Canarias y el judaismo

por Tersites

Como canario me ha gustado leer este articulo

Aunque me crie en la niñez en Santa Cruz, nací en San Cristobal de Laguna (“ciudad hebrea”)  y mi segundo apellido, mi apellido materno y, por ende,  de mi familia canaria, es marcadamente judio

Y eso es algo de lo que estoy orgulloso

Canarias fue el puente del judaismo en el siglo XVII

Articulo de Juan Manuel Valladares Expósito, Tenerife

Fuente : Aurora

Las Islas Canarias, situadas en la encrucijada atlántica de Europa África y América, jugaron un importante papel en el devenir de la cultura judeocristiana desde su incorporación a la órbita de poder de España en el siglo XV. No en vano las autoridades de la iglesia católica española, desde la llegada a las islas, pronto vieron el peligro que suponía dejar sin vigilancia el desarrollo de la nueva sociedad que nacía en Canarias.

A tal efecto se crearía la Inquisición Canaria en el año de 1505, aunque ya desde el año de 1472 se conoce en las islas la presencia y seguimiento, por la Inquisición de Sevilla, de algún judío de origen portugués. Pero aún bajo esa vigilancia perseguidora de la más leve desviación del pensamiento común a la corona y a la iglesia española, fue posible para los judíos y más concretamente a los judeo-conversos, burlar esa persecución e integrarse en la nueva sociedad, no sin tener que renunciar a sus creencias y hábitos religiosos, en muchos casos observados a nivel doméstico.

Tal fue su integración en la nueva sociedad que pasado los siglos hoy casi nadie conoce los orígenes judíos de una parte significativa de las más encumbrada aristocracia canaria, incluidos algunos conquistadores de las islas, el de sus artesanos, el de sus hombres de comercio y las de algunos de sus destacados eclesiásticos.


Será bueno resaltar la gran importancia de los judíos, cuyos procesos y personas pasaron por los tribunales canarios, que fueron los fundadores de las primeras sinagoga y cementerio judío de Londres.

Tras largos años de incomprensión, olvido o desconocimiento entre los canarios y los judíos, se inicia un nuevo camino hacia el acercamiento entre estos pueblos y sus culturas. Es por ello que sólo puede ser un motivo de gran satisfacción y alegría para los canarios que amamos a Israel, recuperada patria de los judíos, ver como este viejo y a la vez joven país, celebra su 65 aniversario.

Esta edad que a algunos hombres sirve para justificar su retiro de la vida laboral auspicia en Israel una nueva fecha en la larga sucesión que serán sus años de crecimiento y afirmación en la Tierra Prometida. Y esta alegría es mayor para cuantos hemos podido adentrarnos en la historia que algún día fue común a judíos y canarios.

Es frecuente que en la lectura de los documentos encontrados en los archivos de la Inquisición española en cualquiera de sus territorios tanto en Europa, Canarias o América, surja la personalidad de algún judío que ha sido habitante o visitante de los tres destinos. Y con esta premisa vamos a entrar en la historia de Diego Rodríguez Arias.


En la obra de Lucien Wolf, “Judíos en las Islas Canarias”, figura con gran abundancia de detalles todo el proceso que contra, Diego Rodríguez Arias, se llevó a cabo en Tenerife a partir del 23 de enero de 1653. Por los datos que allí se informan sabemos que se presenta a nuestro personaje como un hombre natural de Marchena, en la provincia de Andalucía (sic).Se le cita como mercader que ha llegado a La Orotava, Tenerife, procedente de Londres a cargar vino producido en las islas.

A partir de esa declaración, hecha por un hombre de color, natural de Cuba, vamos conociendo las actividades familiares y sociales de Diego y sus conexiones comerciales. En su llegada en el año de 1653 a bordo de su barco, el “San Pedro”, viene acompañándole, Don Cristóbal de Albarado Grimón, al que se dice natural de San Cristóbal de La Laguna, en Tenerife. Creemos por el año indicado que se trata de Don Cristóbal Albarado Bracamonte Vergara Crespo y Grimón.

De su padre, Diego Albarado Bracamonte Vergara y Grimón ya hemos hablado al referirnos a la casa señorial que esta familia construyó en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna. Por las testificaciones de este Cristóbal Albarado sabemos que Diego Rodriguez pudo ser “sacristán” de la sinagoga de Rotterdam. En la isla de Tenerife mantenía una relación familiar y de negocios con su hermano político Gonzalo Rodríguez Váez y con Lorenzo Rodríguez Lindo, ambos judíos y procesados en la isla por las mismas fechas. No esperó Diego Rodríguez Arias a un fallo del Tribunal y escapó para Inglaterra.

Volvemos a encontrar a nuestro personaje en la revisión que de la obra de Wolf hace el profesor Hain Beinart y esta vez en México, pero en el año de 1646, o sea antes de su paso por Canarias y ya en esa región de América fue igualmente perseguido por la Inquisición.

En este nuevo relato del profesor Beinart se informa de sus padres, Antonio Rodríguez Arias y Blanca Enríquez y podemos conocer que sus finanzas en México son de cierta importancia dado su espíritu emprendedor.


Pero es su presencia en Londres desde 1654 hasta su fallecimiento en 1676 la que nos resulta más importante toda vez que ya vive como Abraham Rodríguez Arias y tiene como compañeros a Duarte Enríquez Álvarez, el recaudador de rentas reales en Canarias, igualmente perseguido en las islas como judío por la Inquisición y que se llamó cuando llegó a Londres, Daniel Cohen Enríquez.

Igualmente, como prueba de la importancia de la comunidad “judeo-canaria” a Antonio Fernández Carvajal, más conocido como Abraham Israel Carvajal y un sobrino de Duarte Enríquez, Antonio Rodríguez Robles, un importante hombre de negocios con asuntos mercantiles entre Inglaterra y Canarias y que ya había ejercido como recaudador de rentas reales en Canarias desde 1640.

Todos estos personajes del mundo judío, con raíces en las Islas Canarias y más concretamente con la isla de Tenerife, unieron sus esfuerzos, para obtener del Lord Protector Cronwell, la aceptación y legalización de su comunidad judía y la apertura de una sinagoga en Londres. Diego Rodríguez Arias murió allí en 1676 y fue sepultado en el Beth Holim de esa ciudad.
Todas estas noticias que hemos podido recabar nos llevan una vez más a destacar la gran importancia que tuvo la comunidad judía en Canarias y nuestro deseo de darlas a la prensa para despertar el interés, entre los israelíes y judíos del mundo sefardí de hoy, en conocer los lugares de estas islas donde sucedieron estas vivencias. Y principalmente la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, en Tenerife llamada en el siglo XVII por las autoridades de la iglesia “ ciudad hebrea”.

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