Ni Netanyahu ni Herzog crearán un Estado palestino

por Edwin2295
Benjamín Netanyahu e Isaac Herzog

Por Jonathan S. Tobin

Los llamamientos de última hora a los votantes de derechas que ha lanzado el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu han desencadenado una tormenta en Twitter entre sus críticos progresistas y de izquierdas. Pese a que hace años que elpremier abrazó públicamente la solución de dos Estados para el conflicto de Oriente Medio, y a que les había ofrecido un Estado a los palestinos en las conversaciones auspiciadas por John Kerry, el pasado domingo prometióque eso no sucedería jamás si era reelegido. Para quienes se han negado a culpar a los palestinos por rechazar reiteradamente esa clase de ofertas por parte de Netanyahu y de sus predecesores, ésta es una oportunidad para afirmar que, después de todo, la culpa de que no haya paz es del primer ministro. Y lo que es aún peor, ahora hay quienes aseguran que éste engañó al presidente Obama y al líder de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás. ¿Están en lo cierto? En realidad, no. Pese a que a Netanyahu puede ser acusado ahora, con justicia, de ser un veleta, eso no explica las pasadas negativas palestinas a las ofertas de paz. Y lo que es todavía más importante, si el líder de la Unión Sionista, Isaac Herzog, gana las elecciones, no es más probable –pese a que continuamente ha defendido la idea– que él vaya a firmar un acuerdo por el que se cree un Estado Palestino que que lo haga Netanyahu.

Tanto Netanyahu como Herzog y sus principales partidarios se han esforzado enormemente por diferenciar sus respectivas posturas en materia de seguridad. Eso encaja con la versión de Netanyahu, que se presenta como lo único que se interpone entre Israel y un Gobierno de izquierdas que entregaría Jerusalén y permitiría la creación de un nuevoHamasistán en la Margen Occidental a imagen del existente en Gaza. En cambio, Herzog ha animado al Gobierno estadounidense (y puede que al pueblo israelí) a considerarlo bastante más razonable que Netanyahu en lo relativo al proceso de paz. Además, habla como si realmente pudiera engatusar a los palestinos para que aceptaran una solución de dos Estados que respetara las necesidades de Israel en cuestiones de seguridad y que reconociera su legitimidad, con lo que se pondría fin al conflicto.

Pero lo cierto es que las diferencias entre ambos son bastante menos dramáticas de lo que a cualquiera de los dos les gustaría que creyéramos.

Netanyahu muestra ahora mano dura porque necesita que los votantes de centro derecha abandonen a las pequeñas formaciones a las que apoyaban porque asumían que el Likud encabezaría el próximo Gobierno. Así, en vez de apelar a los moderados, ahora les dice que si quieren evitar la pesadilla de un Estado gobernado por terroristas en Jerusalén, deben votar al Likud. Pero en sus nueve años de primer ministro siempre ha demostrado estar dispuesto a negociar, e incluso a hacer concesiones territoriales y en lo relativo a los asentamientos. Fue él quien retiró a las tropas israelíes de Hebrón durante su primer mandato. Paralizó las construcciones de asentamientos en la Margen Occidental durante su segundo mandato, pese a que Obama no le reconoció ningún mérito por ello. Y fue Netanyahu quien, pese a sus actuales y apasionadas negativas, dejó claro a estadounidenses y palestinos que accedería a la creación de un Estado palestino en unos términos muy similares a los de la generosa oferta de su predecesor Ehud Olmert. Si es reelegido, pueden apostar a que se volverá tranquilamente al centro, como ha hecho anteriormente.

En cambio, pese a las grandes expectativas que ha suscitado respecto a avanzar hacia la paz, Herzog ha hecho campaña en Israel en contra de la división de Jerusalén, condición sine qua nonde cualquier acuerdo para que Abás considerara siquiera discutirlo. Tampoco se opone a las edificaciones en los barrios hierosolimitanos construidos tras la guerra del 1967. Y defiende mantener los mismos bloques de asentamientos en la Margen Occidental por cuya construcción la Administración Obama ha vapuleado a Netanyahu. Al igual que el actual premier, Herzog exigirá que los palestinos renuncien al derecho de retorno de los descendientes de los refugiados de 1948.

Pero el verdadero motivo por el que ninguno de los dos firmará un acuerdo con Abás no tiene nada que ver con sus respectivas –y muy similares– posturas, sino con la invariable cultura política de los palestinos, que, a lo largo de los últimos 15 años, ha impedido en cuatro ocasiones que Yaser Arafat y su sucesor aceptaran las ofertas israelíes de crear un Estado. Hasta que el nacionalismo palestino no deje de estar inextricablemente unido a la secular guerra contra el sionismo, la paz no llegará. Y con Gaza todavía firmemente en manos de Hamás, las ya de por sí escasas probabilidades de que Abás se sintiera lo bastante fuerte como para firmar la paz (asumiendo que quiera hacerlo) seguirán siendo nulas. Además, la mayoría de los israelíes cree que una repetición de la desastrosa retirada de Gaza en 2005 tendría como probable consecuencia la creación de otro Hamasistán en la Margen Occidental.

Pese a que el presidente Obama y el secretario Kerry siguen maniobrando bajo la errónea impresión de que presionar a Israel es lo que proporcionará la fórmula mágica para la paz, lo cierto es justo lo contrario. Son los palestinos quienes deben cambiar, no Israel. Y los israelíes, que en su momento se abrieron a las esperanzas suscitadas en Oslo, lo saben demasiado bien. Por eso, para disgusto de Netanyahu, están más interesados actualmente en cuestiones domésticas que en paces y guerras.

Lo que resulta verdaderamente ridículo no es que Netanyahu sea un veleta, sino quienes creen que cualquiera de los dos posibles mandatarios firmarían la paz con unos dirigentes palestinos que siguen sin estar dispuestos a reconocer la legitimidad del Estado judío, independientemente de sus fronteras.

 

Fuente: elmedio

One Comment to “Ni Netanyahu ni Herzog crearán un Estado palestino”

  1. Al leer las noticias acerca de las elecciones en ISRAEL, iba poniéndome inquieta. ¿Puede confiarse en un candidato (herzog) que dice (según fuentes argentinas) que la paz llegará cuando haya dos estados hermanos? Si lo dijo así…estamos perdidos. Y El reelegido primer ministro, conocemos sus vaivenes, pero le aplaudo un gesto: contestarle a la kirchner desde el mismísimo Capitolio. Un avance. Gracias isabel duarte

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