Las preguntas mas frecuentes sobre el Holocausto

por bajurtov

EL MUSEO DEL HOLOCAUSTO DE HOUSTON

Cuando hablamos del “Holocausto”, ¿a qué periodo de la historia nos
referimos?
El término “Holocausto” se refiere al período comprendido entre el 30 de
enero de 1933, fecha en que Hitler es nombrado canciller de Alemania,
hasta el 8 de mayo de 1945 (El Día de la Victoria), cuando finaliza la
guerra en Europa.
¿Cuántos judíos fueron asesinados durante el Holocausto?

 

Resulta imposible saber con exactitud el número de víctimas judías; no
obstante, las estadísticas indican que el total superó las 5.860.000
personas. Las autoridades en general aceptan la cifra aproximada de seis
millones.

¿Cuántos civiles no-judíos fueron asesinados durante la Segunda
Guerra Mundial?
Resulta imposible conocer el número exacto; no obstante, la cifra
generalmente aceptada es de aproximadamente 5.000.000. Entre los
grupos de personas asesinadas y perseguidas por los nazis y sus
colaboradores se encontraban: gitanos, serbios, miembros de la
inteligencia polaca, luchadores de la resistencia de todas las
nacionalidades, alemanes que se oponían al nazismo, homosexuales,
testigos de Jehová, delincuentes habituales, y “antisociales” como por
ejemplo, limosneros, vagabundos y prostitutas.

¿Cuáles fueron las comunidades judías que sufrieron pérdidas durante
el Holocausto?
Todas las comunidades judías de la Europa ocupada sufrieron pérdidas
durante el Holocausto. Se persiguió a las comunidades judías del norte de frica, pero los judíos de estos países no fueron ni deportados a campos
de concentración ni asesinados en forma sistemática.
¿Cuántos judíos fueron asesinados en cada país y qué porcentaje
representaban dentro de la población judía existente en dichos países
con anterioridad a la guerra?
(Fuente: Enciclopedia del Holocausto)
Alemania 141.500 — 25,0%
Austria 50.000 — 27,0%
Bélgica 28.900 — 44,0%
Bohemia/Moravia 78.150 — 66,1%
Bulgaria 0 — 0 %
Dinamarca 60 — 0,7%
Eslovaquia 71.000 — 79,8%
Estonia 2.000 — 44,4%
Ex-Unión Soviética 1.100.000 — 36,4%
Ex-Yugoslavia 63.300 — 81,2%
Finlandia 7 — 0,3%
Francia 77.320 — 22,1%
Grecia 67.000 — 86,6%
Holanda 100.000 — 71,4%
Hungría 569.000 — 69,0%
Italia 7.680 — 17,3%
Letonia 71.500 — 78,1%
Lituania 143.000 — 85,1%
Luxemburgo 1.950 — 55,7%
Noruega 762 — 44,8%
Polonia 3.000.000 — 90,9%
Rumania 287.000 — 47,1%

¿Qué es un campo de exterminio masivo? ¿Cuántos había? ¿Dónde
estaban ubicados?
Un campo de exterminio masivo es un campo de concentración con
equipos especialmente diseñados para asesinar en forma sistemática.
Existieron seis campos de esta clase: Auschwitz-Birkenau, Belzec,
Chelmno, Majdanek, Sobibor, Treblinka. Todos estaban ubicados en
Polonia. ¿Qué significa el término “Solución Final” y cuál es su origen?
El término “Solución Final” (Endlosung) se refiere al plan alemán que
consistía en asesinar a todos los judíos de Europa. El término fue
utilizado en la Conferencia de Wannsee (Berlín, 20 de enero de 1942)
donde los oficiales alemanes discutieron acerca de su implementación.

¿Cuándo comenzó a implementarse la “Solución Final”?
Miles de judíos fueron asesinados por los nazis o murieron como
resultado directo de las medidas discriminatorias instituidas en contra de
los judíos durante los primeros años del Tercer Reich; sin embargo, el
asesinato sistemático de los judíos no se inició, sino hasta la invasión
alemana de la ex-Unión Soviética en junio de 1941.

¿Cuál era la definición de “judío” para los alemanes?
El 14 de noviembre de 1935 los Nazis publicaron la definición de “judío”
que aparece a continuación: “Toda persona con tres abuelos judíos, toda
persona con dos abuelos judíos que perteneciera a la comunidad judía el
15 de septiembre de 1935, o se le hubiera unido con posterioridad a esa
fecha; todo aquel que estuviera casado con un judío o con una judía el 15
de septiembre de 1935, o con posterioridad a esa fecha; todo aquel que
hubiera nacido de un matrimonio o relación extramatrimonial con un
judío el 15 de septiembre de 1935 o con posterioridad a esa fecha.”

¿Cómo trataban los alemanes a aquellos que tenían sangre judía pero
no eran clasificados como judíos?
Las personas que a pesar de no ser clasificadas como judías tenían
sangre judía eran ubicadas en la categoría de Mischlinge (híbridos) y se
dividían en dos grupos:
Mischlinge de primer grado, los que tenían dos abuelos judíos.
Mischlinge de segundo grado, los que tenían un abuelo judío.
Los Mischlinge eran excluidos oficialmente del partido nazi y de todas las
organizaciones partidarias (por ejemplo, SA, SS, etc.). A pesar de que eran
reclutados por el ejército alemán, no podían alcanzar el rango de
oficiales. También se les prohibía ser empleados públicos y desarrollar
ciertas profesiones. (Sin embargo, ciertos Mischlinge eran exceptuados
bajo determinadas circunstancias.) Los oficiales nazis estudiaron la
posibilidad de esterilizar a los Mischlinge, pero esto nunca se llevó a cabo. Durante la Segunda Guerra Mundial, los Mischlinge de primer grado, encerrados en campos de concentración, fueron deportados a campos de exterminio.

¿Cuáles fueron las primeras medidas que tomaron los nazis en contra
de los judíos?

Las primeras medidas tomadas en contra de los judíos incluyeron:
1 de abril de 1933: Un boicot nazi contra negocios y empresas judías.
7 de abril de 1933: La ley para la Restauración de la Administración
Pública expulsó a todos los no-arios (según la definición del 11 de abril
de 1933, eran todos aquellos que tenían un padre o abuelo judío) de la
administración pública. Al comienzo se hicieron excepciones con los que
habían comenzado a trabajar en agosto de 1914, los veteranos alemanes
de la Primera Guerra Mundial, y los que habían perdido a un padre o hijo
en la defensa de Alemania o de sus aliados en la Primera Guerra Mundial.
7 de abril de 1933: La ley que regulaba el permiso para el ejercicio de la
abogacía prohibió la admisión de abogados de ascendencia no-aria al
ejercicio de la profesión. También prohibió el ejercicio de la abogacía a
miembros no-arios ya aceptados. (Se hicieron excepciones en los casos
mencionados anteriormente respecto de la ley sobre la administración
pública.) Se sancionaron leyes similares con relación a asesores legales,
jurados y jueces comerciales judíos.
22 de abril de 1933: El decreto sobre los servicios médicos otorgados por
el plan de salud nacional negaba el reintegro de los gastos a los pacientes
que consultaran a médicos no-arios. Los médicos judíos que eran
veteranos de guerra o habían sufrido a causa de ella eran excluidos.
25 de abril de 1933: La ley contra la superpoblación en las escuelas
alemanas estableció que el número de judíos inscriptos en escuelas
secundarias alemanas no podía superar el 1,5% del cuerpo estudiantil. En
las comunidades en las que los judíos constituían más del 5% de la
población, se permitía que el porcentaje antes mencionado aumentara
hasta el 5%. En un comienzo, se hicieron excepciones con los hijos de los
judíos que eran veteranos de guerra; no se los contaba como parte del
cupo máximo. En el ámbito de aplicación de esta ley se consideraba
alumno judío a todo aquel cuyos padres no fueran arios.

¿Los nazis planearon asesinar a los judíos desde el comienzo de su
régimen?


Esta pregunta es una de las más difíciles de contestar. Hitler se refirió
muchas veces al asesinato de los judíos, tanto en su primeros escritos
(Mein Kampf -“Mi lucha”-) como en diversos discursos pronunciados
durante la década de 1930. Sin embargo, es casi seguro que los nazis no
tuvieron un plan operativo para la aniquilación sistemática de los judíos
hasta 1941. Según parece, la decisión del asesinato sistemático de los
judíos fue tomada a fines del invierno o comienzos de la primavera de
1941 junto con la decisión de invadir la ex-Unión Soviética.

¿Cuándo se inotaló el primer campo de concentración y quiénes fueron
los primeros reclusos?


El primer campo de concentración, Dachau, fue abierto el 22 de marzo de
1933. Los primeros reclusos del campo eran, fundamentalmente, presos
políticos (por ejemplo, comunistas o socialdemócratas); delincuentes
habituales; homosexuales; testigos de Jehová; y “antisociales”
(limosneros, vagabundos, prostitutas). También fueron incluidas otras
personas que los nazis consideraban problemáticas (por ejemplo,
abogados, industriales de mala fama, funcionarios políticos, y escritores
y periodistas judíos).

¿Qué grupos de personas fueron perseguidos por los nazis en
Alemania por ser considerados enemigos del Estado?


Los siguientes grupos de personas eran considerados enemigos del
Tercer Reich y, por ese motivo fueron perseguidos por las autoridades
nazis: judíos, gitanos, socialdemócratas, políticos con otras ideologías
opositoras, oponentes del nazismo, testigos de Jehová, homosexuales,
delincuentes habituales, “antisociales” (por ejemplo, limosneros,
vagabundos y prostitutas), y enfermos mentales. Todo aquel que era
considerado una amenaza para los nazis corría el riesgo de ser
perseguido.

¿Cuál era la diferencia entre la persecución de los judíos y la de otros
grupos clasificados por los nazis como enemigos del Tercer Reich?


Los judíos fueron el único grupo elegido por los nazis para una
aniquilación total llevada a cabo en forma sistemática. A fin de escapar a
la sentencia de muerte impuesta por los nazis, la única salida que tenían los judíos era abandonar la Europa nazi. De acuerdo con el plan nazi,
todos y cada uno de los judíos debían ser asesinados. En el caso de otros
criminales o enemigos del Tercer Reich, sus familias no solían ser
tomadas en cuenta. Así, si una persona era ejecutada o enviada a un
campo de concentración, ello no significaba que todos los miembros de
su familia seguirían la misma suerte. Más aún, en la mayoría de las
situaciones los enemigos de los nazis eran considerados tales a causa de
su actuar o por filiaciones políticas (actuar y/u opiniones que podían
someterse a revisión). En el caso de los judíos, se los perseguía debido a
su origen racial, definitivamente invariable.

¿Porqué los judíos fueron elegidos para ser exterminados?


La explicación al odio implacable de los nazis hacia los judíos se
encuentra en la forma distorsionada en que los primeros veían el mundo,
según la cual la historia consistía en una lucha racial. Ellos tenían la
creencia de que los judíos eran una raza cuyo objetivo era dominar al
mundo y, por eso, los consideraban un obstáculo para el dominio ario.
Creían que toda la historia se resumía en una lucha entre razas que debía
culminar en el triunfo de la raza aria, la superior. Fue así, que se
impusieron el deber de eliminar a los judíos, que constituían una
amenaza. Más aún, ante sus ojos, el origen racial de los judíos los
convertía en delincuentes habituales cuya rehabilitación resultaba
imposible y que, debido a ello, eran irremediablemente corruptos e
inferiores. No cabe duda de que hubo otros factores que contribuyeron al
odio nazi hacia los judíos y a la creación de la imagen distorsionada que
los primeros tenían del pueblo judío. Uno de los factores fue la
centenaria tradición del antisemitismo cristiano que propagaba un
estereotipo negativo del judío como asesino de Cristo, enviado del diablo,
hechicero. Otro factor fue el antisemitismo político y racial de la segunda
mitad del siglo XIX y la primera parte del siglo XX, que consideraba a los
judíos una amenaza y una raza inferior. La combinación de estos factores
convirtió a los judíos en el blanco de la persecución y eventual exterminio
por parte de los nazis.

¿Qué sabían los habitantes de Alemania acerca de la persecución de
judíos y de otros enemigos de los nazis?


Ciertos aspectos iniciales de la persecución nazi de judíos y otros
enemigos eran de carácter público en Alemania. Por ejemplo, todos
sabían acerca del Boicot del 1 de abril de 1933, las Leyes de abril y las
Leyes de Nuremberg, pues habían sido divulgados y publicados sin
omisiones. Además, los transgresores solían ser castigados y humillados públicamente. Lo mismo ocurrió con las medidas antijudías posteriores.
Kristallnacht (La noche de los cristales rotos) fue un pogrom público
llevado a cabo ante los ojos de toda la población. A pesar de que la
información sobre los campos de concentración no era pública, la
población alemana contaba con muchos datos, y por lo general sabía
acerca del tratamiento que se les daba a los reclusos, pero no era fácil
obtener detalles exactos.
Con respecto a la implementación de la “Solución Final” y el asesinato de
los elementos indeseables la situación era diferente. Los nazis intentaron
conservar en secreto los asesinatos, y para ello tomaron medidas
preventivas a fin de asegurarse de que dichos planes y procedimientos no
se hicieran públicos. Sin embargo, sus esfuerzos fueron exitosos sólo
parcialmente. Por ejemplo, las protestas públicas de varios clérigos
hicieron detener su programa de eutanasia en agosto de 1941. Es
evidente que dichas protestas fueron el resultado del conocimiento por
parte de muchas personas de los asesinatos de enfermos mentales en
instituciones especiales llevados a cabo por los nazis.
En cuanto a los judíos, toda Alemania sabía que habían desaparecido
luego de ser enviados al este. Grandes sectores de la población alemana
no sabían con certeza que había ocurrido con los judíos. Por otra parte,
hubo millares de alemanes que participaron en la implementación de la
“Solución Final” y/o la presenciaron, ya sea como miembros de la SS, de
las Einsatzgruppen (unidades asesinas móviles especiales), guardias en
campos de exterminio o campos de concentración, agentes de policía en
la Europa ocupada o integrantes del Wehrmacht (Ejército alemán).

¿Todos los alemanes apoyaban el plan de Hitler para la persecución de
los judíos?


A pesar de que no toda la población de Alemania estaba de acuerdo con
la persecución de los judíos emprendida por Hitler, no existen pruebas de
protestas en gran escala en contra de ello. Hubo alemanes que se
resistieron al Boicot del 1 de abril de 1933 y compraron en negocios
judíos intencionalmente, y hubo otros que ayudaron a los judíos a
esconderse y escaparse, pero fueron muy pocos. Incluso algunos de los
que se oponían a Hitler apoyaban su política antijudía. En lo que respecta
al clero, Dompropst Bernhard Lichtenberg de Berlín oraba diariamente por
los judíos en público y, a causa de esto, fue enviado por los nazis a un
campo de concentración. Otros sacerdotes fueron deportados por no
cooperar con la política antisemita nazi, pero la mayor parte de los
clérigos obedecieron las órdenes en contra de los judíos y no protestaron
abiertamente.

Los habitantes de la Europa ocupada,conocían los planes que tenían los nazis para los judíos? ¿Cuál era su actitud al respecto? ¿Cooperaron con los nazis en contra de los judíos?


La actitud de la población local respecto de la persecución y destrucción
de los judíos iba desde la entusiasta colaboración con los nazis hasta la
ayuda activa brindada a los judíos. Es por ello que resulta difícil
generalizar. Además, la situación era diferente de un país al otro. En
Europa Oriental, especialmente en Polonia, Rusia y los Estados Bálticos
(Estonia, Letonia y Lituania) se contaba con muchos más datos acerca de
la “Solución Final” puesto que había sido implementada en esas regiones.
En el resto de los lugares, la población local tenía menos detalles sobre la
“Solución Final”.
En todos los países que los nazis ocupaban, con excepción de Dinamarca
y Bulgaria, encontraban muchos residentes deseosos de cooperar en el
asesinato de los judíos. Esto ocurrió especialmente en Europa Oriental,
donde existía una larga tradición de violento antisemitismo, y donde
muchas naciones, que estaban bajo el dominio soviético (letones, lituanos
y ucranianos), abrigaban la esperanza de que los alemanes les
devolverían su independencia. En diversos países europeos existían
movimientos fascistas locales que se aliaron a los nazis y participaron en
las acciones antijudías; por ejemplo, la Guardia de Hierro en Rumania y
La Guardia de Flecha en Eslovaquia. Por otra parte, en todos los países
europeos, hubo personas valientes que arriesgaron sus vidas para salvar
a judíos. En varios países hubo grupos que ayudaron a los judíos, por
ejemplo, el grupo de Joop Westerweel en Holanda, el Zegota en Polonia y
el movimiento clandestino Assisi en Italia.

¿Los Aliados y los pueblos del Mundo Libre conocían los
acontecimientos que se suscitaban en Europa?


Las diferentes medidas que tomaron los nazis con anterioridad a la
“Solución Final” se llevaron a cabo públicamente, por lo que se informó
acerca de ellas en la prensa. Los corresponsales extranjeros escribieron
sobre las acciones antijudías nazis más importantes que tuvieron lugar
en Alemania, Austria y Checoslovaquia antes de la Segunda Guerra
Mundial. Una vez comenzada la guerra, se hizo más difícil obtener
información; pero a pesar de esto se publicaron informes acerca del
destino que se les daba a los judíos. De este modo, aunque los nazis no
divulgaron datos sobre la “Solución Final”, a menos de un aóo de haberse
iniciado el asesinato sistemático de judíos, comenzaron a filtrarse detalles hacia el occidente. El primer informe que hablaba sobre un plan
para llevar a cabo el asesinato masivo de los judíos salió de Polonia por
contrabando a cargo del Bund (una organización política socialista judía)
y llegó a Inglaterra en la primavera de 1942. Los detalles de dicho
informe fueron suministrados a los Aliados por fuentes del Vaticano y
por informantes de Suiza y del movimiento clandestino polaco. (Jan
Karski, emisario de este último, que se había infiltrado en el campo de
exterminio de Belzec y se había escapado luego de ver los asesinatos
masivos, se encontró personalmente con Franklin Roosevelt y el ministro
de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña Anthony Eden.) Posteriormente,
hacia fines de noviembre de 1942, el gobierno de Estados Unidos envió a
los líderes judíos la confirmación de los informes. Dichos informes
fueron publicados en forma inmediata. A pesar de que los detalles no
estaban completos ni eran del todo precisos, los Aliados tenían casi pleno
conocimiento de lo que los alemanes habían hecho a los judíos no mucho
tiempo atrás.

¿Cómo reaccionaron los Aliados ante la persecución de los judíos?
¿Podrían haber ayudado de alguna manera?


La reacción de los Aliados ante la persecución y exterminio de los judíos
de Europa no fue las más indicada. Recién en enero de 1944 se estableció
una agencia, el Comité para Refugiados de Guerra, con el fin de salvar a
las víctimas de la persecución nazi. Con anterioridad a esa fecha se hizo
muy poco al respecto. El 17 de diciembre de 1942, los Aliados publicaron
una declaración en la que reprobaban las atrocidades realizadas por los
nazis en contra de los judíos, pero ésta fue la única de su especie
formulada con anterioridad a 1944.
Además, no hubo intentos de convocar a la población local europea a que
se abstuviera de colaborar con los nazis en el asesinato sistemático de
judíos. Incluso luego del establecimiento del Comité para Refugiados de
Guerra y de la introducción de diversos planes de rescate, los Aliados se
negaron a bombardear el campo de exterminio de Auschwitz y/o las
líneas de ferrocarril que llegaban a dicho campo, a pesar de que para ese
entonces sus bombarderos se encontraban disparando sobre fábricas
muy cercanas al campo y tenían pleno conocimiento de su existencia y
función.
Otras medidas prácticas no implementadas se relacionaban con el
problema de los refugiados. Millares de judíos intentaron ingresar a los
Estados Unidos, pero la rigurosa política inmigratoria estadounidense se
los prohibió. Incluso no se otorgaba la cantidad relativamente pequeña de
visas autorizadas, a pesar de que el número de solicitantes solía ser
varias veces mayor que el de lugares disponibles. Las conferencias que tuvieron lugar en Evián, Francia (1938) y Bermudas (1943) con el fin de
dar una solución al problema de los refugiados no cumplieron su
objetivo. En la primera de ellas, se les dijo a los países invitados a
participar por Estados Unidos y Gran Bretaña que no se les solicitaría que
modificaran sus leyes inmigratorias. Además, los británicos acordaron
participar únicamente si el tema de Palestina no formaba parte de la
discusión. En Bermudas, los delegados no se ocuparon del destino de los
que aún se encontraban en manos de los nazis, sino más bien de los que
ya habían escapado a territorios neutrales. Las medidas prácticas que
podrían haber ayudado en el rescate de los judíos incluían las siguientes:
Permiso para admitir a refugiados temporariamente
Flexibilización de los severos requisitos para el ingreso
Advertencias frecuentes e inequívocas a Alemania y a las poblaciones
locales de toda Europa indicando que todos los que participaran en la
aniquilación de judíos debería responder de ello sin excepciones.
Bombardeo del campo de exterminio de Auschwitz.

¿Quiénes fueron los “Justos entre las Naciones”?


Los “Justos entre las Naciones” o “Justos Gentiles” fueron personas no
judías que ayudaron a los judíos durante el Holocausto. Hubo “Justos
entre las Naciones” en todos los países dominados por los nazis o aliados
a ellos, y su actuar a menudo resultaba en el rescate de vidas judías. Yad
Vashem, la autoridad nacional israelí para la memoria del Holocausto,
concede honores especiales a estas personas. En la actualidad, luego de
haber evaluado cada caso cuidadosamente, Yad Vashem ha reconocido a
aproximadamente 10.000 “Justos Gentiles” en tres categorías diferentes.
El país que cuenta con el mayor número de “Justos Gentiles” es Polonia. El
país con la más alta proporción (per capita) es Holanda. La cifra de
10.000 dista de estar completa ya que no se ha informado acerca de
muchos casos, a menudo porque los que recibieron ayuda fallecieron.
Además, esta cifra sólo incluye a los que realmente arriesgaron su vida
para salvar a judíos, y no a los que simplemente los ayudaron.

¿Los judíos del mundo libre tenían conocimiento de que los judíos de
Europa estaban siendo perseguidos y exterminados? De ser así, ¿cuál
fue su reacción?


Las noticias acer
ca de la persecución y exterminio de los judíos de Europa deben dividirse en dos períodos. Las medidas previas a la “Solución Final” fueron tomadas abiertamente, por lo que se informó sobre ellas en todos los diarios. Los corresponsales extranjeros escribieron sobre las acciones antijudías nazis más importantes que tuvieron lugar en Alemania, Austria y Checoslovaquia con anterioridad a 

la Segunda Guerra Mundial. Una vez comenzada la guerra, se hizo más
difícil obtener información, pero a pesar de ello, se publicaron informes
acerca del destino que se les daba a los judíos.
La “Solución Final” no se llevó a cabo abiertamente, motivo por el cual la
información tardó más tiempo en llegar al “Mundo Libre”. Sin embargo,
hacia diciembre de 1942, las noticias acerca de los asesinatos masivos y
del plan de aniquilar a los judíos europeos ya se habían publicado en la
prensa judía.
La reacción de los judíos del “mundo libre” también debe dividirse en dos
períodos, antes y después de la publicación de la información sobre la
“Solución Final”. Los esfuerzos realizados durante los primeros aóos del
régimen nazi se concentraron en facilitar la emigración de Alemania (a
pesar de que al principio había quienes se oponían a que la emigración
fuera una solución posible) y combatir el antisemitismo alemán.
Desgraciadamente, los criterios acerca de la mejor forma de lograr estos
objetivos eran muy variados y la falta de unidad solía ser un obstáculo
para el actuar eficaz. Además, muy pocos líderes judíos estaban
conscientes de la magnitud del peligro. Una vez que las noticias sobre la
“Solución Final” se publicaron, hubo intentos de emprender operaciones
de rescate a través de países neutrales y de enviar ayuda a los judíos que
se encontraban bajo el dominio nazi. Dichos intentos, que distaban de ser
apropiados, se vieron obstruidos por la falta de colaboración por parte de
los gobiernos y las trabas impuestas por ellos. Durante este período hubo
nuevos intentos de lograr la unidad interna, pero fracasaron.

¿Los judíos de Europa tenían consciencia de lo que les esperaba?


Con respecto al conocimiento de la “Solución Final” por parte de sus
víctimas potenciales, debe tenerse en cuenta varios puntos clave. En
primer lugar, los nazis no divulgaron la información acerca de la
“Solución Final”, ni hablaron acerca de dicho plan en forma abierta. Se
hicieron todos los esfuerzos necesarios para engañar a las víctimas y, así,
prevenir o minimizar la resistencia. Se les decía a los deportados que
serían “reinstalados” y se les hacía creer que las condiciones “en el este”
(adonde se los enviaba) serían mejores que en los ghettos. Luego de la
llegada a ciertos campos de concentración, se forzaba a los reclusos a
escribir cartas a sus familiares contando acerca de las maravillosas
condiciones de su nuevo lugar de residencia. Los alemanes hacían todo lo
que estaba a su alcance para garantizar la confidencialidad. Además, la
idea de que seres humanos -mucho menos alemanes civilizados- pudieran
construir campos con equipos especiales para llevar a cabo asesinatos
masivos resultaba inconcebible en esos días. Como las tropas alemanas habían liberado a los judíos del Zar en la Primera Guerra Mundial,
muchos judíos veían a los alemanes como seres liberales y civilizados. A
menudo, cuando personas que habían logrado escapar de los campos
llegaban a los ghettos, los habitantes de estos se mostraban renuentes a
creer los relatos de sus experiencias Incluso a los judíos que habían oído
hablar de los campos les costaba creer los informes acerca de lo que
hacían los alemanes en dichos lugares. Puesto que cada comunidad judía
europea se encontraba casi totalmente aislada, eran pocos los lugares
donde se tenía información. Por ello, no cabe duda de que muchos judíos
europeos no sabían acerca de la “Solución Final”, hecho que ha sido
corroborado por documentación alemana y testimonios de
sobrevivientes.

¿Cuántos judíos pudieron escapar de Europa antes del Holocausto?


Resulta difícil calcular la cifra exacta de judíos que pudieron escapar de
Europa con anterioridad a la Segunda Guerra Mundial, ya que las
estadísticas con las que se cuenta son incompletas. Entre 1933 y 1939,
355.278 judíos alemanes y austríacos abandonaron sus hogares. (Algunos
inmigraron a países que posteriormente fueron tomados por los nazis.)
Durante el mismo período, 80.860 judíos polacos inmigraron a Palestina
y 51.747 judíos europeos llegaron a Argentina, Brasil y Uruguay. Entre
1938 y 1939, aproximadamente 35.000 judíos emigraron de Bohemia y
Moravia (Checoslovaquia). Shanghai, la única parte del mundo donde no
se necesitaba visa para entrar, recibió alrededor de 20.000 judíos
europeos (la mayor parte de origen alemán) que se habían escapado de
sus hogares. No se tienen cifras inmigratorias de los países que sirvieron
de refugio durante este período. Además, muchos países no proveyeron
la información estadística inmigratoria separada por grupos étnicos. Por
estos motivos, resulta imposible establecer con exactitud el número de
refugiados judíos.

¿Cuáles fueron los esfuerzos realizados para salvar a los judíos que se
escaparon de Alemania antes de que comenzara la Segunda Guerra
Mundial?


Diversas organizaciones intentaron facilitar la emigración de los judíos (y
no-judíos perseguidos como si fueran judíos) de Alemania. Entre las más
activas se encontraban la Jewish Agency for Palestine {Agencia Judía para
Palestina), el American Jewish Joint Distribution Committee (Comité de
Distribución Conjunta Judeo-Estadounidense), el HICEM, el Central British
Fund for German Jewry (Fondo Central Británico para la Comunidad
Judía de Alemania), el Reichsvertretung der Deutschen Juden(Representación en el Reich de Judíos Alemanes), y otros grupos nojudíos como la Comisión Superior de la Liga de las Naciones para
Refugiados –judíos y no judíos– provenientes de Alemania, y el American
Friends Service Committee (Comité de Servicios de Amigos de Estados
Unidos). Entre los programas lanzados estaba el “Acuerdo de
Transferencia” celebrado entre la Agencia Judía y el gobierno alemán.
Mediante dicho acuerdo se permitía a aquellos que inmigraban a Palestina
transferir sus fondos a ese país junto con las importaciones de
mercaderías alemanas a Palestina. Otros esfuerzos se centraron en
brindar una nueva capacitación a futuros emigrantes a fin de incrementar
el número de personas aptas para el otorgamiento de visas, pues algunos
países prohibían el ingreso de quienes ejercían ciertas profesiones. Otros
grupos intentaron ayudar en diferentes etapas de las tareas
concernientes a los refugiados: selección de candidatos para la
emigración, transporte de refugiados, ayuda en la absorción de
inmigrantes, etc.
Algunos grupos recurrieron a la ayuda de gobiernos y organizaciones
internacionales en la búsqueda de asilos para refugiados a fin de facilitar
una mayor emigración. La Liga de las Naciones estableció una agencia
para ayudar a refugiados, pero tuvo muy poco éxito debido a la falta de
poder político y apoyo financiero.
En 1938, Estados Unidos y Gran Bretaña convocaron una conferencia en
Evián, Francia, en busca de una solución al problema de los refugiados.
Con la excepción de la República Dominicana, las naciones reunidas se
negaron a modificar sus estrictas reglamentaciones inmigratorias que
contribuían a impedir la inmigración masiva.
En 1939, el Comité Intergubernamental de Refugiados, que había sido
establecido en la Conferencia de Evián, inició las negociaciones con
importantes oficiales alemanes con la intención de acordar la reubicación
de un gran número de judíos alemanes. No obstante, dichas
conversaciones fracasaron. Ya en julio de 1934 se realizaron operaciones
de ingreso ilegal de inmigrantes judíos a Palestina; después de cierto
tiempo, dichas operaciones debieron interrumpirse hasta julio de 1938.
Los esfuerzos en gran escala fueron realizados por el Mosad le-Aliya Bet,
los Revisionistas Sionistas y partidos privados. También se procuró
facilitar el ingreso ilegal de refugiados a varios países de Latinoamérica,
intento que tuvo cierto éxito

¿Por qué fueron tan pocos los refugiados que pudieron escapar de
Europa antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial?


El motivo fundamental por el cual el número de refugiados que
escaparon de Europa antes de la Segunda Guerra Mundial fue
relativamente bajo yace en las rigurosas políticas inmigratorias
adoptadas por los que serían países huéspedes. En Estados Unidos, por
ejemplo, la cantidad de inmigrantes no podía exceder los 153.744 por
aóo, divididos según país de origen. Más aún, los requisitos para el
ingreso eran tan estrictos que solían no completarse los cupos
permitidos. Los proyectos para facilitar la inmigración dejando de lado
los cupos permitidos nunca se concretaban, pues la mayoría de los
estadounidenses mantenían firme su oposición al ingreso de nuevos
refugiados. Otros países, en especial los de Latinoamérica, adoptaron
políticas inmigratorias similares o incluso más severas, de modo de
cerrar sus puertas a futuros inmigrantes del Tercer Reich.
Gran Bretaña tomó medidas para limitar rigurosamente la inmigración de
judíos a Palestina, a pesar de que en cierta medida era más liberal que
Estados Unidos con respecto al ingreso de inmigrantes. En mayo de 1939,
los británicos publicaron el “Libro Blanco”, reglamentación en la que se
estipulaba que solamente les sería permitido ingresar a Palestina a
75.000 inmigrantes judíos durante los siguientes cinco aóos (10.000 por
aóo, y un cupo adicional de 25.000). Esta decisión impidió que millares de
judíos escaparan de Europa.
Los países mejor preparados para recibir a grandes números de
refugiados mantuvieron firme la negación a abrir sus fronteras. A pesar
de que en la agenda de la Conferencia de Evián se daba una solución para
el problema de los refugiados, solamente la República Dominicana estuvo
dispuesta a aprobar la inmigración en gran escala. Estados Unidos y Gran
Bretaña propusieron establecer refugios de reinstalación en áreas
subdesarrolladas (por ejemplo, Guyana, antes Guyana Británica, y las
Filipinas), pero estas no eran alternativas adecuadas.
Deben tenerse en cuenta dos factores importantes. Durante el período
que precedió al estallido de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes
estaban a favor de la emigración judía. En ese entonces, no existían
planes operativos para asesinar a los judíos. El objetivo era inducirlos a
abandonar el país, si era necesario, mediante el empleo de la fuerza.
También debe reconocerse la actitud de los judíos alemanes. Mientras
que al principio muchos judíos alemanes se negaban a emigrar, luego de
Kristallnacht (La noche de los cristales rotos), 9-10 de noviembre de 1938,
la mayoría deseaba hacerlo. Si hubiera habido refugios disponibles,
seguramente el número de emigrantes habría sido mucho mayor.

¿Cuál era el objetivo fundamental de Hitler al desencadenar la Segunda
Guerra Mundial?


El objetivo fundamental de Hitler al desencadenar la Segunda Guerra
Mundial era establecer un imperio ario que abarcara desde Alemania
hasta los Urales. Consideraba que esa zona era el territorio natural del
pueblo alemán, zona propia por derecho, el Lebensraum (espacio para
vivir) que Alemania necesitaba como mínimo a fin de que sus granjeros
tuvieran tierras suficientes. Hitler No cabe duda de que Hitler sabía que,
si iniciaba la guerra en el este, los nazis se verían obligados a afrontar
serios problemas raciales debidio a la composición de la población de las
zonas orientales. Así, los nazis tenían planes detallados para dominar a
los eslavos, que serían reducidos al status de siervos y cuya función
primordial consistiría en ser mano de obra barata para los granjeros
arios. Los miembros de la población local de mejor origen racial serían
llevados a Alemania donde se los elevaría a la calidad de arianos.
En la mente de Hitler, la solución del problema judío también estaba
relacionada con la conquista de los territorios orientales. Dichas zonas
tenían importantes poblaciones judías y se las debía considerar en
función de ello. Mientras que en esta etapa aún no existían planes
operativos para la aniquilación masiva, para Hitler era evidente que
debería hallarse algún tipo do solución abarcadora. También se hablaba
de establecer una reserva judía en Madagascar o cerca de Lublin, Polonia.
Cuando finalmente decidió invadir la ex-Unión Soviética, Hitler también
dio instrucciones de emprender la “Solución Final”, el asesinato
sistemático de los judíos europeos.

¿Existía alguna clase de oposición a los nazis dentro de Alemania?


Durante el Tercer Reich, hubo diferentes algrupacíones que mantuvieron
una posición contraria al régimen nazi y a ciertas políticas nazis.
Opusieron resistencia en diferentes momentos y con diversos métodos,
objetivos y alcances.
Desde el principio se opusieron a los nazis agrupaciones políticas
izquierdistas y algunos conservadores decepcionados; más tarde,
también se les unieron grupos eclesiásticos, funcionarios del gobierno y
empresarios. Cuando la guerra cambió su rumbo, ciertos militares
tuvieron un papel activo en la oposición a Hitler. No obstante, en ningún
momento existió dentro de Alemania un movimiento de resistencia
unificado.

¿Los judíos intentaron luchar contra los nazis? ¿En qué medida
tuvieron éxito?


A pesar de las difíciles condiciones bajo las que estaban los judíos en la
Europa ocupada por los nazis, muchos de ellos participaron en la
resistencia armada. Las actividades de dicha resistencia pueden dividirse
en tres tipos básicos: levantamientos en ghettos, resistencia en campos
de concentración y exterminio, y luchas partisanas.
El levantamiento del Ghetto de Varsovia, que duró aproximadamente
cinco semanas a partir del 19 de abril de 1943, es quizá el ejemplo más
conocido de la resistencia armada judía, pero hubo muchos otros
levantamientos en ghettos donde los judíos lucharon contra los nazis.
Aunque las condiciones en los campos de exterminio y de concentración
eran terribles, los reclusos judíos lucharon contra los nazis en los
siguientes lugares: Treblinka (2 de agosto de 1943); Babi Yar (29 de
septiembre de 1943); Sobibor (14 de octubre de 1943); Janówska (19 de
noviembre de 1943); y Auschwitz (7 de octubre de 1944).
Los partisanos judíos estuvieron activos en muchas zonas, incluidas
Baranovichi, Minsk, el bosque Naliboki y Vilna. Si bien la totalidad de las
operaciones de la resistencia armada judía no fueron militarmente
abrumadoras en cuanto a su número ni desempeñaron un papel
primordial en la derrota de la Alemania nazi, estos actos de resistencia
condujeron al rescate de un número indeterminado de judíos, causaron
víctimas nazis y un daño incalculable a la propiedad y a la autoestima
alemana.

¿Qué era el Judenrat?


El Judenrat era el consejo de judíos, nombrado por los nazis en cada
comunidad judía o ghetto. De acuerdo con las directivas expresadas por
Reinhard Heydrich de la SS el 21 de septiembre de 1939, debía
establecerse un Judenrat en todas las zonas de concentración de judíos
en las regiones ocupadas de Polonia. Eran dirigidos por importantes
líderes comunitarios. La aplicación de decretos nazis que afectaran a los
judíos y la administración de los asuntos de la comunidad judía eran
responsabilidad del Judenrat. Estas funciones lo ubicaban en una
posición de alta responsabilidad pero sumamente controvertida, y mucho
de su actuar continúa siendo tema de discusión entre historiadores. Si
bien casi no existen objeciones contra los objetivos de los directores de
los consejos, suelen cuestionarse los métodos y tácticas empleadas para
alcanzarlos. Entre los más controvertidos se encuentran Mordechai
Rumkowski en Lodz y Jacob Gens en Vilna; ambos justificaron el
sacrificio de algunos judíos alegando que ello fue necesario para salvar la vida de otros. La mayor parte de las veces los líderes y miembros del
Judenrat se guiaban por un sentido de responsabilidad comunal, pero
carecían del poder y de los medios para obstruir los planes nazis de
aniquilación de todos los judíos.

¿Las organizaciones internacionales como la Cruz Roja ayudaron a las
víctimas de la persecución nazi?


Durante la Segunda Guerra Mundial, la Cruz Roja Internacional (CRI) hizo
muy poco para ayudar a las víctimas judías de la persecución nazi. Sus
actividades pueden dividirse básicamente en tres períodos:
1. Septiembre de 1939 – 22 de junio de 1941: La CRI limitó sus actividades
a enviar envases de alimentos a quienes sufrían en la Europa ocupada.
Los envases se distribuían según las directivas de la Cruz Roja alemana.
Durante este período, la CRI aceptó el argumento alemán en virtud del
que los habitantes de los ghettos y campos constituían una amenaza para
el Reich, por lo cual no se les permitía recibir ayuda de la CRI.
2. 22 de junio de 1941 – Verano de 1944: A pesar de los numerosos
pedidos por parte de organizaciones judías, la CRI se negó a protestar
públicamente contra la aniquilación masiva de judíos y no-judíos en los
campos, y a intervenir en su defensa. Sostenía que cualquier actuar
público que defendiera a los que se encontraban bajo el dominio nazi a la
postre resultaría en detrimento de su bienestar. Al mismo tiempo, la CRI
procuraba enviar cajas de alimentos a los sujetos cuyo domicilio conocía.
3. Verano de 1944 – mayo de 1945: Luego de la intervención de
distinguidas figuras, como el presidente Franklin Roosvelt y el Rey de
Suecia, la CRI apeló a Miklós Horthy, regente de Hungría, para que
detuviera la deportación de judíos húngaros.
La CRI insistió en que se le permitiera visitar los campos de
concentración, y una delegación fue autorizada a visitar el “ghetto
modelo” de Terezin (Theresienstadt). El reiterado pedido de la CRI surgió
luego de que ésta recibió información acerca de las terribles condiciones
de vida en los campos.
La CRI solicitó permiso para investigar la situación, pero los alemanes
aceptaron que realizara la mencionada visita recién después de nueve
meses de la presentación de la solicitud. Este retraso les dio a los nazis el
tiempo necesario para completar un programa de “embellecimiento”,
diseñado con el fin de engaóar a la delegación y hacerles pensar que las
condiciones en Terezín eran bastante buenas, y que se les permitía a los
reclusos vivir sus vidas con relativa calma. En realidad, posteriormente, la
mayor parte de los prisioneros fueron deportados a Auschwitz. La visita, que tuvo lugar el 23 de julio de 1944, fue seguida de un informe
favorable acerca de Terezín dirigido a los miembros de la CRI. Las
organizaciones judías protestaron vigorosamente, exigiendo que otra
delegación visitara el campo. El permiso para realizar dicha visita no fue
otorgado hasta poco antes de la culminación de la guerra.

¿Cómo trataban a los judíos los aliados de los alemanes (italianos y
japoneses) en las tierras ocupadas por ellos?


Ni los italianos ni los japoneses, ambos aliados de Alemania durante la
Segunda Guerra Mundial, cooperaron con la “Solución Final”. Aunque los
italianos, ante las exigencias alemanas, instituyeron leyes
discriminatorias contra la comunidad judía italiana, el gobierno de
Mussolini se negó a participar en la “Solución Final” y mantuvo firme su
oposición contraria a deportar a los residentes judíos. Más aún, en las
zonas que ocupaban en Francia, Grecia y la ex-Yugoslavia, los italianos
protegieron a los judíos y no permitieron que fueran deportados. Sin
embargo, cuando los alemanes derrocaron al gobierno de Badoglio en
1943, los judíos de Italia, al igual que los que se encontraban bajo la
protección italiana en las zonas ocupadas, fueron sometidos a la
“Solución Final”.
Los japoneses también fueron relativamente tolerantes con los judíos en
su país y en las zonas ocupadas por ellos. A pesar de la presión ejercida
por los aliados alemanes para que tomaran medidas severas contra la
comunidad judía, los japoneses se negaron a hacerlo. Hasta la primavera
de 1941 se les permitió a los refugiados ingresar a Japón, y los judíos de
la China ocupada por los japoneses recibieron un buen trato. En el verano
y otoóo de 1941, los refugiados de Japón fueron transferidos a Shanghai
pero no se tomaron medidas en su contra hasta comienzos de 1943,
cuando fueron obligados a mudarse al Ghetto de Hongkew. Si bien las
condiciones allí distaban de ser satisfactorias, eran mucho mejores que
en los ghettos bajo el dominio alemán.

¿Cuál fue la actitud de las iglesias respecto de la persecución de los
judíos? ¿El Papa hizo declaraciones en contra de los nazis?


Cuando los nazis llegaron al gobierno, el jefe de la Iglesia Católica era el
Papa Pío XI. Durante su papado, se limitó a preocuparse por los católicos
no-arios. Aunque declaró que los mitos de “raza” y “sangre” eran
contrarios a la educación cristiana (en una encíclica papal de marzo de
1937), no mencionó ni criticó al antisemitismo. Su sucesor, Pío XII (el
Cardenal Pacelli) era un germanófilo que se mantuvo neutral durante el curso de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de que ya en 1942 el
Vaticano había recibido información detallada acerca del asesinato de
judíos en campos de concentración, las únicas declaraciones públicas que
hizo el Papa no pasaron de ser expresiones de condolencia por las
víctimas de la injusticia y llamados a una conducta de guerra más
humana.
Si bien no hubo respuesta por parte del Papa Pío XII, varios nuncios
papales desempeñaron importantes roles en las operaciones de rescate,
en especial los nuncios de Hungría, Rumania, Eslovaquia y Turquía. No se
sabe bien en qué medida trabajaban bajo las instrucciones del Vaticano,
si es que ello ocurría. En Alemania, la Iglesia Católica no se opuso a la
campaña antisemita nazi. Los registros de la Iglesia fueron suministrados
a las autoridades estatales que colaboraron en la detección de personas
de origen judío, y los esfuerzos realizados para ayudar a los perseguidos
se limitaron a los católicos no-arios. Si bien los sacerdotes católicos
protestaron contra el programa nazi de eutanasia, pocos, con la
excepción de Bernard Lichtenberg, se pronunciaron en contra del
asesinato de judíos.
En Europa Occidental, el clero católico se pronunció públicamente en
contra de la persecución de Judíos y colaboró en forma activa con el
rescate. En Europa Oriental, sin embargo, el clero católico se mostró
renuente a ayudar en la mayoría de los casos. El Dr. Jozef Tiso, jefe de
estado de Eslovaquia y sacerdote católico, cooperó activamente con los
alemanes al igual que muchos otros sacerdotes católicos.
La Iglesia Protestante y la Ortodoxa Oriental reaccionaron de diferentes
maneras. En Alemania, por ejemplo, dentro de las iglesias protestantes
había quienes respaldaban a los nazis y respetaban la legislación
antijudía e incluso les prohibían a los cristianos de origen judío ser
miembros. La Iglesia Confesora del pastor Martin Niemoller defendió los
derechos de los cristianos de origen judío que pertenecían a ella, pero no
protestó públicamente en contra de su persecución ni criticó las medidas
tomadas contra los judíos, con la excepción de un memorándum enviado
a Hitler en mayo de 1936.
En los diferentes países de la Europa ocupada la posición de las iglesias
protestantes variaba. En muchos de ellos (Dinamarca, Francia, Holanda y
Noruega) las iglesias locales y/o los sacerdotes líderes protestaron
públicamente cuando los nazis comenzaron a deportar judíos. En otros
países (Bulgaria, Grecia, y la ex-Yugoslavia), los líderes de la Iglesia
Ortodoxa intervinieron en representación de la comunidad judía y
emprendieron tareas que, en algunos casos, condujeron al rescate de un
gran número de judíos. Los líderes religiosos no católicos de Austria, Bélgica, Bohemia/Moravia,
Finlandia, Italia, Polonia, y la ex-Unión Soviética no realizaron ninguna
clase de declaración pública en defensa de los judíos.

¿Cuántos criminales nazis hubo? ¿Cuántos fueron llevados a juicio?


No se conoce el número exacto de criminales nazis, pues la
documentación disponible es incompleta. Los mismos nazis destruyeron
gran cantidad de documentos incriminatorios y aún quedan muchos
criminales sin identificar y/o procesar.
Entre los que cometieron crímenes de guerra se incluyen los que
iniciaron, planearon y dirigieron las operaciones de exterminio, así como
también aquellos que sabían que se estaba llevando a cabo el asesinato
de los judíos europeos, estuvieron de acuerdo con esto o participaron en
forma pasiva.
Entre los que realmente implementaron la “Solución Final” se cuentan los
líderes de la Alemania nazi, los líderes del partido nazi y la Oficina
Principal de Seguridad del Reich. Se incluyen además millares de
miembros de la Gestapo, la SS, las Einsatzgruppen, la policía y las fuerzas
armadas, así como también aquellos burócratas que estuvieron
involucrados en la persecución y exterminio de la comunidad judía
europea. Hubo miles de personas en toda la Europa ocupada que
cooperaron con los nazis en el asesinato de judíos y otros civiles
inocentes.
No se cuenta con estadísticas completas que indiquen el número de
criminales llevados a juicio, pero se sabe que son muchos menos de los
involucrados en la “Solución Final”. Los líderes del Tercer Reich,
atrapados por los Aliados, fueron procesados por el Tribunal Militar
Internacional en Nüremberg entre el 20 de noviembre de 1945 y el 1 de
octubre de 1946. Posteriormente, los Aliados continuaron enjuiciando
nazis; los juicios más importantes se desarrollaron en la zona bajo
dominio estadounidense. En total, entre 1945-1949 fueron condenados
5.025 criminales nazis, sin contar a quienes fueron sometidos a juicio en
la zona soviética. Asimismo, la Comisión de Crímenes de Guerra de las
Naciones Unidas confeccionó listados de criminales de guerra que más
tarde fueron procesados por la judicatura de los países aliados y de los
países que durante la guerra se encontraban bajo el dominio nazi. Estos
últimos realizaron gran cantidad de juicios con relación a crímenes
cometidos en sus territorios. Los tribunales polacos, por ejemplo,
procesaron a aproximadamente 40.000 personas, y un gran número de criminales fueron llevados a juicio en otros países. En suma, hubo
alrededor de 80.000 alemanes sentenciados por perpetrar crímenes
contra la humanidad, mientras que el número de colaboradores locales
supera los varios millares. Debe destacarse la participación de Simon
Wiesenthal, cuyas actividades condujeron a la captura de más de mil
criminales nazis.
Las cortes de Alemania comenzaron a trabajar, en algunos casos, ya en
1945. Hacia 1969, casi 80.000 alemanes habían sido investigados y más
de 6.000 habían sido sentenciados. En 1958, la ex-República Federal de
Alemania (RFA, ex-Alemania Occidental) establecieron una agencia
especial en Ludwigsburg a fin de colaborar con la investigación de los
crímenes cometidos por alemanes fuera de Alemania. Dicha agencia,
desde su fundación, participó en cientos de investigaciones importantes.
Unos de los mayores problemas con respecto a los juicios de criminales
de guerra en la RFA (al igual que en Austria) era que las sentencias
resultaban exageradamente clementes en proporción a los crímenes
cometidos. También se realizaron algunos juicios en la ex-República
Democrática de Alemania (RDA; ex-Alemania Oriental), a pesar de que no
existen estadísticas que indiquen el número de condenados o el alcance
de las sentencias.

¿Qué fueron los Juicios de Nuremberg?

Se refiere al conjunto de juicios de
criminales de guerra nazis que se llevaron a cabo al finalizar la guerra.
Los primeros juicios se realizaron entre el 20 de noviembre de 1945 y el
1 de octubre de 1946, ante el Tribunal Militar Internacional (TMI),
formado por representantes de Francia, Gran Bretaña, la ex-Unión
Soviética y Estados Unidos. En ellos se procesaron a los líderes políticos,
militares y económicos del Tercer Reich capturados por los Aliados. Entre
los acusados se encontraban: Goring, Rosenberg, Streicher,
Kaltenbrunner, Seyss-Inquart, Speer, Ribbentrop y Hess (muchos de los
nazis más importantes –Hitler, Himmler y Gobbels– se suicidaron y no
fueron llevados a juicio). La segunda etapa de los juicios, conocida como
los Juicios de Nuremberg Posteriores, se desarrolló ante los Tribunales
Militares de Nuremberg (TMN), establecidos por la Oficina del Gobierno
de los Estados Unidos para Alemania (OGEUA). Si bien los jueces de los
TMN eran ciudadanos estadounidenses, el tribunal se consideraba
internacional. Durante estos juicios fueron procesados doce oficiales de
alto rango entre los que se encontraban miembros del gabinete,
diplomáticos, doctores involucrados en experimentos médicos, y oficiales
de la SS que participaron en crímenes perpetrados en los campos de concentración o durante el genocidio de las zonas ocupadas por los nazis.

http://www.un.org/en/holocaustremembrance/docs/FAQ%20Holocaust%20SP%20El%20Museo%20del%20Holocausto%20de%20Houston.pdf

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