La decisión de Gibraltar de adquirir otras 55.000 toneladas de rocas para rellenos ha provocado el enfado del Ministerio de Asuntos Exteriores, que considera el gesto de la colonia británica una nueva agresión a la soberanía española. Un portavoz oficial del departamento que dirige José Manuel García-Margallo ha calificado de “inadmisible” esa nueva compra y ha asegurado que el Gobierno está trabajando para impedir que se produzca.

Este diario reveló el jueves que las autoridades del Peñón han sacado a concurso la compra de una nueva partida de rocas como las que ha utilizado hasta ahora para ampliar su superficie y adentrarse en aguas de soberanía española. Tras la noticia, un portavoz del Gobierno del ministro principal de la colonia, Fabian Picardo, confirmó la licitación y precisó que su intención es lanzar las rocas en la zona de Sandy Bay para crear una barrera artificial que proteja la playa que ya han creado con arena extraída ilegalmente de la zona protegida de Valdevaqueros, en Tarifa (Cádiz).