Parashá de la semana

por goal

Parashá de la semana

Parashá Ki Tetze

Parashá Ki Tetzé Devarim-Deuteronomio 21:10-25:19 Lectura de la Torá para la semana del 23-29 Ago, 2015 – 8-14 Elul, 5775

Setenta y cuatro de los 613 preceptos (Mitzvot) de la Torá se encuentran en la sección Ki Tetzé. Estos incluyen las leyes de una cautiva bella, los derechos de herencia del primogénito, el hijo rebelde y descarriado, entierro y dignidad de los muertos, la devolución de un objeto perdido, el envío del ave madre antes de tomar a sus pichones, la responsabilidad de construir un cerco de seguridad en el techo de una casa propia, y las varias formas de kiláim (híbridos prohibidos entre plantas o entre animales).

También son recontados los procedimientos judiciales y las penas por adulterio, por la violación o seducción de una moza soltera, y por un esposo que acusa falsamente a su mujer de infidelidad. Los siguientes no pueden casarse con una persona de linaje judío: un bastardo, un varón de descendencia Moabita o Amonita, una primera y segunda generación de Edomita o Egipcio.

Parasha Ki Tetzé

Esta sección también incluye las leyes de la pureza del campamento militar; la prohibición de entregar un esclavo que se escapó; la obligación de pagar a un trabajador a tiempo y de permitir a cualquier animal o persona que trabajan para uno, “comer mientras trabaja”; la forma correcta de tratar a un deudor y la prohibición de cobrar interés por un préstamo; las leyes de divorcio (de donde son derivadas muchas de las leyes de matrimonio); la pena de 39 latigazos por la transgresión de una prohibición de la Torá; y los procedimientos de ibum (“matrimonio levirático”) de la mujer de un hermano fallecido que no tuvo hijos o jalitzá (“quitado del zapato”) en el caso en que el cuñado no desee casarse con ella.

Ki Tetzé concluye con la obligación de recordar “lo que Amalek te hizo en el camino, cuando salían de Egipto”

Yendo y viniendo

Siempre que hacemos algo, estamos tanto yendo como viniendo…

Parashá Ki-Tetzé 2

Por Yanki Tauber

“Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos…”(Deuteronomio 21:10 —versículo de apertura de la Parashá de esta semana)

“Cuando entres a la tierra…”(Deuteronomio 26:1 —primer versículo de la Parashá de la semana próxima)

Siempre que hacemos algo, estamos tanto yendo como viniendo

Cuando salimos, es para hacer la guerra. Cada vez que salimos de nuestro lugar —desde el dónde y qué de nuestro momento y estado actual —efectuamos algún cambio en el exterior. Puede ser un cambio extremadamente violento, o uno que apenas se siente. Puede ser un cambio para mejor, o, Di-s no lo quiera, para peor. Pero cada vez que actuamos sobre el mundo exterior, le hacemos algo. Y el cambio es la guerra.

El enemigo puede ser un antagonista armado con armas y odio. Puede ser una conspiración de ignorancia y apatía. O puede ser simplemente el status quo, la forma en que “son las cosas”. Todos somos guerreros, ya que cada uno de nosotros alberga la convicción de que hemos nacido para hacer una diferencia.

Pero no todo momento de la vida es un momento para salir. También hay momentos en que entramos.

También hay momentos en los que volvemos la flecha de la vida hacia el interior de nuestro propio centro y esencia, y al centro y la esencia de las personas, objetos y fenómenos en nuestras vidas. Cuando desistimos de la búsqueda para “hacer una diferencia” y buscamos, en cambio, descubrir la esencia interior —la esencia inmutable que siempre ha estado ahí y siempre estará, y que no requiere ninguna acción para hacerse realidad, sólo asentarse tranquilamente en su núcleo.

“Hay un tiempo para la guerra” dijo el más sabio de los hombres “y un tiempo para la paz”.

Hoy en día, la mayor parte de nuestra vida se consume con el empeño de salir —para causar el cambio, para mejorar el mundo. Nuestros momentos de “entrar” son pocos y alejados entre sí, raras islas de visión y tranquilidad en la guerra de la vida. Hoy, sin embargo, es sólo un preludio de “un día que es totalmente Shabat y descanso para la vida eterna” —el día en que entremos a la tierra.

Los Diez Mandamientos: detrás de escena

10 mandamientos

Por Naftali Silberberg

Los Diez Mandamientos están grabados en dos tablas. Los cinco mandamientos de la primera tabla tratan sobre la relación hombre-Di-s; los de la segunda tabla corresponder a la relación entre el hombre y sus semejantes.

De los 613 mandamientos bíblicos, Di-s seleccionó estos diez para que pongamos especial atención en ellos. Él mismo se los comunicó a los judíos sin usar a Moshé como intermediario y los inscribió en tablas que fueron puestas dentro del Arca Sagrada dentro del Sancto Santorum. Es evidente que aunque todas las Mitzvot son esenciales, las cinco inscriptas en la primera Tabla fueron seleccionadas en tanto forman la base de nuestra relación con el Creador, mientras que las últimas cinco sirven como base de nuestra relación con la gente. A continuación, presentaré un resumen del significado secreto de los Diez Mandamientos.

Primera Tabla

1. Yo soy Di-s, tu Di-s, quien te sacó de Egipto: No está fuera del alcance de Di-s, el Omnipotente, ‒ante el cual “todo es considerado como nada, ante quien “todo es considerado como nulo”‒ interceder personalmente en los trabajos de este mundo, liberar a una nación perseguida de las manos de sus opresores. Podemos siempre confiar en que Él está observándonos atentamente y controlando los eventos que afectan nuestras vidas.

2. No tendrás a otros dioses en Mi presencia: Di-s es el único que controla todos los sucesos y circunstancias. Ninguna otra entidad (ni tu gobierno, ni tu jefe, ni tu cónyuge) puede beneficiarte o dañarte, a menos que Di-s lo haya decretado.

3. No tomarás el nombre de Di-s en vano: La relación descripta anteriormente puede ser íntima y personal, pero nunca debes perder la perspectiva de que Él es Tu Creador, no tu compañero. Así como “la familiaridad alimenta el desprecio”, así también, rezar tres veces al día puede cegar los sentidos y causar la pérdida de la reverencia por el Rey de los Reyes.

4. Recordarás el día del Shabat para santificarlo: Mantener esta relación con Di-s requiere de un esfuerzo de nuestra parte. Muy frecuentemente, estamos tan inmersos en nuestra rutina diaria que nos olvidamos de que, en verdad, lo que más importa es nuestra conexión con Di-s. Por lo tanto, Di-s nos mandó concentrar un día de la semana para el “mantenimiento de la relación”. Este es el Shabat, un día para enfocar las verdaderas prioridades de nuestra vida y para reunir inspiración para la semana siguiente.

5. Honrarás a tu padre y a tu madre: ¿Por qué este mandamiento está incluido en la Tabla correspondiente a la relación hombre-Di-s? ¿Acaso este mandamiento no pertenece a la segunda Tabla? Quizá, la lección es que aunque le debemos todo a Di-s, no debemos olvidarnos de expresar gratitud a aquella gente a la que Di-s ha dado el poder de ayudarnos en nuestra travesía por la vida. Como dice el Talmud: “El vino le pertenece al anfitrión, pero también se le dice gracias al mozo”.

La Segunda Tabla

Aunque la mayoría de las siguientes prohibiciones son amonestaciones contra terribles pecados, que la mayoría de nosotros ni siquiera consideraría cometer, estas prohibiciones tienen matices sutiles que son aplicables para cada persona.

1. No asesinarás: El asesinato es el resultado de considerar al otro totalmente insignificante. En verdad, cada humano fue creado por Di-s en Su Sagrada imagen y, por lo tanto, tiene su innato derecho de existir. El primer mensaje que debemos internalizar es la importancia de respetar a cada individuo. Di-s piensa que la persona es importante, así que tú también deberías hacerlo.

2. No cometerás adulterio: Amor equivocado. Sí, debemos ser amorosos, bondadosos y respetuosos con todos, pero el amor no es una carta blanca que justifica todo. Hay pautas que se deben seguir. A veces, un amor fiel hacia un niño, un estudiante, alguien del sexo opuesto, etcétera, implica algo grave y, entonces, hay que abstenerse de exhibir ese amor.

3. No raptarás: La esencia de raptar es utilizada con el sentido de una ganancia personal. Intenta ser un amigo de verdad; no entables una relación porque solo te dé beneficios. Hay que estar ahí para tu amigo siempre, incluso, en momentos molestos o inconvenientes.

4. No atestiguarás en falso contra tu vecino: Cada persona es un juez. Constantemente, estamos observando a nuestros compañeros y amigos, juzgándolos por cada palabra y cada acción que efectúan. Debemos ser conscientes de la tendencia de “ser un falso testigo” en el proceso de dar nuestro veredicto personal. Debemos siempre otorgar el beneficio de la duda tomando en consideración varios factores de los que no somos conscientes, y asegurarnos no llegar a un juicio erróneo.

5. No codiciarás las posesiones de tu vecino: ¡Sé feliz por la buena fortuna de tu vecino! Todos los ejercicios ya mencionados no son nada en comparación con el mensaje final impartido en los Diez Mandamientos. Luego de que te has entrenado intelectualmente para respetar a tus compañeros y verlos de manera positiva constantemente, ahora es tiempo de que tu corazón también participe. Ámalos. Sé feliz con sus logros. Comparte sus dolores en los momentos más difíciles. No temas involucrarte emocionalmente. ¡De eso se trata la familia!

La Guerra Pacífica

Ki Tetzé

La Torá es eterna. Sus enseñanzas se aplican a la vida práctica de todos los días.

El comienzo de nuestra parashá habla de la guerra. “Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos”. Si bien en el sentido más simple, la Torá está hablando de enemigos materiales del pueblo judío, podemos aplicar lo mismo en forma personal y actual.

El enemigo del iehudí – judío, es el Ietzer HaRá – la Inclinación al mal.

Nuestros sabios nos dicen que la forma de luchar contra nuestra propia Inclinación al mal es a través de la Tefilá – el rezo.

Cuando rezamos, generalmente ponemos mucha energía y esfuerzo para concentrarnos y realmente sentir lo que decimos. Podemos estar luchando contra nuestra mente que se distrae, nuestro corazón que puede estar deseando otras cosas o nuestras manos que pueden estar jugando en forma distraída.

Cuando rezamos apropiadamente, pensando en HaShem y lo que Él quiere, estamos superando nuestra Inclinación al mal y ganando la batalla.

Sin embargo, hay otra forma de ganar esta lucha, a través del estudio de Torá.

El pasuk – versículo – dice “Los caminos de la Torá son placenteros y sus senderos pacíficos”. En lugar de enfrentar a la Inclinación al mal combatiéndola, nos dedicamos al estudio de Torá.

Cuando nos ocupamos en el estudio de Torá, cambia nuestro ánimo y aún la Inclinación al mal es afectada. Nuestro estudio trae la santidad de HaShem a este mundo, cambiándolo todo para mejor. La Inclinación al mal también cambia, y se pone más ansiosa por usar sus energías para el bien.

Jabad

Carita de judío con kippa peke

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