Las madres coraje del Estado Islámico

por 80rebecca

12/04/2016

  • VÍCTOR ADRIÁN ESPINOSA
  • Un grupo de 25 mujeres se organiza en Europa para combatir el reclutamiento yihadista y traer a sus hijos de vuelta.

    Sus armas: el amor y las #TwitterBomb. Nos lo cuentan Karolina, cuyo hijo de 18 años murió en Siria, y Christianne, que perdió al suyo de 20

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  • El danés Lukas en brazos de su madre, Karolina. Se fue a la yihad a Siria y murió en un ataque aliado. Tenía 18 años
  • Una noche, mi hijo vino a mí y me dijo que su hermano, Lukas, estaba durmiendo en el suelo. Me pareció bastante extraño. En ese momento no le presté más atención. Pero ahora sé que eso es algo que ellos practican para cuando lleguen aSiria e Irak, donde quizá no tengan una cama para descansar. Mi hijo también comía con los dedos y yo pensaba que era una cosa estúpida, y aunque le pidiera que utilizara el tenedor y la cuchara, él se negaba. Ahora sé que esto es parte delentrenamiento para cuando lleguen al lugar. ¿Pero cómo un padre puede saber que estas son señales de que tu hijo se está radicalizando?”.

    Karolina Dam, la doliente madre danesa, no sabía lo que significaba la palabra radicalización hasta después de enterarse de la muerte de su hijo. Cuando le anunciaron la noticia, la escuchó de un hombre que una noche llamó a su puerta y que tenía vínculos con los reclutadores del Estado Islámico (IS, en sus iniciales en inglés).

    El hijo de Karolina, Lukas, tenía 18 años cuando fue asesinado durante un ataque aéreo de la coalición liderada por Estados Unidos en la ciudad siria de Kobani. Ella, presa de la rabia y la desesperación, se sumergió en los foros de yihadistas que hay en Facebook para confirmar la noticia.

  • “Hablé con varios de ellos. No dormía, no comía. Sólo me dedicaba a estar en el ordenador para saber qué diablos pasó. Adentrarme en ese mundo fue muy sencillo, soy una madre, una figura que ellos respetan. Una de las personas con las que hablé me dijo que tenía un secreto que contarme. Cuando le pedí que me lo revelara, me confesó: “Tu hijo ha sido volado en pedazos”, narra en entrevista desde Copenhague.

    La madre danesa es sólo un ejemplo de las miles que han perdido a sus hijos por el IS, pero también es la muestra del coraje que hay detrás de un amor incondicional: ella es una de las 25 mujeres que en Europa se han organizado para tejer una alianza única en su tipo contra el grupo terrorista. Se trata de Mothers For Life (Madres Por la Vida), una organización que combate por redes sociales los intentos de reclutamiento yihadista y busca traer de vuelta a los hijos de algunas de ellas que aún están con vida.

    Participan mujeres de Chipre, Italia, Alemania, Suecia, Bélgica, Dinamarca, Noruega, Holanda, Inglaterra, además de Estados Unidos y Canadá. Algunas son musulmanas, pero más de la mitad profesa otra fe o ninguna.

    La batalla en Twitter

  • Las madres combaten el reclutamiento yihadista sobre todo en Twitter, donde han difundido una carta en la que piden a los potenciales candidatos que se lo piensen dos veces antes de sumarse a la yihad. Para enviar este mensaje, utilizan una técnica llamada #TwitterBomb (bomba tuitera, en español), que consiste en la publicación simultánea de cientos o miles de tuits, acompañados de un hashtagque puede convertirse en tendencia.

    “Estamos alcanzando nuestros objetivos, porque tras las primeras horas de publicadas las cartas abiertas, los seguidores del Estado Islámico lanzan una serie de ataques para bajarnos de estas tendencias. Aseguran en 140 caracteres que somos una mentira, madres patéticas”, dice la francesa Christianne Boudreau, directora del grupo, desde Toulouse. Boudreau mandó un mensaje a las madres en España invitándolas a unirse y dice que hasta el momento no han tenido contacto con mujeres de este país.

    Algunos yihadistas presos en cárceles europeas les han enviado cartas en las que aseguran que gracias a estos tuits supieron que estaban equivocados y escaparon.

    “El simple hecho de que por primera vez en la historia haya una organización internacional de madres que trabajan juntas contra la radicalización violenta es un éxito por sí mismo. Ninguna obtiene dinero, lo hacen en su tiempo libre”, señala

    Daniel Koehler, director del Instituto de Estudios de Radicalización y Desradicalización, en Berlín.

    El proceso para enrolarse en un grupo terrorista solía estar marcado por la pantalla de un televisor con un líder islamista leyendo un discurso durante 60 minutos, pero hoy esto se ha reducido a una lluvia de tuits. Un ejercicio que realizó Crónica en Twitter lo llevó a registrar alrededor de 600 mensajes de propaganda yihadista en menos de 100 minutos, más de 2.000 en 24 horas. Los contenidos tratan de instrucciones religiosas, reportes desde el campo de batalla, el día a día de los yihadistas y amenazas a Occidente.

    En los vídeos o fotos que acompañan estos mensajes se califica de legítimo el reclutamiento. Los combatientes que ya militan en el IS son fotografiados con armas largas y mirando al cielo. Los que ya fallecieron son descritos como mártires.

    Radicalización exprés

  • El problema para muchas de estas madres es que no lo detectaron a tiempo. Como Karolina aquella noche que encontró a Lukas durmiendo en el suelo. “Yo no lo vi venir”, confiesa también Christianne sobre lo ocurrido con su hijo, Damian. Para cuando el joven, entonces de 22 años, viajó supuestamente a Egipto a estudiar el islam, ella dejó pasar todas las posibles señales de radicalización. “Al comienzo pensé que sí estaba ahí porque me lo aseguraba por teléfono, pero después descubrí que estaba en Siria por el código telefónico”.

    Para radicalizar a una persona se necesitan de tres meses a seis años. ¿Cómo funciona? Koehler explica que en un principio los reclutados son seducidos en los foros yihadistas en las redes sociales. Ahí gastan horas a solas en su cuarto charlando con otros amigos virtuales. Les brindan compañía y aceptación. “Es un adoctrinamiento sobre un único problema en el mundo: el sufrimiento de las personas en Siria. Te muestran bombardeos, destrucción y te hacen priorizar esta crisis sobre todo lo demás”, explica el experto.

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  • El francés Damian con su madre, Christianne, antes de unirse al Estado Islámico en Siria. Murió con 20 años
  • Después, llega la conversión religiosa. Hay conflictos en el hogar por el uso de la ropa, el alcohol o los tipos de música que no coinciden con la ideología islámica. En el caso de Damian, por ejemplo, tras convertirse al islam, se levantó más de una vez de la mesa si notaba que alguien bebía vino o dejó de ir a restaurantes donde las mujeres no estaban cubiertas.

    “Imagina a esos jóvenes en esta situación: perciben un horrible problema, no pueden comer, no pueden dormir, constantemente piensan en estas mujeres y niños sufriendo, y ven que en Occidente nadie hace nada… Entonces no imaginan otra solución más que el uso de la violencia”, resalta Koehler.

    A los reclutados se les aconseja mudarse a Siria para mostrar su apoyo. Antes se les pide cursar entrenamientos marciales y cambiar su rutina diaria, hasta que finalmente emprenden el viaje.

    Los yihadistas europeos tienen varias vías para alcanzar a la célula terrorista, como Egipto o Jordania, pero la más frecuente es Turquía. Un billete de avión en alguna aerolínea de bajo coste con destino a Estambul puede costar sólo 50 euros. El objetivo es cruzar la frontera turco-siria, de 820 kilómetros de largo. Hay tres opciones: taxi, autobús o contactar con algún reclutador. El viaje hasta el “califato” dura unas 48 horas.

  • Van a por los jóvenes

  • Las europeos que caen con mayor frecuencia en las redes del yihadismo son hombres que no rebasan los 30 años, explica Koehler. Es el caso de Ibrahim El Bakraoui, de 29, y su hermano Khalid, de 27, nacidos en Bélgica y autores de los recientes ataques en Bruselas, que causaron la muerte de 30 personas.

    De los 3.850 yihadistas europeos que se estima hay en Siria e Irak, 1.200 son franceses, 600 alemanes, 600 británicos, 440 belgas, 250 holandeses y 180 suecos. El número de españoles asciende a 100, según el Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización y la Violencia Política (ICSR, en inglés).

    Algunos de estos jóvenes pueden haberse convertido al islam o pertenecen a la segunda o tercera generación de musulmanes europeos. Muchos no tienen un pasado criminal y sólo entre el 5% y el 10% padece algún problema mental.

    El francés Damian tenía 17 años cuando intentó suicidarse. En sus fotografías de entonces se le ve con ojos tristes, mirada cansada, la sonrisa tibia; en su adolescencia sufrió varios cuadros de depresión. Fue durante su recuperación en el hospital cuando dejó de interesarse por convivir con sus amigos y comenzó a explorar el islam a través de Twitter y Facebook. Pasaba horas en su ordenador hasta que tomó la decisión de convertirse.

  • En los siguientes dos años se mudó de casa para vivir con un grupo de jóvenes musulmanes, se dejó crecer la barba, cambió su forma de vestir y adoptó una rutina de ejercicios para transformar su cuerpo. En mayo de 2012 anunció a su madre que se mudaría a El Cairo para estudiar, pero en realidad viajó a Siria.

    Se alistó primero en el Frente al Nusra, la filial siria de Al Qaeda, pero meses más tarde se integró al IS. Durante este periodo, Christianne recibió varias llamadas de su hijo y recuerda todavía una que le erizó la piel: “Él me dijo: “Mamá, el avión está acercándose. Las bombas empezarán a caer. Debo huir”. Fue realmente perturbador. Pude escuchar a gente gritando”.

    Con el paso de los meses, la actitud del joven empezó a cambiar: fue cada vez más estricto, agresivo, distante. Puso más barreras entre él y su familia. “No volvió a decirme “te quiero, mamá””. La última conversación fue a través de Facebook. El joven le escribió a su madre: “Yo sé cuánto me echas de menos, cuánto me amas, pero no voy a volver a casa. Lo sabes. Así que para de pedírmelo”.

    Damian murió 10 meses después en un combate contra el Ejército Libre de Siria. Tenía 20 años.

  • ¿Cómo desradicalizarlos?

  • Algunas madres de Mothers For Life todavía tienen hijos con vida que luchan en Siria e Irak. Sin revelar detalles sobre cómo se realizan las búsquedas, por razones de seguridad, las madres aseguran que es posible rescatar a estos jóvenes de las filas del yihadismo.

    “Estamos analizando estrategias que pueden servirnos. No es fácil escapar. Muchos de ellos, aunque quieran hacerlo, no pueden”, señala Karolina, quien desarrolló una serie de técnicas para comunicarse con yihadistas a través de las redes sociales y así confirmar la muerte de su hijo: “Debes saber que tu hijo morirá tarde o temprano y plantearte qué quieres hacer. Ellos deben saber que no están solos”.

    No hay un número exacto de cuántos reclutados han logrado volver a Europa y sólo unos pocos países, como Alemania, han establecido programas de desradicalización para reintegrar en la sociedad a los yihadistas arrepentidos.

    Ahí operan cuatro organizaciones con programas de desradicalización, como Mothers For Life o la Red para la Prevención de la Violencia (VPN, por sus siglas en inglés). La directora de comunicación de este proyecto, Cornelia Lotthammer, explica que el proceso de desradicalización que aplican consiste en un diálogo entre el yihadista y dos musulmanes y dura como mínimo dos años. Han trabajado con 100 personas y con otras 150 madres y padres de yihadistas o posibles yihadistas desde 2014. “Llegamos a su lado más personal, a encontrar recuerdos en su biografía que ayuden a entender lo ocurrido, como padres violentos o consumo de drogas”, explica Lotthammer.

  • Sobre los motivos del porqué regresan los militantes del IS, dice: “Hay una gran desilusión, se dan cuenta de que fue un gran error y que todas las promesas que se les han hecho durante la radicalización no se cumplen; por ejemplo, los obligan a matar gente y ellos no querían eso”.Para muchos casos, la cárcel es el destino final. “Pero se debe pasar en conjunto por un proceso de desradicalización para evitar cualquier riesgo para la sociedad. Alemania marca un antes y un después en Europa, lo que significa que estos proyectos pueden ser posibles y son retos que hay que replicar”, considera Omar Ramadán, que dirige la Red de la Unión Europea para Conciencia sobre la Radicalización (RAN, en inglés), un proyecto lanzado en 2011 como punto de encuentro de los expertos en extremismo y radicalización.Las madres en el IslamSin el cuerpo de su hijo, Karolina no pudo obtener un certificado de defunción de las autoridades danesas. Lo único que conserva es una publicación en Facebook donde un yihadista le confirmó el fallecimiento.”Hubo muchos rumores de que él intentó escapar, pero no lo creo, porque tuvo un maldito y poderoso lavado de cerebro. Si mi hijo fue asesinado, espero que haya sido rápido para que no pudiera cuestionarse nada, ni el porqué estaba ahí ni si tomó una buena decisión. Me dolería mucho saber que estos fueron sus últimos pensamientos”, añade, y aprovecha para mandar un mensaje a otros padres: “Deben contactar cuanto antes con los expertos. No podemos salvar a estos niños si no intervenimos pronto”.

    La ONG austriaca Women Without Borders (Mujeres Sin Fronteras) opera “escuelas para madres” en países bajo el azote del extremismo islamista como Nigeria o Pakistán. La directora del proyecto, Edit Schlaffer, dice que ya hay dos escuelas de ese tipo en Austria y Bélgica (donde instruyen a 80 mujeres) y planean abrir otras en Francia, Reino Unido, Holanda, Alemania y Suecia.

    En enero de 2014, cuando los del IS compartieron un tuit en el que confirmaban la muerte de Damian, Christianne no supo qué hacer. “Me senté allí, mirando el ordenador, leyendo una y otra vez”, dice. Y ante la falta de una entidad gubernamental que la orientara, realizó su propia investigación y contactó con Koehler. Meses después crearon Mothers For Life, en Berlín.

  • Las madres desempeñan un papel único para evitar la yihad. “Se cree que el profeta Mahoma dijo: “El Paraíso se encuentra a los pies de la madre”. Ellas son las que reconocen los cambios y mantienen los lazos emocionales”, apunta Koehler. “La red de madres es un gran ejemplo de lo que se puede hacer. Ellas también son víctimas del terrorismo”, añade Ramadán.

    Mothers For Life iniciará en junio una campaña en toda Europa para apoyar a otras madres de yihadistas. “Buscamos que sepan que no están solas”, señala Christianne. Sobre si teme represalias del IS, responde: “Nunca. Nunca voy a tener miedo de ellos. Ellos me arrebataron algo que era mi vida. Mi hijo. Y ya nada puede asustarme. Todo lo contrario: ellos deberían tener miedo de mí”.

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