La muerte de uno de los peores asesinos de la historia

por franny

Mengelecriminal7febrero

JAI – Un 7 de febrero, pero de 1979, fallecía en Brasil Josef Mengele, uno de los máximos responsables del Holocausto. Jamás fue juzgado por sus crímenes ya que al finalizar la Segunda Guerra Mundial escapó a Sudamérica donde evitó ser capturado.

Nació el 16 de marzo de 1911 en Gunzburgo; era el mayor de los tres hijos de Karl y Walburga. Terminó la educación secundaria en abril de 1930 y comenzó a estudiar medicina y filosofía en la Universidad de Múnich.

En 1935 Mengele obtuvo un doctorado en antropología por la Universidad de Múnich y en enero de 1937 salió del Instituto de Biología Hereditaria e Higiene Racial de Fráncfort como asistente de Otmar Freiherr von Verschuer, un científico que investigaba sobre genética con un interés particular en los hermanos gemelos.

Mengele contrajo matrimonio el 28 de julio de 1939 con Irene Schönbein, a quien había conocido en Leipzig mientras trabajaba como médico residente. Su único hijo, Rolf, nació en 1944.

Mengele se afilió al partido nazi en 1937 y a las SS en 1938. Enseguida se presentó voluntario para el servicio médico de las Waffen-SS en un batallón de la reserva médica hasta noviembre de 1940. Después fue asignado a la Oficina de la Raza y el Reasentamiento de las SS en Posnania, donde evaluaba a los candidatos a la germanización.

A comienzos de 1943, solicitó el traslado al servicio de campos de concentración, donde esperaba tener la oportunidad de realizar investigaciones genéticas con humanos. Lo destinaron al campo de exterminio de Auschwitz, donde Eduard Wirths, oficial jefe médico, lo nombró director médico en el complejo de Birkenau.

Mengele, miembro del grupo de médicos que hacían la selección humana que determinaba quien vivía y quien moría, no estaba obligado a realizar esta tarea, pero participaba con la esperanza de encontrar sujetos para sus experimentos. Estaba particularmente interesado en hallar hermanos gemelos y al contrario que otros médicos, que consideraban la tarea estresante y horrible, Mengele la realizaba con total soltura, con aires extravagantes, a menudo sonriendo, muy acicalado o silbando una melodía.

Mengele visitaba semanalmente los barracones del hospital y enviaba a la cámara de gas a los presos que no se hubieran recuperado después de dos semanas en cama. También formaba parte del grupo de médicos responsable de administrar el Zyklon B en las cámaras de gas de Birkenau.

En respuesta a una epidemia de tifus en el campo de las mujeres, Mengele envió a las seiscientas ocupantes de un barracón a la cámara de gas. Después, el edificio fue limpiado y desinfectado y las ocupantes de un barracón cercano fueron bañadas y se les entregó ropa nueva antes de su traslado al barracón limpio. Este proceso se repitió hasta que todos los barracones estuvieron desinfectados. Este tipo de desinfecciones se volvieron a realizar cuando estallaron brotes de escarlatina y otras enfermedades, pero en esos casos todos los prisioneros fueron enviados a la cámara de gas.

Mengele aprovechó su estancia en Auschwitz como una oportunidad para continuar con sus estudios antropológicos y sus investigaciones sobre herencia genética usando prisioneros del campo de concentración para experimentar con humanos. Estos experimentos fueron totalmente acientíficos y no tuvieron para nada en cuenta la salud o la seguridad de las personas. Mengele estaba especialmente interesado en los gemelos idénticos, gente con heterocromía —ojos de distinto color—, enanos y sujetos con anomalías físicas. Las investigaciones de Mengele sobre los gemelos estaban pensadas en parte para demostrar la supremacía de la herencia genética sobre el entorno y reforzar de esta manera la premisa del nazismo que defendía la superioridad de la raza aria.

Cuando visitaba a los niños él mismo se presentaba como el «tío Mengele» y les ofrecía caramelos. Fue responsable de la muerte de un número desconocido de víctimas que él mismo mató a través de inyecciones letales, disparos, golpes y por medio de experimentos mortales. El único hijo de Mengele, Rolf, dijo que su padre nunca demostró ningún remordimiento por sus actividades durante la guerra. Muchas de las víctimas murieron en el transcurso de los procedimientos.

Una vez finalizadas las pruebas, a veces los gemelos eran asesinados y sus cuerpos diseccionados. Nyiszli relata que una noche Mengele mató personalmente a catorce gemelos inyectándoles cloroformo directamente en el corazón con el objeto de ver si el color de sus ojos cambiaba. Si uno de los gemelos moría a causa de la enfermedad que le habían inoculado, Mengele mataba al otro hermano para realizar informes comparativos post mortem.

Mengele y otros médicos de Auschwitz fueron transferidos el 17 de enero de 1945 al campo de concentración de Gross-Rosen, pero huyó de allí un mes más tarde. Él y toda su unidad se apresuraron hacia el oeste para evitar caer en manos de las tropas soviéticas y en junio acabó hecho prisionero de guerra por el ejército estadounidense. Mengele fue registrado en principio con su nombre auténtico, pero por culpa de la desorganización de los aliados, fue liberado a finales de julio y obtuvo documentación falsa bajo el nombre de «Fritz Ullman», documentos que él después alteró para cambiarse el nombre a «Fritz Hollmann».

Después de varios meses huyendo, escapó de Alemania el 17 de abril de 1949. Viajó hasta Génova y allí obtuvo un pasaporte bajo el alias «Helmut Gregor», falso miembro del Comité Internacional de la Cruz Roja. Navegó a Argentina en julio, pero su esposa rehusó acompañarlo y ambos se divorciaron en 1954.

En Buenos Aires, Mengele trabajó como carpintero y vivió en una pensión en el partido de Vicente López. Después de unas semanas se trasladó a la casa de un simpatizante de los nazis en el barrio de Florida y a continuación trabajó como comercial para la empresa de material agrícola de su familia. Desde 1951 realizó viajes frecuentes a Paraguay como representante de ventas en ese país. En 1953 empezó a vivir en un apartamento de Buenos Aires y ese mismo año usó dinero de su familia para comprar una parte de una empresa de carpintería. Al año siguiente alquiló una casa en el barrio bonaerense de Olivos.

En 1956, Mengele obtuvo una copia de su partida de nacimiento a través de la embajada de Alemania Occidental y se le concedió un permiso de residencia en Argentina con su nombre real. Con este documento consiguió un pasaporte de Alemania Occidental, también con su nombre auténtico, y emprendió un viaje a Europa. Estuvo de vacaciones en la nieve en Suiza con su hijo Rolf. Después de regresar a Argentina en septiembre, Mengele siguió viviendo con su nombre verdadero. Martha y su hijo Karl Heinz se reunieron en el país americano con él un mes después y los tres se instalaron juntos.

Josef y Martha se casaron durante unas vacaciones en Uruguay en 1958 y adquirieron una casa en la capital argentina. También en 1958, Mengele y otros médicos fueron interrogados y después exculpados de la sospecha de practicar la medicina sin licencia después de que una adolescente falleciera durante un aborto. Preocupado porque este caso destapara su pasado nazi y sus actividades durante la guerra, emprendió un largo viaje de negocios a Paraguay y en 1959 consiguió la ciudadanía argentina con el nombre de José Mengele. Regresó a Buenos Aires en varias ocasiones para atender los negocios y visitar a su familia.

En Alemania los cazanazis Simon Wiesenthal y Hermann Langbein estaban recogiendo información de testigos sobre las actividades del médico de Auschwitz. Durante una búsqueda en archivos públicos, Langbein se topó con el acta de divorcio de Mengele y una dirección de Buenos Aires, por lo que él y Wiesenthal contactaron el 5 de junio de 1959 con las autoridades de la Alemania Occidental para que emitieran una orden de detención y se iniciara el trámite de extradición. En principio Argentina rechazó la solicitud porque el fugitivo ya no vivía en la dirección que indicaban los documentos y para cuando se aprobó la extradición el 30 de junio de 1960, Mengele había huido a Paraguay, donde estaba viviendo en una granja cerca de la frontera argentina.

Cuando Alemania Occidental ofreció una recompensa por su captura y la prensa se hizo eco de sus actividades durante la guerra —acompañadas de fotos suyas—, Mengele decidió cambiar de residencia una vez más. Rudel lo puso en contacto con el simpatizante nazi Wolfgang Gerhard, quien lo ayudó a cruzar a Brasil. Vivió con Gerhard en su granja cercana a São Paulo hasta que encontraron un hogar más cómodo en casa de los expatriados húngaros Geza y Gitta Stammer. Esta pareja compró una granja en Nova Europa, en parte con dinero que el propio Mengele invirtió, y después pusieron al antiguo médico al frente de la explotación. En 1962 los tres adquirieron una finca con ganado y plantaciones de café en Serra Negra, una propiedad de la que Mengele poseía la mitad. En un principio Gerhard le dijo a los Stammer que el nombre de Mengele era «Peter Hochbichler», pero descubrieron su verdadera identidad en 1963. Gerhard los convenció para que no revelaran la localización del médico alemán a las autoridades, diciéndoles que podrían tener problemas por haber cobijado a un fugitivo. Las autoridades de la Alemania Occidental sospechaban de la nueva residencia de Mengele y ampliaron su solicitud de extradición a Brasil en febrero de 1961.

Mientras tanto, Zvi Aharoni, uno de los agentes del Mosad que participaron en la exitosa detención de Eichmann, fue colocado al frente de un equipo de agentes con la misión de encontrar a Mengele y llevarlo a juicio en Israel. Las pesquisas en Paraguay no dieron frutos.

Mengele y el matrimonio Stammer compraron una casa en un terreno cercano a Caieiras en 1969, de la que el alemán pagó la mitad. Cuando Wolfgang Gerhard regresó a Alemania en 1971 en busca de tratamiento médico para su mujer y su hijo, ambos gravemente enfermos, le entregó sus documentos de identidad a Mengele. Los Stammer rompieron su relación con Mengele en 1974 y compraron una casa en São Paulo a la que el alemán no fue invitado. Después, el matrimonio adquirió un bungaló en Eldorado, cerca de São Paulo, y se lo alquilaron al médico alemán. Rolf, que no había visto a su padre desde las vacaciones en Europa en 1956, viajó a Brasil a visitarlo en 1977 y se encontró con un nazi impenitente que afirmaba que nunca había hecho daño a nadie y que solo había cumplido con su deber.

La salud de Mengele se estaba deteriorando paulatinamente desde 1972, y en 1976 sufrió un infarto cerebral. Durante una visita a sus amigos Wolfram y Liselotte Bossert en la localidad costera de Bertioga el 7 de febrero de 1979, Mengele sufrió otro infarto cerebral mientras nadaba en el mar y se ahogó. Fue enterrado en el municipio brasileño de Embu das Artes con el nombre de «Wolfgang Gerhard», la falsa identidad que estaba usando desde 1975.

El 31 de mayo de 1985, siguiendo una pista recibida por la oficina del fiscal de Alemania Occidental, la policía registró la casa de Hans Sedlmeier, amigo de toda la vida de Mengele y jefe de ventas de la empresa familiar en Gunzburgo. Allí encontraron una agenda con direcciones cifradas, copias de cartas de Mengele y otra carta en la que Bossert informaba a Sedlmeier de la muerte del antiguo médico nazi. Las autoridades alemanas se pusieron en contacto con la policía de São Paulo y esta localizó a los Bossert. En el interrogatorio revelaron el lugar en que se había enterrado a Mengele. Los restos fueron exhumados el 6 de junio de 1985 y el examen forense se centró en su dentadura, la cual mostraba un notorio diastema —espacio interdental— en los dientes incisivos superiores, rasgo característico de Mengele, esto dictaminó que había una probabilidad muy alta de que se tratara del cuerpo de Mengele. El 10 de junio, su hijo Rolf hizo pública una declaración admitiendo que se trataba del cadáver de su padre y que la noticia de su fallecimiento se había mantenido en silencio para proteger a la gente que había ocultado a su padre durante más de tres décadas. La familia se negó a repatriar los restos a Alemania y estos permanecen almacenados en el Instituto de Medicina Forense de São Paulo.

RaDIO jAU 96.3

 

5 comentarios to “La muerte de uno de los peores asesinos de la historia”

  1. Éste menda casi fue el peor… Comenzó con estudios y terminó siendo un asesino cruel, sin ningún tipo de base lógica. Sin duda, de lo peorcito del III Reich. Gracias por compartir el enlace. Shalom!

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  2. quizás, ese hijo de satanas, escapo de la justicia humana.
    pero no de la justicia divina. de hecho nadie puede escapar de ella.
    Amos 9,2. Aunque caven hasta el seol,
    de allá los tomará mi mano;
    y aunque suban hasta el cielo,
    de allá los haré descender.
    3 Si se esconden en la cumbre del Carmelo,
    allí los buscaré y los tomaré;
    y aunque de delante de mis ojos
    se escondan en lo profundo del mar,
    allí mandaré a la serpiente y los morderá
    Y si van en cautiverio delante de sus enemigos,
    allí mandaré la espada y los matará;
    y pondré sobre ellos mis ojos
    para mal y no para bien.

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  3. Vivió con miedo todos los días de su asquerosa y maldita existencia. Ahora está en el infierno.

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