Las consecuencias de las represalias del gobierno israelí contra Palestina.

por edwin2295

netanyahu-03-12-2012-180

Una de las misiones básicas del sionismo fue normalizar la situación del pueblo judío proporcionándole un hogar nacional. De este modo, quizás no iba a terminar con el antisemitismo, pero éste ya no iba a ser un peligro existencial en la vida de los judíos.
A seis décadas de ocurrido el Holocausto en Europa, y de haberse constituido el Estado de Israel, pasando por cuatro guerras àrabes de exterminio, podemos decir que todo sigue como lo grafica una camiseta que vi en Tel Aviv: ilustraba a un nadador que hace apaciblemente su nado mientras debajo suyo viene acechando un tiburón. El título que expresaba la camiseta era “Jews” (judíos, se trata de un juego de palabras en inglés con “Jaws” que significa “tiburones”, en referencia a la película de Spielberg “Tiburón”, de 1975).
Nada más perfectamente gráfico y sintético: representa la situación actual de los judíos israelíes (y de los judíos de la diáspora), que continúa su vida normal, como la de cualquier otro ciudadano del mundo, pero con la muerte respirando detrás de la nuca. Con el aliciente especial, de ignorar el peligro como estrategia de sobrevivencia. La amenaza iraní, más la islamización galopante de los inestables regímenes de Medio Oriente, dibujan un panorama de acorralamiento creciente.
Otra de las directivas políticas del sionismo pionero fue “actuar sin importar lo que el antisemitismo diga”, y parece que ésta fue practicada por varios gobiernos israelìes, en especial de orientación derechista.
El ejemplo cabal es el que acaba de ocurrir luego de la votación masiva a favor del estatus de estado no-miembro de Palestina en la ONU: la aprobación por parte de la coalición Netaniahu-Liberman de 3000 casas en las afueras de Maale Adumim, más allá de la “Línea Verde”.
Esta medida, que es un claro castigo -o retorsión en términos jurídicos- a lo que hizo Abbas (renunciar a la conversación bilateral y actuar unilateralmente), causó indignación mundial unánime, y la condena de Estados Unidos, el principal socio de Israel. Quizás ello obedezca a las intenciones de Netaniahu subsanar la imagen dañada por el humillante trato de cese al fuego con Hamas (que implica levantar el bloqueo de Gaza, lo cual significa un rápido rearme de la franja, y por ende una rápida restauración de la guerra), y al hecho de que hubiera quedado como impotente e inútil de no hacer nada por evitar que Abbas vaya a la ONU.
Como sea, el cálculo oportunista de la política local no puede cargarse entera la extremadamente negativa imagen que tiene Israel en el mundo.
Hemos sido testigos del silencio mundial ante los cientos de cohetes lanzados por Hamas antes de la operación Pilar Defensivo. Hemos sido testigos también de la ceguera moral ante el despliegue del operativo, en el cual Israel era indigno de defenderse y los amantes de la muerte como política, aplaudidos.
Además del antisemitismo residual occidental, hemos sido y somos testigos del macabro antisemitismo presente en el fundamentalismo religioso y nacionalismo político del mundo musulmán. Novelas en Egipto presentando imágenes del judío compatibles con prejuicios medievales, difusión y aceptación de “Los protocolos de los Sabios de Sion” como libro de lectura normal, negacionismo del Holocausto -practicado por casi todos los gobernantes de la región, incluso en Palestina, que tiene el triste honor de que la genealogía de sus dirigentes se remonte al Mufti Husseini de Jerusalén, aliado de Hitler y orgullosamente declarado como instrumento para realizar el Holocausto en la región.
Le continuó la saga su sobrino Yasser Arafat, y hay que decirlo, su ex-mano derecha Mahmud Abbas (alias Abu Mazen), quien se graduó en la URSS con una tesis negacionista. La historia tendrá la última palabra sobre su rol político moderado, que sin embargo ha mostrado varias veces su cara extremista. Le ha negado la radical oferta de Olmert, que incluía la división de Jerusalén y el retorno humanitario de los refugiados palestinos a Israel. A Netaniahu le ha negado explícitamente el carácter judío del Estado de Israel. Yo considero que Abbas es, a pesar de todo, el mejor interlocutor posible, pero excede los temas de este artículo.
Dado este panorama, es tentador que algunos gobiernos israelíes incorporen en sus actos lo que expresa la frase latina “Fiat iustitia, et pereat mundus” (que se haga justicia, aunque perezca el mundo), con la ironía de que no son justas las decisiones que se toman.
Por ejemplo, la denominada ocupación, que es resultado de la no solución política de los territorios que fueron capturados a Jordania, Egipto y a Siria en la guerra de 1967, no es justa. Puede alegarse que no es justa la marginación a la población palestina que fue aplicada por los países derrotados, que le pasaron el problema a Israel, pero tampoco fue justa la solución de gobierno militar israelí y el limbo ciudadano al que quedaron confinados los habitantes. Israel se durmió en los laureles mucho tiempo por la ilegitimidad y el cinismo de la OLP que aprovechaba esa situación, pero lentamente la población (sobre todo de Cisjordania) fue generando mecanismos de institucionalidad y convivencia que fueron superando el resentimiento incitado por sus dirigentes.
Fueron consolidando una fuerte conciencia nacional a la que ya no se le puede negar alegándoles carencia de antecedentes culturales y linguísticos y de soberanía territorial, y diluirlos como gotas en el océano árabe.
El mundo ha apoyado a la dirigencia palestina moderada, sus dirigentes han renunciado a la guerra (si es una “medida táctica”, eso no es relevante para una orientación política conciliadora y en búsqueda de la paz), y la culminación de esa legitimidad fue la masiva votación a favor del ingreso de la Autoridad Palestina como estado observador no-miembro de la ONU.
Dicho todo esto, queda casi tan claro como el agua que la ya reiterada y trillada imagen de Israel como opresor y la de Palestina como oprimida se confirma patentemente tras el castigo de Netaniahu. Mientras tanto, con actitudes como éstas, el antisemitismo crece astronómicamente tanto en el mundo musulmán como en el occidental. En Europa, tener señales judías es ser objeto de agresión física, tanto de pandillas neonazis como de inmigrantes musulmanes. En Venezuela, grupos chavistas han disparado petardos a una sinagoga manifestándose un día después del cese de fuego.
Es cierto que no nos podemos hacer cargo del antisemitismo, que es un odio irracional que ni siquiera es dirigido hacia otras naciones del mundo que cometen injusticias mayores como genocidios, invasiones o guerras civiles. Es cierto que no podemos hacernos cargo de que cada medida israelí necesaria que no guste caiga en el saco de las condenas y exageraciones mayúsculas.
Pero sí es cierto que el gobierno en Israel debería preocuparse por las consecuencias antisemitas que sus actos podrían generar. Medidas como la aprobación de nuevas casas en territorios no acordados por Oslo, quedan vistas como un castigo a la población que festejó alegremente y pacíficamente su reconocimiento -simbólico- mundial. Son completamente innecesarias y rayan lo insensible, lo cual alimenta el odio antijudío, y empeora no sólo las cosas en Medio Oriente sino también la convivencia en las comunidades judías de la diáspora.

3 comentarios to “Las consecuencias de las represalias del gobierno israelí contra Palestina.”

  1. Quien escribió esto? Seguramente un izquierdista que aun tiene la esperanza que el mundo dejara tranquilo por fin a Israel después de 2000 anos.

    La decisión de bibi no seria la que queremos pero por lo menos fue un golpe moral a los moros invasores. De verdad lo prefiero a el mil veces mas que al vende patria de Olmert

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  2. Hola a todos.
    Se q mi desconocimiento es grande sobre todo lo q se escribe en estas paginas.Pero les puedo garantizar q lo q vi este verano en la bendita tierra de Israel, justifica cualquier medida q sirva para aplastar a esos manipuladores moros q van de corderitos y son lobos sedientos de sangre.
    Soy español, no soy judio pero de veras les digo q espero q sigan resistiendo a la incomprension y manipulacion premeditada de la falsa progresia europea.Me identifico mil veces mas con un hebreo de bien q con un noruego q ni me dice nada ni me causa la admiración de este fabuloso pueblo q es el pueblo hebreo.

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