIZA, SIGO CON LA BANDA ROJA A MUERTE (CON PERDÓN DE LA PALABRA, YA BASTANTE MUERTE HAY EN EL MUNDO)

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