“Inesperado milagro en Tierra Santa”.

por Tersites

ISRAEL Y EL MILAGRO DEL AGUA.

Artículo de Clifford D. May para Foundation for Defense of Democracies, traducido por Revista El Medio.

“Hace treinta años, Butros Butros-Ghali, político y diplomático egipcio que se convertiría en secretario general de la ONU en 1992, advirtió de las futuras guerras en Oriente Medio. Su predicción era correcta, pero se equivocaba en la causa. Lo que le debió haber preocupado es el auge de los movimientos extremistas en el mundo islámico. En cambio, lo que le preocupaba era el agua.

Fue un problema al que él y otras figuras globales eminentes volverían con frecuencia. ¿Su solución? Hace diez años, en una entrevista con la BBC, Butros-Ghali urgió a la comunidad internacional a asegurar un reparto justo del agua entre los países.

Afortunadamente, hubo quienes lo vieron de manera distinta. Estaban de acuerdo en que sin agua potable y abundante los pobres seguirían siendo pobres y los países en desarrollo dejarían de crecer. Pero no creían que la respuesta fuese dar más poder a los burócratas transnacionales para repartir un recurso escaso basándose en su propia idea de qué es lo justo. Su alternativa:hacer que fuese menos escaso. Hacerlo abundante.

Imposible, ¿no? ¿Tanta agua hay por ahí? ¿Es este un problema de demanda y por tanto puede haber una solución por el lado de la oferta? Entre los que no compraron el razonamiento se contaban los innovadores legisladores, científicos e ingenieros israelíes. Los frutos de sus esfuerzos disidentes son fáciles de apreciar ahora. Vayan a cualquier lugar de Israel –desierto en su mayor parte y semiárido en el resto– y abran cualquier grifo: manará agua pura y potable.

Es un milagro, a la altura del de convertir el agua en vino. La explicación más completa de cómo se ha logrado ese milagro y qué podría significar para el mundo es el tema de un nuevo libro, Let There Be Water: Israel’s Solution for a Water-Starved World (“Que haya agua: la solución israelí para un mundo sediento”), de Seth Siegel.

El autor explica cómo los líderes israelíes, desde los primeros tiempos del moderno Estado judío,hicieron del agua una prioridad, sólo por detrás de la de proteger a su pueblo ante quienes habían jurado echarlo al mar. Eso dio lugar a innovaciones, algunas muy conocidas, como la de usar el riego por goteo para hacer florecer los desiertos empleando cantidades relativamente pequeñas de agua; otras son más comunes, como la conservación, el tratamiento extensivo de aguas residuales y el reciclaje. Y en los últimos años se han logrado enormes avances gracias al desarrollo de métodos rentables de convertir en agua dulce el agua marina –la misma agua marina en la que los enemigos de los israelíes esperan ahogarlos…”

Resto del artículo en este enlace

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