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mayo 1, 2015

Corea del Norte apunta a una escalada nuclear

por goal

THEOBJETIVE

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Se estima que Corea del Norte disponía de entre 10 y 16 armas atómicas a finales de 2014 KCNA

Pyongyang podría tener dentro de un lustro 100 armas atómicas y 30 misiles intercontinentales dirigidos a los países que considera como sus enemigos: Corea del Sur, Japón y Estados Unidos.

Mientras la comunidad internacional concentra sus esfuerzos en otros conflictos de mayor visibilidad, la República Popular Democrática de Corea (RPDC) aprovecha su aislamiento para avanzar en su programa nuclear. Un informe reciente revela que en 5 años podría contar con 100 armas de gran poder destructivo. Según un estudio realizado por Joel Wit –ex negociador  estadounidense ante Pyongyang, miembro del U.S-Korea Institute del Johns Hopkins University School of Advanced International Studies- y Sun Young Ahn, el desarrollo nuclear y misilístico del régimen de Kim Jong-un ha venido creciendo desde 2009 y se encamina hacia una expansión significativa en el próximo lustro. Alerta que, para finales de 2014, Corea del Norte tendría entre 10 y 16 armas nucleares y, en el peor de los escenarios analizados, en 2020 contaría con 100 armas nucleares y hasta 30 misiles balísticos intercontinentales.

El US-Korea Institute también llama la atención sobre la posibilidad de que Pyongyang esté poniendo de nuevo en funcionamiento un reactor nuclear de Yongbyon. Así lo revelan imágenes satelitales donde se muestra vapor saliendo de las instalaciones. Más recientemente, el pasado 8 de febrero, en respuesta a los entrenamientos militares conjuntos entre Corea del Sur y EE.UU, la RPDC lanzó un misil de prueba descrito como un nuevo tipo de cohete anti buque y se jactó de que se trataba de su última creación tecnológica. La situación ha encendido las alarmas tanto de Corea del Sur y Japón, sus cercanos y tradicionales adversarios, como de Estados Unidos, que teme que un eventual ataque impacte en su territorio.

Una dinastía armada

Estas tensiones se vienen arrastrando desde finales de la II Guerra Mundial, cuando Japón abandonó el territorio -ocupado desde 1905- de la península coreana, la cual fue dividida en el paralelo 38. El norte fue controlado por la Unión Soviética y el sur por tropas estadounidenses. La meta del particular y aislado  régimen de Pyongyang, que cuenta con su propia interpretación del marxismo, es asegurar la supervivencia de la dinastía Kim y el control ideológico de la población a perpetuidad. Para garantizarlo busca ser reconocida como una nación armada nuclearmente, con capacidad disuasoria, que además le permita reunificar toda la península bajo su mandato. Reiteradamente, y como parte de su política externa, la RPDC ha desafiado las exigencias internacionales con sus repetidos ensayos nucleares, lanzamientos de misiles balísticos y tráfico de armas.

El heredero Kim Jong-un, -nieto del Kim Il-sung, llamado Presidente Eterno-, ha mantenido la línea de su padre, Kim Jong-il, de férreo control social, adoctrinamiento y confinamiento en el plano interno. En lo externo continúa la provocación militar para conseguir objetivos y preservar su impenetrable soberanía. Su capacidad armamentística ha crecido notablemente desde sus inicios de la mano de la Unión Soviética con cohetes de artillería táctica en las décadas de los 60 y 70, pasando por misiles balísticos de corto y mediano alcance en los 80 y 90, a sistemas de largo alcance y capaces de llevar cabezas nucleares. Ya para 2006, la RPDC había realizado su primera una prueba nuclear subterránea, repitiéndo el ensayo en 2009 y ha exigido que se le considere como una potencia nuclear.

El reactor nuclear de Yongbyon fue cerrado en julio de 2007, como parte del acuerdo de desarme a cambio de ayuda humanitaria. Sin embargo, la RPDC se retiró de las conversaciones sobre desarme dos años más tarde. Desde entonces, la verificación sobre sus avances en equipamiento bélico depende del espionaje, ya que el régimen de Pyongyang expulsó a los inspectores internacionales en 2009 y mantiene un estricto control de acceso a su país, que se mantiene sin contacto con  el resto del mundo. En 2010, hizo una concesión excepcional –que se considera que tenía fines propagandísticos- y accedió a mostrar a científicos atómicos estadounidenses sus instalaciones de Yongbyon, para la generación de energía nuclear de uso civil pero que fácilmente podría reconvertirse para fines armamentísticos. En  2013, anunció que reajustaría y pondría en funcionamiento la planta de enriquecimiento de uranio y el reactor nuclear.

Sanciones burladas

La escalada actual pone de manifiesto el fracaso de organismos internacionales y de la política exterior estadounidense por contener el desarrollo del programa nuclear norcoreano. Desde 2005, una declaración conjunta de las negociaciones a Seis Bandas –mediación multilateral de China, Estados Unidos, Corea del Norte, Corea del Sur, Japón y Rusia-, así como varias resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas abogan por la completa y verificable desnuclearización de Corea del Norte. En febrero de 2012, Kim Jong-un, anunció que suspendería sus pruebas nucleares y permitiría el retorno de los inspectores a cambio de ayuda alimentaria de Estados Unidos. Apenas 9 meses después lanzó un misil de largo alcance. Nuevas rondas de sanciones por parte la ONU, con restricciones más severas se establecieron en 2013. La respuesta de Pyongyang fue realizar su tercera prueba nuclear. Según las autoridades coreanas se trató de un artefacto miniaturizado, más liviano y con gran fuerza explosiva.

La Agencia Internacional para la Energía Atómica (IAEA), así como el panel de expertos del Comité de Seguridad de Naciones Unidas han  advertido que las violaciones a las sanciones impuestas por los organismos internacionales han continuado sin señales de cambio. Acusan a Corea del Norte de valerse de estratagemas diversas para continuar con sus actividades ilícitas. El último informe generado por la ONU sobre esta situación se enfoca en las actividades de la Ocean Maritime Management Company (OMM), que en 2013 estuvo involucrada en el envío de armas –incluyendo dos jets MigG-21- bajo un cargamento de azúcar de Cuba a la RDCN, a bordo del carguero Chong Chon Gang, detenido en Panamá. La naviera ha logrado evadir sanciones al cambiar el registro, la propiedad y el nombre de las naves. Según la investigación, 13 de las 14 naves han sido renombradas o transferidas a otras empresas, manejadas principalmente por  dos compañías.

Ofensiva amistosa

Corea del Norte depende económicamente de China, su tradicional aliado y socio comercial, que ha intervenido favorablemente en cuestiones internacionales. Sin embargo, Beijing ha mostrado cambios en su posición ante las constantes provocaciones militares de Corea del Norte y –al igual que Rusia- ha apoyado las sanciones contra Pyongyang emitidas por la ONU en 2013. Esta nueva actitud de sus socios históricos deja entrever que agotan su paciencia ante los desafíos impulsivos y el particular estilo norcoreano. Ante este escenario, el régimen de Kim Jong-un ha lanzado una “ofensiva amistosa” con Rusia, países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), e incluso Japón. En 2014 cooperó con la investigación sobre el secuestro de ciudadanos japoneses durante la Guerra Fría, liberó a un turista estadounidense, entabló conversaciones sobre la situación de los derechos humanos con la Unión Europea e, incluso, envío a un grupo de dirigentes a una visita sorpresa a Seúl en octubre de 2014.La estrategia norcoreana le ha valido ayudas, inversiones y reducción del 90% de la deuda por parte de Rusia, disminución de sanciones de Japón y apertura de  Corea del Sur para entablar conversaciones. Gracias a este doble juego, Pyongyang ha recibido desde 2009 mil millones de dólares en ayuda de Estados Unidos y 135 millones de euros a lo largo de 20 años por parte de la Unión Europea.

 Claudia Delgado Barrios

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