Lo Que La “Solución de Dos Estados” Tiene Que Ver con el Aumento del Extremismo Islámico: Cero

por edwin2295

por Khaled Abu Toameh

La “Primavera Árabe” no estalló como resultado del conflicto israelí-palestino. Más bien fue el resultado de décadas de tiranía y corrupción en el mundo árabe. Los tunecinos, egipcios, libios y yemenitas que sacaron a sus dictadores del poder no lo hicieron por la falta de una “solución de dos estados”. Esta era la última cosa que tenían en mente.

Los miles de musulmanes que son voluntarios para unirse al Estado Islámico [EI] no lo hacen porque se sienten frustrados con la falta de progreso en las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos.

La única solución en la que el Estado Islámico cree es un Califato Islámico Sunita, donde los sobrevivientes no musulmanes que no son masacrados estarían sujetos a la ley sharia.

Lo que Kerry quizá no sabe es que el Estado islámico no está interesado en el conflicto israelí-palestino en absoluto. A diferencia de Kerry, los eruditos sunitas comprender plenamente que el Estado islámico tiene más que ver con el Islam y el terrorismo que con cualquier otro conflicto.

La afirmación del Secretario de EE.UU., John Kerry, de que la falta de una “solución de dos estados” ha impulsado el surgimiento del grupo terrorista Estado Islámico [EI], refuerza cuán despistada está la Administración de EE.UU. acerca de lo que está pasando en los países árabes e islámicos.

Hablando en una ceremonia en el Departamento de Estado en ocasión de la festividad musulmana de Eid al-Adha, Kerry dijo que la reanudación de las negociaciones de paz entre Israel y los palestinos era vital en la lucha contra el extremismo islámico, incluyendo al Estado islámico.

[‘Olvídense de ISIS… hablemos más sobre un estado palestino’. Arriba, el Secretario de EE.UU., John Kerry, saluda al Representante Especial para las Comunidades Musulmanas, Shaarik Zafar, durante una recepción de Eid al-Adha el 16 de octubre de 2014 en el Departamento de Estado de EE.UU. en Washington, DC (Fuente de la imagen: Departamento de Estado)]

“No hubo un líder con el que me reuní en la región que no me planteara espontáneamente la necesidad de tratar de conseguir la paz entre Israel y los palestinos, porque es una razón para el reclutamiento, la ira y la agitación de la calle”, dijo Kerry. “La gente tiene que entender la conexión de eso. Y tiene algo que ver con la humillación y la negación y falta de dignidad”.

Más tarde, el Departamento de Estado de EE.UU negó que Kerry hubiera hecho la declaración que se le atribuye.

La portavoz adjunta, Marie Harf, dijo a los periodistas que los comentarios de Kerry fueron distorsionados para ganancias políticas; señaló con el dedo al Ministro de Economía israelí Naftali Bennett.

“Lo que [Kerry] dijo fue que durante sus viajes para construir una coalición contra el Estado islámico, se le dijo que si se resolvía el conflicto entre Israel y Palestina, Medio Oriente sería un lugar mejor”, explicó Harf.

El Estado Islámico es uno de los subproductos de la “Primavera Árabe”, que comenzó como una revuelta secular contra las dictaduras árabes y degeneró en anarquía, ilegalidad, terrorismo y masacres que se han cobrado la vida de cientos de miles de árabes y musulmanes.

La “Primavera Árabe” no estalló como resultado del conflicto palestino-israelí. Más bien fue el resultado de décadas de tiranía y corrupción en el mundo árabe.

Los tunecinos, egipcios, libios y yemenitas que sacaron a sus dictadores del poder no lo hicieron por la falta de una “solución de dos estados”.

Tampoco los árabes se rebelaron por el fracaso del proceso de paz entre Israel y los palestinos. Esto era lo último que estos árabes tenían en mente cuando se lanzaron a las calles para protestar contra décadas de dictadura y mal gobierno.

Es esta “Primavera Árabe”, y no el conflicto palestino-israelí, la que llevó a la Hermandad Musulmana al poder en Egipto. Y es la misma “Primavera Árabe” que vio el surgimiento de grupos terroristas islámicos como el Frente Al-Nusra, el Frente Islámico, el Ejército de los Mujahidines, Jund al-Sham y, más recientemente, el Estado Islámico en Siria e Irak.

El auge del Estado Islámico es un resultado directo de la anarquía y el extremismo que han estado barriendo los países árabes e islámicos en los últimos años.

Los miles de musulmanes que son voluntarios para unirse al Estado islámico no lo hacen porque se sienten frustrados por la falta de progreso en las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos. No están llamando a las puertas del Estado islámico porque están decepcionados porque la solución de dos estados no se ha materializado.

Kerry es completamente ingenuo al pensar que los jihadistas creen en algo llamado una solución de “dos estados”. La única solución en la que el Estado Islámico cree es aquella que daría lugar a la creación de un radical califato sunita islámico en todo Medio Oriente, donde los sobrevivientes no musulmanes que no son masacrados estarían sujetos a la ley sharia.

No sólo el Estado Islámico se opone a la “solución de dos estados”, también se opone a la existencia de Israel y de un estado palestino. Bajo el nuevo califato islámico, no hay lugar para Israel o Palestina o cualquiera de los países árabes e islámicos.

Si Kerry hubiera estudiado los objetivos y la ideología del Estado Islámico, habría descubierto que el conflicto palestino-israelí no está siquiera en la parte superior de la lista de prioridades del grupo.

De hecho, la “liberación de Bait al-Maqdis” [Jerusalén] está en sexto lugar entre los objetivos del Estado islámico.

El primer objetivo del grupo prevé agitar el caos en los países árabes e islámicos.
En segundo lugar, el grupo seguirá con lo que llama “gestión de la barbarie” en estos países.
En tercer lugar, el Estado islámico emprenderá el proceso de establecer un califato islámico.
En cuarto lugar, procederá a “liberar los países vecinos y ampliar el tamaño del califato islámico.
En quinto lugar, el grupo comenzará el proceso de “liberación de los países islámicos”, incluyendo Bait al-Maqdis.

Obviamente, Kerry se debe haber perdido el discurso pronunciado el mes de julio pasado por el líder del Estado Islámico Abu Bakr al-Baghdadi.

Al-Baghdadi no habló de la “solución de dos estados”. Tampoco llamó a los musulmanes a unirse a su grupo por la falta de progreso del proceso de paz palestino-israelí.

En cambio, al-Baghdadi les dijo a sus seguidores que “A Allah le gusta que matemos a sus enemigos, y hacer la jihad por amor a él. Oh Allah, da al Islam la victoria sobre la incredulidad y los incrédulos, y da la victoria a los mujahidines, en el este de esta tierra y en su oeste”.

Lo que Kerry quizá no sabe es que el Estado islámico no está interesado en el conflicto palestino-israelí en absoluto. El grupo terrorista ni siquiera se molestó en comentar la última confrontación militar entre Israel y Hamas en la Franja de Gaza.

La falta de expresión de solidaridad con los palestinos o con Hamas del Estado Islámico durante la guerra, atrajo fuertes condenas de algunos de los principales columnistas del mundo árabe.

“Lo que es chocante y extraño es que el Estado Islámico y otros grupos terroristas que dicen hablar en nombre del Islam no hicieron un solo movimiento cuando los aviones israelíes bombardeaban a civiles dentro de la Franja de Gaza”, comentó el columnista egipcio Jamil al-Afifi. “Tampoco ninguno de sus sabios salen a condenar los despiadados asesinatos (en la Franja de Gaza).

Kerry no reveló la identidad de los “líderes” que le dijeron que la ausencia de paz entre Israel y los palestinos era una “causa del reclutamiento y de la ira y la agitación de la calle” en los países árabes e islámicos.

Lo que está claro, sin embargo, es que los eruditos sunitas no parecen compartir la evaluación de Kerry.

El mes pasado, más de 120 eruditos sunitas emitieron una carta abierta denunciando el Estado Islámico y sus argumentos religiosos. “Ustedes han malinterpretado el Islam como una religión de dureza, brutalidad, tortura y asesinato”, dice la carta. “Este es un gran error y una ofensa al Islam, a los musulmanes y al mundo entero”.

Huelga decir que los eruditos no mencionaron el conflicto palestino-israelí como una causa del surgimiento del Estado islámico.

Eso es porque, a diferencia de Kerry, los eruditos sunitas saben que el Estado Islámico no tiene relación alguna con el conflicto palestino-israelí. Y a diferencia de Kerry, los eruditos musulmanes entienden plenamente que el Estado Islámico tiene más que ver con el Islam y el terrorismo que con cualquier otro conflicto.

Fuente: Gatestone Institute

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