Ingrid Loyau-Kennett vuelve al rincón donde un soldado fue acuchillado

por candela1

 Art completo:  Ingrid Loyau-Kenne  Rememora para ELMUNDO.es su encuentro con los yihadistas

“No toques el cuerpo. ¡Vete de aquí!”. Ingrid Loyau-Kennett aún recuerda las palabras con las que Michael Adebalajo le instó a que se alejara del cadáver del soldado Lee Rigby, en la calle John Wilson de Woolwich, la trágica barriada del sureste londinense.

Ingrid, que intentaba inútilmente buscarle el pulso al joven tendido en plena calle, lo entendió todo de golpe. No había sido un accidente, como pensó cuando se bajó corriendo del autobús. Era un asesinato, y el asesino estaba ante ella, con el cuchillo ensangrentado.

A su cómplice, Michael Adebowale, lo recuerda como “algo más tímido y sin muchas ganas de hablar”. Adebowale comparecerá hoy jueves en un tribunal de Westminster, donde será formalmente acusado del asesinato de Lee Rigby.

“Me quedé hablando con ellos sin pensarlo, por reacción instintiva”, recuerda entre tanto Ingrid Loyau-Kennett en su regreso fugaz al lugar de autos. “Me dijeron que le habían asesinado porque era un soldado y había matado a musulmanes en Afganistán. Querían empezar una guerra en Londres. Les dije con buenas palabras que lo pensaran mejor, que no tardaría en llegar la policía y llevaban todas las de perder”.

1369324619_extras_ladillos_2_0

Respetando el duelo, bajo nubes de plomo, la policía repartió panfletos con la foto de Rigby y el reclamo “Asesinato”. Scotland Yard agradece cualquier información sobre el misterioso coche azul oscuro, un Vauxhall Tigra con matrícula N696JWX, que se supone atropelló al soldado antes de ser asesinado a cuchilladas.

A Ingrid Loyau-Kennett también le intrigó hace una semana la presencia del coche accidentado… “Me bajé del autobús en el que iba precisamente porque creí que se trataba de un accidente de tráfico. Pensé que mi experiencia en primeros socorros en los Scouts podría ser de ayuda. Venía de viaje y dejé incluso mi maleta en el autobús, que se quedó parado en el tráfico. Creí que iba a ser breve“.

La mujer recuerda también al medio centenar de curiosos que les rodearon, y a la gente que hacía fotos y grababa con sus móviles. Entonces no era consciente de que medio mundo estaría mirando… “Cuando todo parecía bajo control me fui de allí, más que nada porque se iba mi autobús y no quería perder la maleta. Cuando ya estaba dentro oí una voz que dijo: ‘¡Todos al suelo!”. Y entonces llegaron los disparos de la policía”.

Perseguida por las cámaras en el altar callejero de Woolwich, Ingrid Loyau-Kennett se despidió ‘a la francesa’ y se subió repentinamente en otro autobús de dos pisos, el número 54. No volvimos a tener rastro de ella.

1369905628_0

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: