Niños pobres en tierras de ricos

por foxylady

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Fuente: terra.com

Niños esclavos compiten en las carreras de camello

Antes de ponerse el sol tras las dunas del desierto Arábigo y a la vista de los grandes rascacielos de Dubai, minúsculos jinetes salen aterrados a la pista a lomos de lustrosos camellos para entrenar antes de las próximas carreras.

Las diminutas figuras de estos niños de muy pocos años muchos de ellos esclavizados, atadas y perdidas en las grandes gibas de los dromedarios, se han convertido en una imagen frecuente en los Emiratos Árabes Unidos, a pesar que el gobierno prohibió, hace siete años, que los menores cabalgaran en las carreras. Una camioneta llega a la pista de carreras de Dubai con un grupo de niños que aparentan entre cuatro y siete años, entre ellos Sheizad, sucio descalzo, con la mirada extraviada, que sabe que procede de Bangladesh pero no puede decir sus edad. Sheizad es uno de los cientos de niños esclavizados para mantener vivo un deporte al que son muy aficionados los ricos árabes de los países del Golfo Pérsico: las carreras de camellos, en las las monturas reciben mucha más atenciones que los jinetes.

La venta de niños

La mayoría de estos niños proceden de países pobres, como Pakistán, la India, Sri Lanka, Bangladesh o Sudán, y muchos son secuestrados o comprados a sus familias por traficantes locales, que los venden a “agentes” de los Emiratos Árabes Unidos, por algo más de 5.000 dólares cada uno. Los “agentes” sirven de intermediarios a jeques o magnates para conseguir niños que, tras un entrenamiento que a veces supone ocho o nueve horas diarias, monten sus camellos en las carreras a cambio de una escasa dieta alimenticia, que les impide ganar peso. “Las personas que se hacen cargo de los niños también son trabajadores mal pagados de países cercanos, los maltratan y les dan poco de comer para que no engorden”, dijo el abogado Ansar Burney, fundador de una organización de defensa de los derechos humanos que tiene sus sede en la ciudad paquistaní de Karachi. Estos “cuidadores ” atan a  los pequeños tras la giba del dromedario para que no se caigan, pero en ocasiones se resbalan durante la carrera y terminan atrapados entre las patas del animal, lo que puede llevarles a la muerte o dejarles secuelas permanentes. “Los niños montan los camellos desde las cinco de la mañana hasta las once o doce del mediodía y, luego, por la tarde, de tres a seis. Burney que ha hecho muchas visitas a los Emiratos en los últimos años para investigar casos de secuestros y rescatar niños esclavizados. “Hemos rescatado a docena de niños en los pasados tres años. El Gobierno de los Emiratos está muy interesado en ponerle fin al tráfico de menores, pero es difícil evitar que entren al país, pues van acompañados por parejas que se hacen pasar por sus padres y viajan con todos los documentos en regla, explicó Burney. Burney colaboró a principios de este mes con la policía de Emiratos en el rescate de dos hermanos paquistaníes, de cuatro y seis años, secuestrados tres meses antes de ser trasladados clandestinamente a los Emiratos para montar en las carreras de camellos. La utilización de menores en las carreras, de camellos es ilegal en los Emiratos desde 1993 y la ley local exige que los jinetes pesen al menos 45 kilos, pero el hecho de que el número de niños jinetes supera al de adultos y su peso no llega al estipulado. Una vez que Sheizad y sus compañeros estén sobre los camellos que les hayan correspondido, su labor consistirá en golpearlo tanto como puedan y en chillar, a veces con terror, para que el animal corra lo más posible. Si el camello de Sheizad llega primero, ni la riqueza ni la fama alcanzarán al pequeño pues todos los honores serán para el propietario del animal y el pequeño esclavo bengalí morirá como ha vivido, pobre y maltratado. 

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