El reconocimiento de una Israel judía es crítico para los palestinos

por goal

El reconocimiento de una Israel judía es crítico para los palestinos

Yaacov-Amidror

Desde la firma de los Acuerdos de Oslo, hace 20 años, Israel ha ajustado sus posturas diplomáticas significativamente respecto a los palestinos, mientras que los palestinos no se han movido ni un solo milímetro hacia Israel en lo que respecta a diversos temas.

Por Mayor General (Ret.) Yaacov Amidror

El patrón de inflexibilidad de los palestinos explica la crítica demanda del Primer Ministro Netanyahu a que los negociadores palestinos afirmen claramente que entienden que el final de las conversaciones es la creación de un estado judío israelí junto al estado árabe palestino. Si un acuerdo entre Israel y los palestinos no incluye el reconocimiento palestino de Israel como la nación-estado de los judíos, tal acuerdo no tendrá ninguna validez ni siquiera valdría el papel en el que estaría escrito.

Cualquier discusión acerca de las negociaciones entre israelíes y palestinos debe comenzar con la siguiente observación: Desde la firma de los Acuerdos de Oslo, hace 20 años, Israel ha ajustado sus posturas diplomáticas significativamente hacia los palestinos, mientras que los palestinos no se han movido ni un milímetro hacia Israel sobre ningún tema. Israel ha dado pasos de gigante hacia los palestinos, mientras que los palestinos han mantenido obstinadamente una postura de no compromiso con Israel. Por desgracia, el mundo no le otorga a Israel ningún crédito por los pasos que ha dado a fin de ir en busca de la paz.

Para ilustrar los cambios en las posturas de Israel durante las dos décadas desde que Israel firmó la Declaración de Principios en septiembre de 1993, es instructivo comenzar con las palabras del ex Primer Ministro Yitzhak Rabin. Rabin fue el principal firmante israelí de la Declaración de Principios y del Acuerdo Provisional Israelí-Palestino sobre la Ribera Occidental y la Franja de Gaza (Oslo II).

En su discurso final en la Knesset, en octubre 1995, apenas dos semanas antes de ser asesinado trágicamente, Rabin presentó el acuerdo ante la Knesset y especificó que la visión de Israel hacia esas conversaciones era una “entidad” palestina que sería “menos que un estado”. El primer ministro declaró explícitamente que Israel “no regresará a las demarcaciones del 4 de junio 1967″ y prometió que Israel mantendría el control sobre el Valle del Jordán “en el sentido más amplio de la palabra”. También declaró explícitamente que Israel no congelaría las construcciones en los asentamientos.

Comparen la política de Rabin con las posturas negociadoras declaradas por el primer ministro israelí hoy. Binyamin Netanyahu ahora dice abiertamente que aceptará un estado palestino, e insiste en dejar a las fuerzas militares israelíes “a lo largo del Río Jordán”. No sabemos exactamente lo que eso significa, pero sabemos que significa algo más que plena soberanía, y menos de lo que pretendía Rabin.

Rabin nunca habló de “compensar” a los palestinos con tierra israelí antes del 1967 por bloques de asentamientos sobre la Línea Verde que Israel tiene la intención de mantener. Ahora, por alguna razón, se ha convertido casi en expectativa aceptada que Israel compensará al estado palestino por los asentamientos.

Tácticamente, también, las posturas de Israel han cambiado. El Primer Ministro Rabin prometió no volver a liberar a los presos palestinos condenados por asesinato. El Primer Ministro Netanyahu ha liberado a tres grupos de asesinos, no a cambio de un acuerdo, sino más bien como una “medida de fomentar la confianza” sólo con la pretensión de traer a los representantes palestinos a la mesa de negociaciones.

Al mismo tiempo, los objetivos y las demandas palestinas se han mantenido constantes durante todo el período de Oslo. Ellos no han hecho concesiones de ningún tipo en los últimos veinte años.

Esta misma semana, sostuve una conversación con 35 diplomáticos occidentales, muchos de los cuales han participado durante años en las negociaciones entre israelíes y palestinos. Les pedí que identificaran “una” concesión diplomática palestina u otra flexibilidad diplomática significativa que hayan hecho en los últimos veinte años. Pensaron y se inmutaron por un tiempo, hasta que uno de los diplomáticos dijo: “Bueno, Abu Mazen ha aceptado una presencia de seguridad hecha por Israel en el Valle del Jordán de 3-5 años”. Esa es la única “concesión” palestina en 20 años que estos diplomáticos podían identificar, y esta “concesión”, por supuesto no sirve de nada.

En el contexto de la actual ronda de negociaciones, este patrón de inflexibilidad palestino explica la crítica demanda del Primer Ministro Netanyahu de que los negociadores palestinos afirmen claramente que ellos entienden que el final de las conversaciones es el reconocimiento de un estado judío israelí junto al estado árabe palestino. No nos referimos a un amorfo e indefinido “Israel”, tal como la OLP reconoció en 1993, sino un país judío claramente definido como tal al otro lado de la frontera del estado palestino. Si es más fácil para nuestros adversarios para digerir, otra formulación de esto podría manifestarse en que reconociesen que Israel es “el estado-nación del pueblo judío”.

Irónicamente, Israel no sería el principal beneficiario de tal declaración. Tenemos poca necesidad de un “reconocimiento” palestino de nuestro derecho a vivir en esta tierra. La justicia moral, histórica y jurídica de un estado judío en la Tierra de Israel está fuera de toda duda o debate serio.

Más bien, el reconocimiento palestino de la naturaleza del estado judío es crítico – primero y ante todo para los propios palestinos. Los líderes palestinos y sus asociados deben comenzar a concordar con esta realidad, sobre todo al hablar de ello en público y comenzar a educar a su generación joven en base a esto.

De hecho, mi participación en las negociaciones y en las reuniones privadas con los palestinos durante el año pasado han dejado claro para mí que el proceso diplomático no se trata de “tierra por paz”. No es por las fronteras de 1967, sino de desembalar el conflicto entre Israel y los palestinos de vuelta a 1948. Por lo tanto, si un acuerdo entre Israel y los palestinos no incluye el reconocimiento palestino de Israel como el estado-nación de los judíos – tal acuerdo no valdrá absolutamente nada, ni el papel en el que está escrito.

Creo que vale la pena tener en cuenta que desde cierto punto de vista, la postura palestina es comprensible. No hay un ejemplo en la historia de la humanidad en la que un pueblo haya regresado a su tierra ancestral después de un exilio de 2.000 años. Los palestinos, por lo tanto, están en lo correcto en preguntar por qué, si no existe un precedente ante el objetivo principal del sionismo, por qué su nación debería tener que inclinarse ante el único ejemplo de un pueblo antiguo que regresa a su tierra.

Esta es precisamente la razón por la cual es fundamental para que los palestinos digan abierta y claramente que el resultado de un proceso de paz entre Israel y Palestina es un estado judío junto a un estado palestino. Es esencial que un acuerdo de paz, si alguno es firmado, incluya el reconocimiento palestino total que los reclamos palestinos tradicionales respecto a 1948 con Israel sean cerrados, para siempre. Tal declaración seguramente será muy difícil.

Los negociadores palestinos se oponen a la insistencia de Netanyahu de que reconozcan a Israel como un estado judío porque dicen es una “nueva” demanda israelí diseñada para evitar cualquier acuerdo de paz emergente.

Eso no es cierto. Yitzhak Rabin comprendió la importancia de este tema. Por eso exigió la modificación de las cláusulas de la Carta Magna de la OLP. El ex primer ministro Barak lo entendió de nuevo en Camp David, cuando ofreció firmar un acuerdo con Yasser Arafat siempre que éste aceptase que el acuerdo ponía fin a todas las demandas palestinas (“finalidad de conflicto”). Ambos líderes también entendieron que el amorfo e indefinido “reconocimiento” de la OLP a Israel en 1993 no era suficiente, porque dejaba espacio para que los líderes palestinos se entretuvieran con la idea de que la fórmula de dos estados para dos pueblos podría ser revisada a fin de crear dos estados para un pueblo.

Esa preocupación continúa atormentando al actual primer ministro – con su fuerte sentido de la historia – y es la razón por la que ha hecho de este tema se convierta en uno central. Para que las negociaciones actuales tengan algún significado, los palestinos deben reconocer que el objetivo de las conversaciones es consagrar la permanencia de un estado judío israelí junto a un estado palestino – por el bien de los palestinos y por el bien de una paz verdadera.

El Mayor General (res.) Yaacov Amidror fue, hasta finales del 2013, Asesor de Seguridad Nacional del Primer Ministro de Israel y del presidente del Consejo de Seguridad Nacional. Anteriormente, se desempeñó como comandante de los Colegios Militares de las FDI, secretario militar del ministro de Defensa y director de la División de Análisis de Inteligencia en la Inteligencia Militar de las FDI.

HatzadHasheni

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2 comentarios to “El reconocimiento de una Israel judía es crítico para los palestinos”

  1. Esta noche, después de tantos días, me pregunto y le pregunto al mundo que, de seguro, me ha de engañar: ¿qué tanto joden con la paz? Y digo lo que he dicho muchas veces: le piden a ISRAEL todo, que devuelva tierras, que no los moleste a los èsos, que los cure, les brinde protección cuando otos, semejantes a ellos, los atacan.Que no jodan más y le vayan a cantar a la ONU, Gracias, isabel duarte

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