La decisión de Gibraltar de adquirir otras 55.000 toneladas de rocas para rellenos ha provocado el enfado del Ministerio de Asuntos Exteriores, que considera el gesto de la colonia británica una nueva agresión a la soberanía española. Un portavoz oficial del departamento que dirige José Manuel García-Margallo ha calificado de “inadmisible” esa nueva compra y ha asegurado que el Gobierno está trabajando para impedir que se produzca.

Este diario reveló el jueves que las autoridades del Peñón han sacado a concurso la compra de una nueva partida de rocas como las que ha utilizado hasta ahora para ampliar su superficie y adentrarse en aguas de soberanía española. Tras la noticia, un portavoz del Gobierno del ministro principal de la colonia, Fabian Picardo, confirmó la licitación y precisó que su intención es lanzar las rocas en la zona de Sandy Bay para crear una barrera artificial que proteja la playa que ya han creado con arena extraída ilegalmente de la zona protegida de Valdevaqueros, en Tarifa (Cádiz).

Exteriores denuncia que este nuevo lanzamiento de rocas en aguas de soberanía española “viola toda la legislación, tanto la española como la europea”. Fuentes del departamento de García Margallo recuerdan que España ya ha “trasladado muchas veces su protesta formal ante las autoridades del Reino Unido” por este tipo de vertidos, y han reiterado “que se trata de acciones inadmisibles por el derecho internacional, que incumplen el Tratado de Utrecht”, el acuerdo de paz firmado en 1713 por el que La Roca pasó de manos españolas a británicas.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, y su homólogo británico, William Hague. (Efe)El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, y su homólogo británico, Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores también apuntan que los anteriores lanzamientos de rocas ya han sido denunciados ante la Fiscalía de Medio Ambiente al considerar que suponen una agresión al hábitat protegido de la zona, y que los hechos ya han llegado a Bruselas. “La Comisión Europea está investigando los rellenos”, zanjan estas fuentes, que no precisan si la nueva adquisición de 55.000 toneladas de roca, capaces de cubrir una superficie equivalente a tres campos de fútbol, van a motivar nuevas acciones de denuncia. España ha impuesto restricciones a la entrada de materiales de relleno por la aduana de La Línea de la Concepción, pero Gibraltar planea introducir esta nueva partida por mar para sortear esa prohibición.

Sin estudios de impacto

Los ecologistas reiteran esas denuncias. El portavoz de la asociaciónVerdemar-Ecologistas en Acción, Antonio Muñoz, denuncia que las autoridades del Peñón estén lanzando rocas al fondo marino sin hacer ni siquiera un estudio de impacto medioambiental y exige a la Unión Europea que actúe ya para evitar que continúe dañándose a la flora y fauna protegida de la zona. “Con los rellenos que llevan hasta ahora ya han destruido unas 30 hectáreas de fondo marino, y siguen haciendo lo mismo. Nosotros hemos presentado una denuncia ante la Comisión Europea, pero deben de tener algún tipo de prebenda porque les permiten seguir lanzando rocas al mar”, critica Muñoz sin resignarse.

El portavoz de la asociación ecologista recuerda que la zona en la que se lanzarán las 55.000 toneladas de rocas está protegida por la legislación española y europea por su biodiversidad. “Hay un tipo de lapa que tiene tanta protección como el lince ibérico, por ejemplo, pero hay muchas más especies en peligro de extinción. Como mínimo, deberían evaluar qué impacto pueden tener esos lanzamientos en el entorno marino”, reclama Muñoz