Conversaciones secretas EE:UU.-Hezbollah. Washington planea incluir ofertas de Líbano y Siria, en el pacto nuclear con Irán.

por edwin2295

EE.UU. en conversaciones secretas con Hassan Nasrallah

Los comienzos del líder palestino Mahmoud Abbas para un pacto de unidad con los extremistas de Hamas la semana pasada no han aparecido de la nada. Se inscribe dentro de los contactos directos que la administración de Obama ha establecido en secreto con el Hezbolá libanés. Abbas razonó que si Washington puede iniciar un diálogo con una organización terrorista, también lo puede hacer su propia OLP y Al-Fatah. Fuentes de Debkafile en Washington informan de que la administración Obama parece haber trasladado al Líbano la doctrina establecida por el fallecido Richard Holbrooke para Afganistán, por la que se debe hacer del diálogo con los talibanes la pieza central de la estrategia de Washington para la retirada de las tropas de EE.UU.. La influencia de Holbrooke en el secretario de Estado John Kerry se remontaba a su candidatura a la presidencia en 2004.

En términos libaneses, el líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, se ha convertido en el equivalente de los talibanes, el Mullah Mohammad. Hezbolá ha anotado fuerte en la guerra de Siria. A su intervención militar al lado de Bashar Assad en el último año se le atribuye el giro afortunado que ha tenido el ejército sirio desde estar muy cerca de la derrota en 2013 al triunfo parcial en áreas clave de Siria este año. Nasrallah es capaz de presumir que el compromiso de su movimiento en el conflicto sirio es su misión central y permanecerá así hasta que los rebeldes y las fuerzas de Al Qaeda sean finalmente derrotadas.

Lo que el líder de Hezbolá está tratando de transmitir, en términos de la doctrina Holbrooke, es que al igual que el mulá Omar en Afganistán, él, Nasrallah, es la clave para resolver la guerra civil siria.

El gobierno de Obama compró esta premisa y decidió aplicarla a ampliar el diálogo con Teherán que progresa rápidamente en áreas relacionadas. El plan elaborado en Washington era aprovechar el impulso de la vía nuclear y montarlo a un amplio entendimiento entre EE.UU. e Irán, que abarcase un amplio acuerdo nuclear con Teherán, así como la comprensión para la resolución de las cuestiones de Siria y Líbano.

Funcionarios del gobierno calculan que Nasrallah no hace caso a nadie más que a los ayatolas en Teherán. Él puede hablar alto, pero él sabe que su destino está en las manos de sus amos iraníes. Si Irán decide que es hora de que se vaya, será el final para él. Su participación en la guerra de Siria se considera que está supeditada a las decisiones estratégicas de los líderes de Irán. (Él era mucho menos de confianza en el invierno de 2013 cuando las bases de origen de Hezbollah estaban siendo destrozadas en atentados suicidas letales.)

Irán también determina qué armas se suministran a las unidades de Hezbolá en la lucha en Siria, en qué sectores luchan y cómo responder a sus peticiones de refuerzos.

A juicio de Washington, la participación de Hezbolá en la guerra de Siria ha aumentado la dependencia de su líder en Teherán. Por consiguiente, él tiene poco margen de maniobra en los contactos con los representantes de Estados Unidos y si se vuelve difícil, ellos están seguros de que pueden volver a Teherán para obligarlo a alinearse.

También se cree en los círculos de la administración que los intercambios saudíes secretos con Teherán finalmente producirán la aceptación de Riyadh de Hezbolá como un factor dominante en Siria y Líbano.

Sin embargo, muchos expertos en Oriente Medio encuentran la apuesta de EE.UU. por Hezbolá como ingénua y simplista, además de poner fuertemente en duda que el camino que ha elegido traiga a Nasrallah – o Teherán – en torno al servicio de la voluntad o el propósito de los Estados Unidos. Dibujan un paralelo con los supuestos subyacentes de los Estados Unidos que en última instancia condujeron las negociaciones entre israelíes y palestinos fuera de pista.

Pero las expectativas de la opción de Hezbolá son altas y orientan fuertemente las acciones del presidente Obama, John Kerry, el Asesor de Seguridad Nacional, Susan Rice, y el director de la CIA John Brennan. Y así, a principios de marzo, la primera cita secreta tuvo lugar en Chipre entre los oficiales de la CIA y la inteligencia de Hezbolá y operativos de seguridad.

De acuerdo con varias fuentes de inteligencia de Medio Oriente, dos de dichas reuniones ya se han realizado y se han alcanzado entendimientos iniciales entre EE.UU. y Hezbolá en relación a las situaciones de inestabilidad en Siria y el Líbano.

Nuestras fuentes de inteligencia añaden que el embajador de EE.UU. en Beirut, David Hale ha estado a cargo de la preparación de estas reuniones y la implementación de los acuerdos alcanzados.

Fuente: Debkafile

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