Un ataque aéreo destruye la radio del Estado Islámico en Afganistán

por 80rebecca

03/02/2016

30 yihadistas muertos, entre ellos varios expertos en propaganda

La voz del califato, la radio FM que el Estado Islámico estaba operando en Nangarhar, al este de Afganistán, con fines propagandísticos y de reclutamiento, ha sido destruida por un ataque aéreo del Ejército de Estados Unidos, según informaron fuentes del Gobierno afgano.

“Sucedió mientras estaban retransmitiendo en vivo“, explicó Hazart Hussain Mashrigiwal, uno de los portavoces de la policía en Nangarhar, “de repente la transmisión se cortó por lo que estamos seguros de que el ataque, seguramente realizado con un dron militar, fue efectivo”, añadió.

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Horas después, el propio Mashrigiwal confirmó que “varios técnicos y militantes fueron encontrados entre los escombros”. Además, el jefe del Consejo Provincial de Nangarhar, Ahmad Ali Hazrat, aseguró que al menos “cinco técnicos, tres operadores de radio y dos expertos en internet, fueron encontrado muertos, y al menos 25 militantes del Estado Islámico fueron abatidos en un segundo ataque con drones”.

A pesar de que el portavoz del ejército estadounidense en Afganistán, el coronel Michael Lawhorn, declinó hacer comentarios sobre los detalles o consecuencias del ataque “por motivos de seguridad y para salvaguardar las operaciones en curso“, confirmó que las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo “dos incursiones aéreas contra objetivos terroristas”, según informa AP.

Los dos ataques se produjeron en el distrito de Achin, al Este de la provincia, que comparte frontera con Pakistán. Este distrito es uno de los grandes baluartes talibán, pero también da cabida a diversos grupos insurgentes, entre ellos el Estado Islámico que lo está utilizando como puerta de entrada y punto central para su expansión en Afganistán.

‘La Voz del Califato’ realizaba “al menos una emisión al día de dos horas normalmente entre las 18.00 y las 20.00 horas, intentando convencer a la población local de que viven en un país que no respeta las tradiciones Islámicas”, explicó el pasado diciembre el miembro del Consejo Provincial de Nanagarhar, Zabihullah Zmaray. “Emiten propaganda para que la gente se vuelva en contra del Gobierno“, añadió.

“Una guerra sin guantes”

El director adjunto del jefe de las fuerzas estadounidenses en Afganistán, el teniente general Jeffrey Buchanan, aseguró el pasado domingo, en una declaración que el Estado Islámico lo está utilizando como puerta de entrada y punto central para su expansión en Afganistán.

De esta manera, Buchanan indicó que a partir de ahora las fuerza estadounidenses operando en el país pueden realizar acciones militares mucho más agresivas, por lo que el Pentágono seguramente incrementará no sólo los ataques aéreos contra los militantes del Estado Islámico sino que también podrá emplear a las fuerzas especiales de Estados Unidos, las cuales tienen la mayoría de sus bases de operaciones en la misma provincia.

Por su parte, el comandante del ejército de Estados Unidos en Afganistán, el general John Campbell, afirmó durante una comparecencia ante el Comité de las Fuerzas Armadas en Washington que, “ahora más que nunca, Estados Unidos no puede abandonar a Afganistán“, porque la Administración estadounidense “tiene que proveer a los afganos el tiempo y el espacio necesarios para su desarrollo“.

Además, Campbell insistió en que los 9.800 soldados destinados en el país “tienen que seguir desplegados el máximo tiempo posible“, al tiempo que no descartó la necesidad de aumentar el número de tropas de combate.

Por su parte, el general John W. Nicholson, que reemplazará a Campbell en el mando del contingente estadounidense en Afganistán, afirmó recientemente que el objetivo de Estados Unidos sigue siendo “acabar con los santuarios de Al Qaeda en el país, contribuir a la paz y a la estabilidad de la región y asistir y defender al Gobierno afgano”.

Unos objetivos que, por otro lado, tampoco se cumplieron cuando en 2010 Estados Unidos contaba con 100.000 soldados en el país, o cuando, en 2014, el número pasó a ser de 38.000, con lo que el fin del conflicto en Afganistán no llegará como consecuencia del aumento de tropas sino con “una solución negociada”, según indicó el Centro de Estudios Estratégicos Nacionales e Internacionales con base en Washington DC.

Esta misma organización hizo público un informe el pasado diciembre en el que aseguraba que “el Gobierno afgano y las fuerzas de seguridad de Kabul están perdiendo en todos los frentes: político, legislativo, económico y militar“. También afirmaba que el Gobierno del presidente afgano,Ashraf Ghani, “está perdiendo el apoyo popular“. Un informe que a día de hoy sigue vigente y refleja como, después de 15 años de conflicto, la guerra en Afganistán está viviendo su peor momento desde que la Coalición Internacional llegara al país en 2001.EL MUNDO

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