Indiferencia

por foxylady

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Fuente: El MUNDO

Violar mujeres, el salario de un miliciano de Sudán del Sur

Un desgarrador informe de Naciones Unidas critica la “política de tierra quemada” del Gobierno de Sudán del Sur

La primera víctima de la mayoría de las guerras es la verdad. En Sudán del Sur es la indiferencia. Desde 2013 este conflicto avanza casi en silencio para el mundo, mientras que en su interior se cometen incontables atrocidades con total impunidad. Se conocen con goteo y sin documentación fiable, debido a su subdesarrollo endémico y la dificultad para acceder a determinadas áreas sitiadas. Pero cuando la información emerge al fin, es criminalmente reveladora. Y tiene un nombre: “Limpieza étnica”. Las mujeres del Congo llevan décadas sufriendo la violación como arma de guerra. En el norte de Nigeria Boko Haram usa la violación religiosa como fábrica de nuevos yihadistas. Ahora, Naciones Unidas ha documentado con detalle otra versión de este crimen: la vilación como salario en Sudán del Sur. Son más de 1.300 violaciones de mujeres y niñas en el disputado estado de Unity, que chapotea sobre enormes bolsas de petróleo. Los autores de estos crímenes son milicianos enrolados no sólo con los rebeldes, sino con el propio gobierno de Sudán del Sur. La guerra civil en el país más joven del mundo (nacido en 2011 de la independencia con su vecino del norte) está provocando un inmenso catálogo de ataques contra una población civil que ya arrastraba un enorme subdesarrollo de comenzar el conflicto. Desde la quema de personas vivas, incluyendo niños, asaltos sexuales en grupo, canibalismo tribal o el uso de contenedores metálicos para asfixiar prisioneros y matanzas masivas en los conocidos como campos de la muerte de Sudán del Sur, lugares llenos de cráneos y esqueletos, en mitad de ninguna parte, rodeados de buitres y hienas, a imagen y semejanza de los usados por los Jemeres Rojos. Uno de ellos fue localizado por The New York Times cerca de la aldea de Leer, un bastión, de los rebeldes. La magnitud? Nadie la sabe. No hay una contabilidad fiable de los muertos. En los primeros meses de 2013, Naciones Unidas habló de 10.000 muertos. Después, el International Crisis Group lo elevó a 50.000. Ahora, este nuevo informe habla de “cientos de miles”, aunque sigue sin dar una cifra aproximada. Para hacerse una idea de la catástrofe en un país de 12 millones de habitantes, en Siria han muerto más de 366. 000 personas según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Pero no hay nadie que cuente a los fallecidos en Sudán del Sur. No es casual: en las zonas en guerra han muerto 30 trabajadores humanitarios, mientras que varias organizaciones han tenido que evacuar sus hospitales por ataques contra los médicos y los pacientes. No hay nada sagrado en Sudán del Sur, salvo los rebaños de vacas, el bien más preciado de los pastores de Nuer y Dinka, las etnias mayoritarias y rivales en disputa. La guerra es entre ellos y sus dos líderes, el presidente Salva Kiir y su vicepresidente Riek Machar, políticos y señores de la guerra. El panorama recuerda al terrorífico conflicto del vecino Darfur, donde milicias enviadas por el gobierno de Sudán, como los Janjaweed, arrasaban aldeas rebeldes con la firme intención de vaciar enormes áreas de terreno y dejar morir de hambre a los que huían, el arma de destrucción masiva más usada en estos conflictos.

Invisibles

Cuanto hace que ocurre esta barbarie sin precedentes y recién ahora hacen informes y se rasgan las vestiduras. La respuesta es más que obvia, son negros considerados seres de segunda y de tercer mundo. Suena cruel esta apreciación pero es real. Ha nadie importa este conflicto ni da para poner en primera plana de ningún diario internacional elitista, no quedaría bien. Los organismos competentes que repito hasta el cansancio nada hacen por mitigar el sufrimiento de estas personas, lo cual hace que actúen con total impunidad a cielo abierto.  Estas milicias déspotas y carentes de toda misericordia  masacran  y asolan todo el territorio sin límites porque nadie se los pone y con un gobierno cómplice ausente y apático. Seguro que verán portadas enormes condenando a Israel  y levantando sus dedos acusatorios, pero de las víctimas nadie se acuerda porque total ya no reclamarán nada.(NT:foxylady)

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