El ejército amarillo de Tel Aviv

por Triana

ANDRÉS ARAGÓN Actualizado: 17/05/2014 17:48 horas
Con la sangre todavía hirviendo tras derrotar al CSKA de Moscú, Tal Brody habló para la televisión israelí. Entre puñetazos al aire, golpetazos a una mesa imaginaria, el capitán del Maccabi Tel Aviv pronunció una frase que ha pasado a la historia del baloncesto como una profecía. “¡Estamos en el mapa y vamos a quedarnos en el mapa!”, gritó el base. El equipo israelí se acababa de clasificar para su primera final de la Copa de Europa, irrumpiendo de lleno en una aristocracia que durante los años 70 habían copado Real Madrid, el Ignis Varese y el CSKA de Moscú. Desde entonces su nombre no ha abandonado el mapa.

El Maccabi Tel Aviv conquistó ese año la primera de sus cinco Copas de Europa (1977), ya entonces construido sobre un molde reconocible: estadounidenses nacionalizados para rodear a una élite israelí. Precisamente Tal Brody pertenecía al primer grupo, nacido en Nueva Jersey y convencido -cuenta la leyenda- por el general Moshe Dayan, ministro de Deportes, para quedarse en Israel después de disputar con Estados Unidos los Juegos Macabeos de 1965. Entre los segundos destacaba ya un joven Miki Berkowitz, que habría de pasar a la historia bajo el sobrenombre de ‘Rey de Israel’ por su papel en la plata del Eurobasket de 1979.

Inmensa mayoría en Milán

Berkowitz había crecido bajo el ala de Tal Brody y para 1977 ya era la estrella del Maccabi. El escolta recordaba hace un años años en declaraciones al periodista Vladimir Stankovic el ambiente que vivió en aquella final de Praga. “El 90 o 95 por ciento de las gradas estaban llenas de hinchas del Maccabi”. Los primeros signos del ejército amarillo, esa marea que hace de la Mano de Elías una cancha imposible y que sigue con fidelidad fervorosa los pasos del cuadro de Tel Aviv por Europa. De nuevo en Milán han sido inmensa mayoría.

Aquella fue la primera de las 14 finales en Copa de Europa para el Maccabi Tel Aviv, 15 sumando la del domingo. Sólo el Real Madrid ha disputado más (una más) y aunque los dos sumen 29 sólo se han cruzado caminos en una final. Fue en 1980, primer año del cuadro amarillo con un quinteto que todavía hoy, si se cierran los ojos, puede repetirse de carrerilla. Motti Aroesti, Miki Berkowitz, Lou Silver, Aulcie Perry y Earl ‘El Ogro’ Williams, con Ralph Klein (otro producto del intercambio con Estados Unidos) en el banquillo.

El Real Madrid ganó su séptima Copa de Europa en Berlín (89-85) aupado por los 27 puntos de Rafa Rullán y los 21 de Randy Meister, marcando el punto álgido de una rivalidad que ardería durante los 80. Sólo un año más tarde de nuevo Miki Berkowitz lideró al Maccabi hacia su segundo cetro continental, el único en 20 años por más que Doron Jamchi -el hombre pegado a un resbalón, anotador letal- y Kevin Magee lo acariciaran en tres finales consecutivas (1987, 1988, 1989).

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