Los consejeros voluntarios de Hamás

por edwin2295

Hamás

Por Manfred Gerstenfeld

Un aspecto poco conocido de la operación Margen Protector del verano pasado es que Naciones Unidas, así como diversos y destacados occidentales, han servido de hecho (aunque no lo hayan reconocido públicamente) como asesores gratuitos de los terroristas de Hamás, los cuales promueven el genocidio.

Antes de analizar la cuestión en profundidad, deberían resumirse las opiniones de destacados profesionales respecto a la operación Margen Protector. El general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, ha afirmado que las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés) “se han esforzado enormemente por limitar los daños colaterales y las víctimas civiles en su guerra contra Hamás”. El Ejército estadounidense ha enviado a un equipo de profesionales a las IDF, “para aprender de esa operación en Gaza en concreto”. Dempsey también destacó que, en un conflicto como Margen Protector, Israel es juzgado con unos estándares a los que no se somete a su enemigo.

El coronel Richard Kemp, antiguo comandante de las fuerzas británicas en Afganistán, afirmó:

Las IDF han desarrollado el conjunto de medidas más completo y sofisticado para minimizar las víctimas civiles durante los ataques contra objetivos militares legítimos.

Kemp ha declarado también que en la guerra, como media global, el ratio de muertes es de cuatro civiles por cada combatiente. En Margen Protector, pese al uso por parte de Hamás de escudos humanos y a su empleo de zonas residenciales como plataformas desde las que disparar y lanzar cohetes, la media fue de un civil muerto por cada combatiente. En palabras de Kemp:

Ningún ejército del mundo actúa con tanta discreción ni con mayor cuidado que las IDF para minimizar los daños. Estados Unidos y el Reino Unido tienen cuidado, pero no tanto como Israel.

Basándose en una investigación sobre un 40% de las muertes de palestinos como consecuencia de la campaña, el Centro Meir Amit de Inteligencia e Información sobre el Terrorismo llegó a la conclusión de que el 49% de los fallecidos eran terroristas y el 51% civiles.

Los estatutos de Hamás especifican claramente que el movimiento quiere exterminar a todos los judíos, pues ello complace a Alá. Palestinian Media Watch ha mencionado que la televisión de Hamás emitió declaraciones similares durante el verano. Una de ellas fue realizada por el líder del movimiento islamista en Gaza, Ismaíl Haniyeh, el cual afirmó:

Amamos la muerte como nuestros enemigos aman la vida. Amamos el martirio, la forma en la que los líderes [de Hamás] murieron.

Con ese morboso amor por la muerte como telón de fondo, Hamás trató de que murieran tantos civiles palestinos como fuera posible para que los occidentales culparan a Israel.

Hamás sabía que cuantas más víctimas civiles palestinas hubiera, más condenas recibiría Israelpor parte de Occidente. Al hacerlo, esos occidentales animaron a Hamás a exponer a aún más civiles (niños incluidos) al fuego israelí.

Aquí sólo cabe mencionar algunos ejemplos de entre los muchos asesores gratuitos de facto de Hamás. Una categoría de los mismos está compuesta por Naciones Unidas y algunas de sus organizaciones asociadas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) criticó a Israel por atacar a la población civil. Fue aún más lejos al culparlo de todas las víctimas civiles producidas en Gaza, ignorando el hecho de que una serie de palestinos muertos, entre ellos nueve niños de un campamento de refugiados de la ciudad de Gaza, en realidad murieron al ser alcanzados por cohetes y proyectiles de mortero disparados por Hamás. Si el movimiento islamista palestino llegara algún día a crear el Premio Hamás al Amor a la Muerte, la OMS, por lo visto, sería una firme candidata.

Otro desprendido consejero ha sido el Consejo de Seguridad de la ONU. Su presidente realizó unas declaraciones en nombre de todo el organismo. Condenó las acciones israelíes en Gaza y la pérdida de vidas civiles. Solicitó, además, un aumento en la ayuda humanitaria a la Franja debido a “lo crítico de sus necesidades humanitarias”. En la declaración del Consejo de Seguridad se ignoraba el uso por parte de Hamás de escudos humanos, su empleo de zonas residenciales como parapeto y su deliberado ataque contra civiles israelíes. La declaración no fue más que un nuevo medio de recomendar indirectamente a Hamás que aumentara el número de víctimas civiles.

Una segunda categoría dentro de los asesores voluntarios de Hamás son las denominadas ONGhumanitarias. En un artículo titulado “Ataques aéreos ilegales israelíes matan a civiles”, Human Rights Watch (HRW) sostiene que los ataques aéreos israelíes contra infraestructuras no militares de Hamás son crímenes de guerra. Según HRW, “Israel ha presentado indebidamente como cuestión política el que miembros de Hamás o de otros grupos políticos que no desempeñen una función militar sean terroristas y, por tanto, objetivos militares legítimos, y ha llevado a cabo cientos de ataques ilegales basándose en ello”. Pero, según Estados Unidos y la Unión Europea, todo Hamás es una organización terrorista, y no sólo su ala militar.

Una tercera categoría de consultores de los asesinos genocidas de Hamás es la integrada por diversos políticos occidentales. Probablemente el mejor ejemplo sea el presidente austriaco, Heinz Fischer. Debió de haber hecho muy feliz a Hamás cuando, en agosto de este año, en el Foro Europeo de Alpbach, dijo que Israel actúa con sus Fuerzas Armadas de forma tan brutal que el número de muertes resulta significativamente –o incluso extremadamente– desproporcionado. Fischer no dijo nada del empleo de escudos humanos por parte de Hamás, del hecho de que miembros de la organización dispararan desde zonas residenciales y de su elaborada red de túneles, que emplearían para asesinar a todos los ciudadanos israelíes que pudieran.

Cuando Fisher visitó Yad Vashem en 2008, escribió en el libro de visitas: “De aquí nos llevamos el mensaje de que tenemos que trabajar para educar a las nuevas generaciones en los derechos y la dignidad humanos y en el respeto mutuo. Con ese espíritu debemos también animar a todos los seres humanos a hacer frente al racismo y al antisemitismo en todas sus formas”. Sin embargo, un presidente de Austria, donde floreció el nazismo, no educa a nadie apoyando indirectamente alos islamo-nazis de Hamás.

El expresidente estadounidense Jimmy Carter, y la que fuera alta comisionada para los Derechos Humanos y presidenta de Irlanda, Mary Robinson, entran dentro de una categoría diferente . Son defensores declarados de los intereses Hamás. En un artículo de Foreign Policy afirman que la forma de resolver el conflicto es que Israel levante el bloqueo de Gaza y reconozca a Hamás como socio legítimo de un Gobierno de unidad que formaría junto a Fatah.

En resumen, las políticas de Hamás de exponer a la población palestina disparando desde zonas residenciales, empleando a civiles como escudos humanos y aumentando así el número de muertos entre su propio pueblo, le han hecho ganar puntos extra ante la ONU y parte del mundo occidental. Es más, los costes de reparar el daño causado en Gaza correrán por cuenta de otros.

Con todos estos asesores gratuitos y con diversos países dispuestos a pagar la factura de los daños, la política oficial de Hamás de amar la muerte ha resultado ser razonablemente beneficiosa. En la actualidad, una organización que promueve el genocidio puede tener una imagen bastante buena, lo cual resulta especialmente cierto si la organización en cuestión es palestina.

Fuente: El medio

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