¿Por qué los iraníes están sonriendo?

por edwin2295

El gran ayatolá Ali Jamenei, el Líder Supremo de Irán actual.  Foto: Wiki Commons.

Por:  HERBERT LONDRES

El 24 de noviembre de 2014, una fecha crucial en la historia del mundo, se aproxima. Ese día se cumplirá el plazo para alcanzar un acuerdo con Irán. Y aunque el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu (entre otros) ha dicho que “ningún acuerdo es mejor que un mal acuerdo”, parece que el equipo del presidente Obama y el grupo denominado P5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China más Alemania) buscan alcanzar un acuerdo cualquiera antes que quedarse sin ninguno.

La creciente confianza del Gobierno iraní no supone una sorpresa. Sin la menor fanfarria y sin que la prensa internacional dé cuenta de ello, los rebeldes chiíes apoyados por Irán tomaron la capital de Yemen, Saná. Este extraordinario movimiento geoestratégico le concede a Irán una entrada al mar Rojo. Además de su control del Estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico, el Estado Islámico estará en posición de controlar las vías marítimas que rodean el mundo árabe.

Con Beirut, Bagdad, Damasco y Sana bajo el control y la influencia iraníes, el sueño de unCreciente chií parece convertirse en realidad. Además, al estar Yemen a las puertas de Arabia Saudí, Irán dispone de una plataforma ideal desde la que lanzar ataques contra su principal rival suní.

Con su virtual silencio al respecto, Estados Unidos es cómplice de estos actos. Como Obama no va a desplegar fuerzas terrestres estadounidenses en la guerra contra el Estado Islámico, se considera que la Guardia Revolucionaria Iraní actúa como ejército sustituto, aunque nadie del Departamento de Estado lo admita. Su papel de estabilizador putativo en el turbulento Oriente Medio brinda a Irán una enorme capacidad en la mesa de negociaciones de Viena, en la que se adoptará una decisión acerca de su programa nuclear.

Pese a una declaración conjunta del Congreso estadounidense, en la que tanto demócratas como republicanos se oponen a cualquier acuerdo que permita a Irán poseer o desarrollar armas nucleares, parece que el equipo de negociación que representa a Estados Unidos y a la mayoría de europeos está dispuesto a conformarse con menos. En otras palabras: hay un creciente consenso respecto a que si Irán accede a no armar sus misiles en su base militar de Parchin, se le permitirá conservar el suficiente uranio enriquecido como para construir, más adelante, una bomba. Es lo que he descrito como la solución japonesa; es decir: el artículo noveno de la Constitución japonesa prohibe el desarrollo de armas nucleares, pero no prohibe el almacenamiento de material fisible que pueda emplearse en dichas armas.

Dudo que Israel o Francia estén entusiasmados con este acuerdo, pero el equipo estadounidense parece empeñado en lograrlo como sea, aun prescindiendo de la aprobación del Senado. A lo largo de todo el proceso de negociación se ha sustituido la palabra tratado por acuerdo o convenio. Probablemente éste sea el legado de Obama.

El presidente estadounidense sostendrá que, mediante una hábil negociación, en vez de agitando sables o del enfrentamiento directo, ha alcanzado un acuerdo con nuestro principal enemigo en Oriente Medio. Muchos dirían, muy adecuadamente, que este acuerdo es un arreglo estilo Chamberlain que lleva a Oriente Medio más cerca del punto de ebullición.

Una cosa es segura: llevará a Irán un paso más cerca de su objetivo de dominar Oriente Medio.

Desde luego, los Estados suníes no se quedarán de brazos cruzados. Egipto, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Jordania ya han anunciado operaciones militares conjuntaspara oponerse a los objetivos imperialistas chiíes. Y no sería una sorpresa que Israel, actuando por debajo del radar, accediera a ser un miembro activo, aunque anónimo, de esta emergente mancomunidad defensiva.

Aunque Estados Unidos alegará que su intención es relajar las tensiones en la región del Medio Oriente, éstas crecerán al tiempo que se aplica una política vacilante que se inclina hacia los chiíes por parte de la Administración Obama y de unos Gobiernos europeos ansiosos por una resolución. Cualquier resolución.

Lamentablemente, el reloj sigue avanzando y las opciones son limitadas. Un régimen de sanciones brinda cierta capacidad de maniobra, pero, probablemente, menos de la que se ha dicho, ya que las sanciones que ya están en vigor no han impedido al Gobierno iraní seguir adelante con su programa de enriquecimiento. También resulta evidente que, incluso aunque Estados Unidos adopte una nueva tanda de sanciones, suponiendo que no se llegue a un acuerdo, no es probable que chinos, rusos y turcos colaboren.

Así pues, estamos cayendo en un peligroso pozo que hace que una futura acción militar sea más probable; una opción que nadie quiere elegir. Por desgracia, las fuerzas de la historia avanzan sin brújula ética.

Fuente: The Algemeiner

One Comment to “¿Por qué los iraníes están sonriendo?”

  1. Ojala Israel haga un ataque preventivo muy pronto sobre estos orangutanes

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