La ignorancia histórica allana el camino al antisemitismo

por 80rebecca

2/3/2016

Teniendo en cuenta la participación de los grupos terroristas en algunos de los casos espectaculares de violencia antijudía, la mayor parte de la discusión sobre el tema ha estado centrada en la influencia de los inmigrantes de Oriente Medio y el Norte de África, que han traído con ellos una mentalidad antijudía que tiene sus raíces en el conflicto con Israel.

antisemitismo2mar

JAI – Por Jonathan S. Tobin – En los últimos años, una creciente ola de antisemitismo en Europa ha puesto en duda la viabilidad a largo plazo de la vida judía en Europa Occidental.

Pero por mucho que esos incidentes estén erosionando la idea de que las capitales occidentales son lugares seguros para las personas o instituciones identificables como judías, el problema no puede ser reducido por completo con la discusión sobre los inmigrantes o el Islam radical. Lo que ha ocurrido en Europa es que, al mismo tiempo, las élites culturales han estigmatizado al Estado judío y hay judíos que apoyan la idea de que Israel es un estado ilegítimo. Por lo tanto, la idea de que podemos deslindar la cruda violencia de las protestas de los intelectuales es engañosa.

Como mencionó Jonathan Neumann sobre los últimos eventos en dos universidades líderes de Gran Bretaña – Oxford y Cambridge – han comenzado a hacer “la conexión elemental entre la hostilidad al Estado judío y la hostilidad hacia los judíos”, algo ya evidente para los observadores.

Los líderes intelectuales de opinión que se esfuerzan en tratar de preservar la presunción de que su apoyo al aislamiento de Israel es una posición respetable que no tiene conexión con el odio antijudío tradicional ahora están consintiendo un cambio cultural que trata con desprecio a los judíos. Como señaló el historiador Simon Schama la semana pasada en el Financial Times, este problema se encuentra en las creencias en la izquierda de que Israel es un pecado original del imperialismo y el colonialismo de Europa. El entusiasmo por la guerra contra Israel entre los intelectuales, según él, se explica por “el colapso de la Unión Soviética y la retirada del socialismo marxista alrededor del mundo”, lo que significa que “las energías militantes han necesitado un lugar donde ir”.

La capacidad de la izquierda para vender este punto de vista fraudulento de la historia con el que los derechos de los judíos a su antigua tierra se confunden con el colonialismo europeo está, piensa el historiador, enraizada en la ignorancia de la historia de Oriente Medio y de la historia judía, tanto en la gente común como instruida.

Ellos han dado el salto de la crítica de las políticas israelíes específicas a la creencia de que la creación de Israel es ilegítima y debe ser anulada. Schama, que es un crítico del gobierno de Netanyahu, señala que tales personas no sólo son ignorantes de los derechos judíos hacia la Palestina histórica, sino también del lazo cultural judío con ella y de los hechos del antisemitismo. Schama tiene razón cuando dice que el sionismo se refiere primordialmente a la autodeterminación judía, un concepto que se considera sagrado sólo cuando es ejercido por pueblos no-judíos.

“La historia nos muestra que el antisemitismo no ha sido causado por el sionismo; es precisamente a la inversa. Israel fue causada por la deshumanización de siglos de los judíos”, dice Schama.

Si los judíos temían una vez a los matones con camisas pardas y botas altas, ahora los antijudíos se encuentran en otra parte. Son aquellos que con su indignación por el sufrimiento visitan a los palestinos, se mantienen indiferentes a las puñaladas que ocurren casi a diario en las calles de Israel, y han descubierto la emoción de decir lo indecible, calificando a Israel como el nuevo Reich y a los ataques militares contra Gaza como genocidas.

Que tales actitudes no hayan prendido con la misma clase de virulencia en los Estados Unidos es fuente de algún alivio, pero esto no debe conducir a la complacencia. La hostilidad hacia Israel en los campus estadounidenses crece a medida que el mundo académico ha demostrado ser permeable al movimiento BDS. Igual de preocupante no es sólo la forma en que la moda intelectual ha calificado a Israel como el único país en el mundo que es digno de boicot y el aislamiento, es el hecho de que los estudiantes y profesores judíos no siempre logran enfrentar estas calumnias.

La alienación de los jóvenes judíos de la causa pro-Israel ha sido una fuente de gran angustia en la comunidad judía organizada. Muchos en la izquierda culpan de esta tendencia al gobierno de Netanyahu, pero el problema aquí, como lo es en Europa, se encuentra en una ignorancia de la historia, así como en las tendencias culturales más amplias que han borrado un sentido de pueblo judío en la sensibilidad judía estadounidense.

En un panel de discusión en Princeton donde también se habló sobre lo que significa ser pro-Israel ante la amenaza del movimiento BDS, la historiadora de la Universidad de Brandeis Rachel Fish señaló que para los jóvenes judíos, la creencia de que hay algo sucio sobre los judíos que ejercen el poder es la principal causa de su alienación respecto de Israel.

En un país como los Estados Unidos, donde la asimilación en lugar del antisemitismo violento es la única amenaza real para la existencia judía, la noción de que los judíos ejercen el poder con los consiguientes costos y dilemas morales es una experiencia desagradable.

Pero para los que saben poco acerca de lo que ocurre con los judíos cuando no tienen poder, la creación de Israel y su continua importancia no les hace ruido. Si se juzga a Israel únicamente desde un parámetro de perfección en comparación con el contexto de una guerra con los palestinos que no reconocerán nunca su legitimidad, no importa dónde se dibujan sus fronteras, uno se ve obligado a situarlo como un estado paria.

Los llamados a la guerra económica que fueron expresados por grupos como Voces Judías por la Paz, o los llamados para su desmantelamiento por los aliados de izquierda de ese grupo pueden ser seductores cuando no sólo no se entiende que los judíos tienen derecho a su tierra, sino también que cuando los judíos quedan sin poder y a merced de otros pueblos, el resultado es, como señala Schama, un legado de terror.

Como observa Schama, al final, el sionismo es el “chivo expiatorio” de los intelectuales en la era post-colonial. Sus cruzadas, dice, siempre requieren de un villano, y sabemos que el villano siempre ha jugado ese papel en la imaginación europea. Si queremos asegurarnos que este mismo contagio del odio no se extienda aún más en los Estados Unidos, necesitamos una generación armada con los hechos y el conocimiento histórico necesarios para responder a las falsas acusaciones de los que odian a Israel. También requerirá el valor moral para enfrentar a las modas intelectuales de nuestro tiempo y llamar a los intelectuales antisionistas por su nombre: antisemitas.

Fuente: Aurora

RADIOJAI

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