En el siglo II AEC, un grupo de rebeldes judíos en Judea, liderados por los macabeos, se levantaron contra los opresivos reyes griegos que prohibían los rituales judíos y obligaban a los judíos a adorar los dioses griegos. Tras años de batallas, el pequeño ejército judío venció a las poderosas legiones griegas y recapturó el Templo en Jerusalem, reinaugurándolo en el año 165 AEC. Este evento se celebra en la festividad de Janucá.

Aquí hay cinco artefactos claves de Janucá de la época de los macabeos.

Una ciudadela griega en el corazón de Jerusalem

Las fuentes judías describen una ciudadela llamada el Acra en el centro de Jerusalem, construida por los griegos y que se elevaba sobre el Templo judío. El autor judío del primer Libro de los Macabeos, que describe la rebelión judía contra los griegos, dice que había un fuerte enorme en “la ciudad de David con una fuerte y enorme muralla y con fuertes torres”.

Los macabeos trataron de tomar el Acra pero durante décadas no tuvieron éxito. Finalmente, alrededor del año 141 AEC, Shimón el macabeo capturó la fortaleza y consolidó el gobierno judío sobre todo Jerusalem.

En el 2007, los arqueólogos encontraron el Acra en la Ciudad Vieja de Jerusalem, cerca del Muro Occidental. Los cimientos muestran una serie de piedras angulares que deben haber constituido murallas sumamente fuertes. También encontraron allí un verdadero tesoro de objetos de la era de Janucá, incluyendo monedas de la época de Antíoco IV y Antíoco VII. “También encontramos cabezas de flechas, hondas y piedras balísticas… como así también un ánfora (jarra) de vino importado”, explicó Dorón Ben Ami, el arqueólogo del Departamento Israelí de Antigüedades que dirigió la excavación.

Una advertencia real para que no oprimieran a los judíos

Los antiguos gobernadores griegos que reinaban sobre Judea acostumbran a publicitar las cartas oficiales y los decretos haciéndolos grabar en grandes monumentos de piedra que se colocaban en sitios públicos. Esta piedra de la era de Janucá la encontraron al norte de Israel en los años 60. Pertenece a la época del Rey Antíoco III, padre de Antíoco IV, cuyos duros decretos provocaron la rebelión judía.

A diferencia de su hijo, Antíoco III era más controlado y razonable respecto a sus subordinados judíos. Este monumento contiene el texto de cinco cartas, todas escritas en griego. En una carta, Ptolomeo, hijo de Thraseas, gobernador y gran sacerdote de la Siria-Fenicia, le pidió al rey Antíoco III que evitara que sus soldados maltrataran a sus subordinados obligándolos a servir en el servicio militar y acuartelando tropas en hogares locales. En una segunda carta, el Rey Antíoco III le respondió ordenando a sus tropas a controlarse y prometió castigar a quienes no lo hicieran.

“Esta inscripción, escrita en griego, en verdad es una copia de la correspondencia estatal entre Antíoco III, que fue el primer gobernador de la familia seleucida, y el gobernador seleucida regional”, explica la Dra. Einat Ambar-Armon del Departamento Israelí de Antigüedades. Ella agrega que “Antíoco III, quien se menciona en la inscripción, tendía a ser misericordioso con los judíos, en contraste con su hijo Antíoco Epifanes, también conocido como “el malvado Antíoco”. En los días de Antíoco Epifanes, los decretos y las persecuciones contra los judíos no tuvieron precedentes, y finalmente provocaron la rebelión de los macabeos contra los griegos en el año 167 AEC”, lo que conmemoramos en la historia de Janucá.

Una moneda de Janucá

En el 2016, los trabajadores del Museo de la Torre de David en Jerusalem, notaron que algo brillaba en un área exterior y encontraron una moneda de 2.200 años de antigüedad de la época del Rey Antíoco IV Epifanes, el brutal rey griego de la historia de Janucá. La encontraron cerca de las murallas que fueron construidas durante la época de los macabeos, quienes lideraron la rebelión. En el pasado también encontraron en el área piedras de antiguas catapultas y cabezas de flechas de hierro.

La antigua moneda tiene el diseño de una hoja de bronce y es la típica moneda en circulación en Jerusalem en esa época. Allí se ve un retrato de Antíoco de un lado y del otro de una diosa envuelta en una pañoleta. La moneda probablemente fue acuñada en la ciudad de Aco en el norte de Israel y pertenece al período entre 172 y 168 AEC. La rebelión macabea duró desde el año 167 AEC al 160 AEC.

Una mansión macabea

Cuando Theo y Miriam Siebenberg se mudaron a su casa en la Ciudad Vieja de Jerusalem en 1970, se preguntaron qué podía haber oculto bajo el terreno de su nuevo hogar. Ellos aplicaron para un permiso para excavar y pasaron los siguientes 18 años desenterrando tesoros arqueológicos que se remontan a miles de años atrás, hasta el período del primer Templo en Jerusalem.

Los Siebenberg descubrieron que debajo de su casa había otra casa que una vez fue el hogar de los hijos y nietos de los macabeos. Tras la liberación de Jerusalem, la familia de los macabeos (Jashmonaim) gobernó Judea desde el año 142 al 63 AEC. En esa casa vivieron algunos de los descendientes reales, a una breve distancia del Templo sagrado por el cual sus antecesores habían luchado tan duro.

Una lámpara de Janucá

Ayelet Goldberg-Keidar, estudiante de arqueología de la Universidad de Haifa, nunca pensó que ella se toparía con un gran hallazgo arqueológico mientras caminaba con su hija. En el año 2017, Ayelet caminaba con su hija de 7 años, Hadas, por las colinas cercanas a su casa en el norte de Israel. En la entrada de una cueva, Hadas levantó una pieza de arcilla que sobresalía de la tierra.

Era una antigua lámpara de arcilla de 2.200 años de antigüedad en muy buenas condiciones.

Ayelet Goldberg-Keidar pensó que era posible que la hubieran robado y de inmediato se puso en contacto con la unidad de prevención de robos del Departamento Israelí de Antigüedades. En vez de que la encontraran los humanos, parece que tras haber estado enterrada durante miles de años la lámpara fue excava por puercoespines: “Inocentes puercoespines, que excavaban para preparar su casa para el invierno, fueron los responsables de la excavación de esta lámpara intacta”, explicó Nir Distelfeld, del Departamento Israelí de Antigüedades. “Los puercoespines prefieren los sitios arqueológicos porque allí la tierra es menos compacta debido a las actividades del hombre en el pasado”.

“La lámpara es típica del período helenista, que comenzó en el siglo II AEC, el período histórico que conocemos como las guerras de los macabeos contra los griegos”, explicó la experta en lámparas, Dra. Einat Ambar-Armon. Durante ese período, las lámparas se hacían con moldes de arcilla. La parte superior e inferior se preparaban por separado y luego se unían por el medio. Esto agilizó la producción y permitió por primera vez la producción masiva de lámparas de aceite que los residentes de Judea usaban para iluminar sus hogares.

La próxima vez que viajes a Israel, planifica visitar estos y otros artefactos increíbles en los museos. Mientras tanto, podemos llegar a valorar más lo que es Janucá al aprender sobre estos artefactos y las personas que los crearon y los usaron hace 2.200 años.